El Correo de Burgos

Una mirada profunda a la figura que une lo humano y lo divino

José Antonio Molina- Niñirola presentó su obra ‘Ante el Cristo Crucificado de Velázquez’ de la mano del Club Rotary / El poemario cuenta con 54 sonetos cargados de humanidad

José Antonio Molina- Niñirola posa con su poemario.

José Antonio Molina- Niñirola posa con su poemario.SANTI OTERO

Publicado por
Burgos

Creado:

Actualizado:

Siendo solo un niño y jugando con las láminas de arte que su padre le prestaba para entretenerse cuando estaba enfermo y no podía ir al colegio, José Antonio Molina- Niñirola tuvo un flechazo instantáneo con el famoso ‘Cristo Crucificado’ de Velázquez.

Tanto fue así que la magnífica pintura del artista sevillano es hoy el protagonista de 'Ante el Cristo crucificado de Velázquez’, un poemario compuesto por cincuenta y cuatro sonetos. José Antonio, murciano nacido en 1949, ha dedicado horas a la escritura, pero siempre «de forma íntima». Hasta ahora.

Esta obra veía la luz en diciembre de 2023 y esta tarde se presentaba en Burgos de la mano de Eladio Herrero, presidente del club Rotary Burgos. La presentación en la capital burgalesa no es casual y es que Molina- Niñirola se siente «muy castellano». En parte gracias a Mariángeles, su mujer, que nació en la pequeña localidad burgalesa de Doña Santos.

José Antonio comenzó su vida profesional como maestro, «por esa necesidad de dedicarme a los demás, como hacían mis padres, médico y maestra de profesión». Sin embargo, la docencia no le permitía hacerse «las preguntas profundas que necesitaba» y aquello le llevó a estudiar Teología y posteriormente Psicología.

La escritura se colaba en las horas libres. Especialmente al alba y mientras esperaba que su mujer despertara. Lo cuenta con una sonrisa. «Yo me despertaba mucho antes que mi mujer y en ese momento empecé a crear poemas dedicados a ‘La Creación de Adán’ de Miguel Ángel, una obra que teníamos a los pies de la cama».

Después, José Antonio pensó que los próximos poemas «debían ser sobre un cuadro que no necesitara ver constantemente para inspirarme». Al instante lo tuvo claro: el Cristo Crucificado de Velázquez. Y así surgieron 54 sonetos, «todos ello en rima asonante, salvo el último». Su favorito. Tal vez el más intenso, el más crudo y el que resume las emociones recorridas a lo largo de setecientos cincuenta y cuatro versos.

Entre todas las composiciones poéticas, José Antonio eligió los sonetos porque «me obligaban a comprimir al máximo mis pensamientos y a que en los últimos versos ofreciera una síntesis de lo anterior por consecución o por paradoja. Es un ejercicio que me exigía concisión y concentración», apunta.

Fue un íntimo amigo y «maestro literario» del autor el que le animó a publicar el poemario. Un poemario que el propio José Antonio califica de «versos duros y fuertes, tanto en contenido como en expresión escrita». Lo son, eso sí, desde una visión «existencialista y vital» de la obra de Velázquez.

Escoger uno de los sonetos es complicado, pero de tener que hacerlo, el autor elegiría el último: ‘Incendiaste mi cuerpo con tu fuego’. «Es el único de rima consonante, pero además es la pieza que resume esta obra». Una obra literaria que ofrece «una visión profundamente mística» de la pintura y que se rinde ante el «dolor humano». Un dolor «universal y lacerante» que «todos conocemos».

A José Antonio le llevó una década escribir estos sonetos. Lo hizo desde la calma, saboreando y pensando cada verso. Cada palabra. Cada rima. Describiendo sin remilgos la dignidad de la figura humana de un Cristo Crucificado que «sin quererlo unifica lo humano y lo divino».

La publicación, que cuenta además con las ilustraciones en tinta china diluida de Alicia Lázaro y de Buenaventura Alonso, es sin duda una personal experiencia espiritual en la que el autor regala, de forma muy generosa, su particular visión de la figura universal de Cristo.

tracking