El Correo de Burgos

El ansiado regreso de un festival que despierta «interés en el mundillo»

San Julián celebra sus fiestas con la satisfacción de recuperar el GuadaRock, activo desde el 98 hasta 2020. Eslabon y Vieja Escuela reabren la veda este sábado en la plaza de Guadalajara

Actuación del grupo burgalés The Warren Commission en el GuadaRock.

Actuación del grupo burgalés The Warren Commission en el GuadaRock.ECB

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Sinceridad ante todo. «El GuadaRock surgió de la envidia. Íbamos a las fiestas de El Crucero y tenían su propio festival de rock. Si ellos podían, ¿por qué no nosotros?». Nos situamos a mediados de la década de los 90. Un grupo de vecinos de San Julián, entre ellos Ricardo Llorente (más conocido como Ricky en el ámbito musical), decide seguir el ejemplo del barrio colindante. Aquella envidia (siempre sana) cristaliza en 1998 con tres bandas locales (Jericó Infanta y la Granja Naranja, Ondulador McMurray y Zente) y un cabeza de cartel que «llevábamos todo el verano escuchando»: Fenómenos Extraños.

Fue Borja, de los Vieja Escuela, quien medió entre los promotores de aquel incipiente GuadaRock y la banda murciana. No imaginaban, ni los unos ni los otros, que el día del concierto caería una nevada «de flipar». Hasta tal punto que Luis Guerra, presidente del Consejo de Barrio de San Julián, se preguntaba «si iban a pasar de Somosierra». Al final, llegaron «enfundados» para combatir el frío burgalés y con ganas de darlo todo en la carpa de 450 metros cuadrados instalada en la plaza de Guadalajara.

El festival siguió celebrándose hasta 2020. Nadie intuía que se avecinaba una pandemia mundial cuando se llevó a cabo la última edición. Pero no fue el Covid la causa que motivó la paralización del GuadaRock durante los cuatro años siguientes, sino el cambio de postura adoptado por el anterior equipo de Gobierno respecto a la gestión de las fiestas de los barrios. San Julián perdió su estandarte rockero, de ahí la pelea con el actual Ejecutivo para recuperarlo aunque ello suponga «tirarse a la piscina».

Dicho y hecho, el GuadaRock inicia este sábado una nueva etapa, en el mismo emplazamiento de siempre a partir de las 22:30 horas, con dos bandas «muy vinculadas» tanto al barrio como al propio festival. A un lado del ring, Vieja Escuela con su amplio y variado repertorio de versiones vintage. Al otro, Eslabon con Ricky a la voz desgranando los himnos de su discografía, siempre a caballo entre el rock urbano y el punk melódico.

Eslabón, en directo, durante su último concierto solidario en La Rúa.

Eslabón, en directo, durante su último concierto solidario en La Rúa.ÓSCAR CORCUERA

El ansiado regreso, confiesa Guerra, se afronta con «mucha ilusión» y la «esperanza de que la gente lo pase muy bien» al igual que anteriores entregas. Le consta que el festival ha generado «interés en el mundillo» porque se echaba en falta. Lo normal teniendo en cuenta que «pocos grupos hay en Burgos que no hayan tocado aquí».

Icarian, La Grúa, Denuncia, Grieta, A Traición, TucoEntrevías, David Send, Black Jack, Perrosdepaja, Plank, Antecessor... Ricky cita de carrerilla a unas cuantas bandas que han desfilado por la plaza de Guadalajara. Se deja muchas en el tintero, así que nadie se ofenda porque son muchos años de rock en el barrio. Y luego están los grupos de fuera, como Tríquel, Balacera, Bocanada o Me Fritos and the Gimme Cheetos, a los que Guerra recuerda con especial cariño porque «no quisieron cobrar el caché» cuando la edición de 2019 se suspendió por culpa de la lluvia -era al aire libre- y volvieron al año siguiente con «ganas de tocar». Aparte, nunca está de más recordar que el combo asturiano se pasea actualmente por los principales festivales del país.

Los burgaleses Vieja Escuela también se apuntan al festival.

Los burgaleses Vieja Escuela también se apuntan al festival.ECB

Lo mismo pasó aquel aciago 2019 con los Eslabon. «Son gente encantadora y estábamos en deuda con ellos», reconoce el presidente del Consejo de Barrio de San Julián encantado de poder quitarse esa «espinita clavada en el corazón». De igual manera, agradece que haya gente como Borja (Vieja Escuela) que «siempre se involucra, te apoya y te echa una mano».

Con la cuenta atrás ya en marcha, la idea es que esta suerte de GuadaRock 2.0 venga para quedarse. Su continuidad depende en gran parte de la aportación municipal, pero también de la respuesta del público. En este sentido, Ricky confía en la capacidad de convocatoria de la cita porque «la música en directo tiene cada vez más adeptos».

Lo que está claro, tal y como apunta Guerra, es que el festival va en consonancia con la «filosofía» de las fiestas de San Julián: fomentar la participación ciudadana, por y para el barrio, abriendo las puertas al resto de la ciudad. No hay que pasar por alto además la longevidad del GuadaRock pese al parón, lo cual debiera sumar puntos porque «se tiene que considerar tradicional».

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