Del instituto al teatro: «Adaptación, flexibilidad y autogestión» para Burgos 2031
La residencia creativa de Innovarte a través de ‘Donkey Hot Tea’ abre la puerta a futuros proyectos de «participación ciudadana» con firme vocación de retener el talento que «se nos está yendo»

Javier Ariza y Trygve Wakenshaw ensayan una de sus escenas mientras los alumnos del Diego Marín Aguilera generan la mejor atmósfera posible.
Antes de ponerse manos a la obra, hora y cuarto -más o menos- para «trabajar con el cuerpo, con la expresión, con la comunicación». Todo el mundo sin excepción, desde los actores (el burgalés Javier Ariza y el checo Trygve Wakenshaw) hasta los alumnos del grado de Vídeo, Dj y Sonido del instituto Diego Marín Aguilera. Así de lunes a viernes, la semana pasada en La Parrala, de la mano de Innovarte y su proyecto Donkey Hot Tea. Un encuentro «único», pionero y fiel reflejo de lo que se pretende transmitir en la candidatura de Burgos como Capital Europea de la Cultura.
«Siempre digo que el sistema educativo es muy racional. Trabaja mucho con la parte mental y el currículum, pero abandona los cuerpos», aprecia José Luis Manso, gestor cultural y director de Innovarte, gratamente sorprendido de la respuesta de los chavales que han participado en la última propuesta del primer Open Call para potenciar la marca Burgos 2031.
Cultura
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¿Qué han aprendido los veteranos de los chavales? «Hay una cosa que me encanta, su adaptación y flexibilidad. Y también la autogestión», reconoce Manso, echando por tierra esa imagen estereotípica y generalizada que se tiene de la juventud de hoy en día. «No se estresan, no necesitan imponer su idea. Están a la escucha». Además, «tampoco hay que estar detrás de ellos para decirles ‘hay que hacer esto o lo otro». Todo lo contrario. De hecho, plantearon una serie de propuestas que Ariza y Wakenshaw aceptaron, encantados, con sumo gusto. Si algo han demostrado a lo largo de esta semana es «iniciativa». Y los profesores, por supuesto, se enorgullecen de sus pupilos.
«Crear un espectáculo lleva muchos meses y mucho curro. Es una profesión en la que hay técnicos, actores, gente que se dedica al vestuario, a la escenografía... Los alumnos lo han visto y queremos motivarles con las artes escénicas». Al hilo de esta cuestión, el director de Innovarte destaca «el trabajo en equipo, el proceso creativo y la implicación de diferentes cocreadores». No existía la jerarquía en Donkey Hot Tea. Lo que se buscaba desde el inicio era «empoderar» a los estudiantes y, al mismo tiempo, lograr que «se conecten con la realidad empresarial, en este caso la industria cultural». Y La Parrala, qué duda cabe, constituye un ejemplo formidable dentro y fuera de Burgos.
Antes de organizar esta residencia creativa, muy en la línea del proyecto impulsado el pasado mes de octubre en el Jardín Escénico de La Parrala, Ariza y Wakenshaw se pusieron bajo las órdenes de Santi Ruiz, director artístico de Donkey Hot Tea. Después de trabajar la «mirada externa» en cada escena y con la aportación municipal de la sociedad ProBurgos enmarcada en el Open Call, llegaron los chavales con ganas de aportar y aprender a partes iguales. Desde el principio, Manso les dejó claro que «lo importante no es el resultado».
«Cuesta conectar con la gente joven porque no se programa para ellos»
Tomando buena nota de Jairo Fue (Molécula Escénica) en la parte técnica y cada cual con su cometido, los chavales asumieron que «el recorrido de este proyecto acaba aquí y ahora». Sin embargo, las ciencias creativas generan contenido y no hace falta ser un lince para saber que tanto unos como otros sacarán partido de esta experiencia. Mañana, no sería de extrañar, quizá vuelvan a reencontrarse.
Más allá de lo que depare el futuro, el equipo mostró el pasado viernes su Work in Progress a un nutrido grupo de alumnos de otros ciclos del Diego Marín Aguilera que también tuvieron la oportunidad de conocer La Parrala por dentro. Para rizar el rizo, los compañeros del grado de Iluminación, Captación y Tratamiento de la Imagen del instituto culminaron la grabación de un documental sobre el que ya habían trabajado un par de días esa misma semana.
Mucha oferta, poco dinero
«Un estudio dice que, dentro de 40 años, va haber cinco grandes ciudades en España donde vivirá el 75% de la población». Partiendo de esa premisa, y teniendo en cuenta que «cuesta conectar con la gente joven porque no se programa para ellos», Manso reivindica fórmulas de «participación ciudadana» como la de Donkey Hot Tea para retener en Burgos todo ese talento que «se nos está yendo». Para lograrlo, aparte de implementar «políticas culturales» que resulten atractivas, hace falta «inyectar dinero».
«Hay mucha oferta de compañías, buenas producciones y espectáculos en Castilla y León, pero no hay demasiado presupuesto para programar», concluye el director de Innovarte mientras pone el foco sobre el medio rural, donde «se manejan presupuestos irrisorios», para intentar revertir un fenómeno, el de la despoblación, que no deja de crecer.