Bourbon Kings: «Nadie debería pagar por tocar en un festival»
Con su cuarto disco recién salido del horno, los de Iruña inician gira este viernes en Burgos arropados por Prom Kinks e Hijos del Frío. «Vamos a saltar como si no hubiese un mañana»

Bourbon Kings, con nuevo disco bajo el brazo, inician su gira en Burgos.
La mítica botella de whisky que les acompaña en cada directo y que da nombre al grupo ya está lista -y bien fría- para degustar. Bourbon Kings vuelven a las andadas. Su cuarto disco de estudio, Pay to win, acaba de ver la luz y sus seguidores, que no son pocos, ya han dictado sentencia. Ahora, toca defenderlo en directo y la primera parada es uno de sus feudos. Por «casualidad entre comillas», la banda que volvió a poner el nu-metal en órbita arranca su gira este viernes en Burgos, en la sala Carmen 13, a partir de las 21:30 horas.
El público burgalés siempre ha recibido con «los brazos abiertos» a los de Iruña. Hasta el punto de volver por segunda vez en el mismo tour para reencontrarse con viejos y nuevos amigos antes y después de cada bolo. Sin cambios sustanciales en el directo -cero florituras-, los Bourbon tratarán una vez más de que «la gente se lo pase lo mejor posible, que disfrute y quiera volver». Se compartirán tragos, buen rollo y cera a mansalva. «Vamos a saltar como si no hubiese un mañana», advierte Aarón, el vocalista, sabedor de que Julen (guitarra), Jon (bajo y voz), Paik (Dj) y Topper (batería) no se quedarán atrás ni mucho menos.
Bien abrigados, porque aquí febrero siempre es criminal, los reyes del Bourbon entrarán en calor arropados por los madrileños Prom Kinks, cuya mezcla de metal y música electrónica ha revolucionado el panorama abriéndoles las puertas de festivales como el Resurrection Fest. «Se toman los conciertos como una fiesta, igual que nosotros», apunta Aarón convencido de que «encajaremos muy bien».
También se suman al sarao los burgaleses Hijos del Frío, con los que ya tocaron en el Carmen allá por 2023. De aquel concierto surgió una «amistad» que prevalece y, además, «siempre se agradece que en un concierto de nu-metal haya un poco de rap crudo de la vieja escuela». Con todos estos ingredientes, a Aarón no le cabe duda de que «va a ser una gran fiesta que no se puede perder nadie».
«Disco redondo»
«El feedback con la peña está siendo brutal. No podemos estar más contentos porque el disco ha entrado muy bien, a la gente le ha gustado», reconoce Julen, orgulloso de que la única pega que les han puesto hasta el momento sea que «se hace corto». Sobre esta cuestión, Aarón precisa que «la idea era sacar un disco rápido, que no nos costara tanto tiempo como los demás para volver a la carretera». De hecho, en principio iban a lanzar seis temas, pero incluyeron un séptimo que tenían rematado. Lejos de sobrar, encajaba como anillo al dedo.
La veda de los singles se abrió con Tonight. Un golpe inesperado, con el pegadizo hit de Shouze sustentando los cimientos, que no tardó en llamar la atención. Después llegaría Haka, la más «significativa» porque encarna fielmente la esencia de Bourbon Kings pero «a otro nivel». Para rematar la jugada, la salida de Pay to win coincidió con el lanzamiento del videoclip de Cada cicatriz, con Jon dejándose el alma y la voz en el estribillo mientras el combo pamplonica presume del «cambio de sonido que hemos llevado».
«Nos han dicho que los singles están guapísimos, pero también que los otros temas molan mogollón», advierte Julen mientras hace hincapié en que «tocamos diferentes palos», perfectamente soldados entre sí, que dan como resultado un «disco redondo». El mérito, obviamente, reside en los propios músicos. Pero también en Álex Cappa (Metropol Studios), artífice de la producción, y de Iker Piedrafita (El Sótano Estudio) a la hora de grabar las voces.
Con la gira a punto de empezar (Burgos el viernes y León el sábado), los Bourbon tienen unas cuantas fechas por delante. «Queremos carretera, queremos sudar, queremos saltar y estamos muy contentos con lo que hemos preparado y con lo que se viene», enfatiza el vocalista con ganas de repartir estopa sobre el escenario. En lo musical, desde luego, pero también a través de unas letras que, en ocasiones, no dejan títere con cabeza. Los agraciados esta vez son Nacho Cano y Mario Vaquerizo, a quienes «les cuesta demasiado condenar el franquismo». En realidad, «hay muchos más a los que deberíamos nombrar, pero nos quedarían canciones muy largas». ¿Miguel Bosé? «Quizá para el siguiente disco».
La industria y sus miserias
El título del nuevo álbum revela un mensaje claro: «Al final, todas las facetas de la vida son pay to win y la industria no se queda atrás. Si pagas para ganar, si tienes dinero, se te abren más puertas», reflexiona Aarón. Y lo hace con conocimiento de causa porque nadie les ha regalado nada. Todo lo contrario. Se lo han tenido que currar y ahí siguen, pico y pala, porque sarna con gusto no pica.
«Vemos la industria musical de lejos. No podemos renegar de ella porque estamos dentro, sería falso»
«Vemos la industria musical de lejos. No podemos renegar de ella porque estamos dentro, sería falso», prosigue antes de abordar la casuística de un mundillo donde las luces se esmeran en tapar las sombras. En este sentido, lamenta que muchos promotores se aprovechen de las ilusiones de grupos emergentes que buscan visibilidad a toda cosa. Empezando por el hecho de que «nadie debería pagar por tocar en un festival», algo que ocurre con demasiada frecuencia aunque casi nadie quiera hablar de ello por vergüenza (propia o ajena).
Los Bourbon, por suerte, han tenido la oportunidad de actuar en grandes festivales sin necesidad de pasar por caja. Tampoco hubiesen claudicado, aunque pueda resultar «tentador». Así las cosas, Aarón considera que se debería «prohibir» este tipo de prácticas abusivas para acabar con una suerte de esclavitud moderna que perjudica a quienes se dedican en cuerpo y alma a componer en un local de ensayo con la esperanza de que su música se expanda.