“El enoturista cada vez es más exigente. Necesitamos proteger la Ribera del Duero”
El presidente de la Ruta del Vino insiste en la importancia de reordenar el territorio frente a granjas intesivas

Miguel Ángel Gayubo
Cuando comenzó a dar sus primeros pasos, pocos creían en ella, pero hoy la Ruta del Vino Ribera del Duero cumple 20 años consolidada como una de las grandes propuestas enoturísticas de España. Es la segunda más visitada del país, la primera en turismo de interior y la que más servicios ofrece. Miguel Ángel Gayubo es, desde el año 2015, su presidente, pero ha estado ligado a la marca desde sus inicios. Él lo tiene claro, “hay que proteger lo creado con tanto esfuerzo”.
Pregunta-. ¿Cómo surgió este proyecto dinamizador?
Respuesta Miguel Ángel Gayubo. Gracias a la ilusión de unos pocos y sobre todo a la unión de los alcaldes de los grandes pueblos, Aranda, Peñafiel, Roa y San Esteban. Ellos supieron ver el interés que el enoturismo despertaba en otras zonas y hoy somos un referente con 300 asociados y adheridos y 240 servicios turísticos repartidos en cuatro provincias. Solo puedo dar las gracias a todas las personas e instituciones que nos han apoyado en un camino que tiene mucho futuro por delante.
Pregunta-. Más allá de las cifras, la filosofía de la Ruta tiene otro objetivo.
Respuesta-. Las cifras, sobre todo en este caso, que son tan buenas, siempre vienen bien, pero lo más importante es mantener la calidad. Cuando un visitante vuelve, es señal de que lo hemos hecho bien y es lo que tenemos que cuidar porque hay mucha competencia y el enoturista es cada vez más exigente. Por eso, tanto la Ruta del Vino como el Consejo Regulador y muchos ayuntamientos y plataformas vecinales estamos pidiendo a la Junta de Castilla y León que ordene el territorio para proteger estas zonas que, en plena España Vaciada, llenan pueblos creando empleo y oportunidades.
P-. Se refiere a la proliferación de granjas intensivas y plantas de biogás.
R-. No estamos en contra de nada, ni pedimos el cierre de ninguna explotación, pero es preciso que en la comunidad autónoma más extensa del país seamos capaces de organizarnos para que ninguna actividad afecte a otra de forma negativa. En este caso los malos olores suponen un verdadero problema para el enoturismo.
P-. ¿Cómo ha cambiado el perfil del enoturista?
R-. Mucho, cuando empezó la ruta eran mayoritariamente hombres de unos 50 años, pero ahora predominan las mujeres y por lo general los que vienen tienen un poder adquisitivo medio o medio alto. Luego hay acciones que rejuvenecen como el festival de música Sonorama Ribera, es la mejor promoción que tenemos de nuestra zona y hay que valorarlo porque no son los cinco días que dura el festival. Muchos de los que vienen luego repiten viaje y se convierten en embajadores con sus amigos y conocidos. Sonorama hace la Ribera divertida y llena nuestros pueblos.

Miguel Ángel Gayubo
P-. Hablábamos antes de la necesaria ordenación del territorio, pero ¿qué otras asignaturas pendientes tiene sobre la mesa la Ruta del Vino Ribera del Duero?
R-. Tenemos que seguir mejorando la accesibilidad y la conectividad. Además somos unos grandes defensores de la reactivación para viajeros (y mercancías) del tren directo Madrid-Aranda-Burgos. En Madrid está nuestro principal pulmón de enoturistas y recuperar el tren sería todo un revulsivo.
P-. ¿Cuáles son los principales focos de enoturistas que llegan de España?
R-. Madrid, País Vasco, Valladolid, Burgos... pero desde hace unos años llegan desde todas partes, incluido el extranjero. Por eso estamos haciendo un esfuerzo en promoción y con el apoyo de la Junta de Castilla y León queremos allanar camino con mercados de interés como Bruselas, México, Costa Rica, Italia y Japón. Con este objetivo todas las rutas del vino de Castilla y León nos hemos unido en una asociación.
P-. A la hora de recibir a los enoturistas, los idiomas son clave. ¿Está la Ribera del Duero preparada?
R-. Desde la Ruta hacemos formaciones y es una prioridad, pero desde la pandemia hay un problema importante con la falta de personal, para exigir además inglés o cualquier otro idioma. Por ello desde la Ruta hemos creado en la web un guía virtual con 90 idiomas.
P-. ¿Cómo ve el futuro de la Ruta del Vino?
R-. Esperanzador. Cada vez somos más fuertes y más conscientes de que solo podemos crecer de la mano de la excelencia. La Ribera despierta interés tanto en enoturistas como en empresas y emprendedores. Ahí tenemos el nuevo hotel de cinco estrellas de Peñaranda, que nos va a permitir traer a personas de mayor nivel, pero también cada vez hay más casas rurales, restaurantes... Siempre teniendo claro que no queremos un turismo masivo que moleste a los vecinos.