«Todo el mundo que trabaja con Ross Boss Friedman destaca que es una persona muy sencilla»
Después de anunciar al emblemático cofundador de Manowar para cerrar su cartel, la organización del Zurbarán Rock Burgos asegura que todavía que alguna que otra «sorpresa» pendiente
Concierto de Ross Boss Friedman, a principios de mayo, en Australia.
Salió el último conejo de la chistera. ¡Y menuda pieza! «A sus más de 70 años, sigue siendo una de las figuras más influyentes de la escena». Todo un jefe Ross Boss Friedman, más (archi)conocido como Ross The Boss. Tremendo cierre de cartel, «heavy metal puro y duro», para la octava edición del Zurbarán Rock Burgos.
Oriundo del Bronx (Nueva York), Friedman se inició en el punk con The Dictators. Con el tiempo, cambió la cresta por la melena y se volvió más heavy que una lluvia de hachas. Junto a Joey DeMaio -palabras mayores-, concibió Manowar a finales de los 70. De ahí al Olimpo, hasta finales de la década siguiente, participando en «los discos más emblemáticos de la banda».
Nunca quiso vivir de las rentas. Él solo se bastaba para labrarse una meteórica carrera musical codeándose con los grandes. Por eso encajaba como anillo al dedo en el Zurbarán. También porque «todo el mundo que trabaja con Ross destaca que es una persona muy sencilla», asegura la portavoz de Metal Castellae, Laura Sagredo, antes de poner el foco en otro aspecto fundamental: «su directo es muy potente, sin grandes artificios ni adornos superfluos».
Con la marca Zurbarán plenamente asentada tanto dentro como fuera de España, quizá dé la impresión de que conformar el cartel sea coser y cantar. Nada más lejos de la realidad. Nunca lo fue, y menos aún este año. De hecho, ha sido «más complicado que otros porque hay muchos eventos, cada vez más, y cuesta mucho cuadrar».
«Es una suerte que la escena esté tan viva y tan activa, pero a su vez dificulta mucho la toma de decisiones sobre qué bandas traer». Por experiencia, Sagredo y compañía saben de sobra lo que cuesta lidiar con bandas internacionales. Porque más allá de los cachés, toca hacer encaje de bolillos a la hora «cuadrar vuelos y que puedan llegar a la siguiente fecha».
Con todo atado y bien atado, arranca la clásica cuenta atrás para que el parque de San Agustín se convierta en epicentro del metal patrio durante los días 18 y 19 de julio. «Todos los años nos esforzamos en hacer un cartel muy compensado, en el que podamos disfrutar de todos los subgéneros del heavy metal, y creemos que lo hemos conseguido», destaca, orgullosa, sabiendo que el plantel incorpora a pesos pesados como Stratovarius y Robin McAuley, referentes de hornadas más recientes como Myrath y Crazy Lixx o propuestas que «van a sorprender mucho sobre el escenario» como Overdrivers o Evil Invaders.
Se cierra la lista de invitados para San Agustín, pero no se han ejecutado todos los trucos. Todavía queda alguna que otra «sorpresa» pendiente de desvelar, como el nombre de la banda que actuará en el escenario de la Fundación Círculo ubicado en la plaza del Rey San Fernando, a los pies de la Catedral. Según Sagredo, «se va a formar revuelo».
A falta de las últimas novedades, lo principal es que «se mantiene la esencia de lo que representa Zurbarán Rock Burgos: música en la calle, gratuidad y accesibilidad a todos los niveles». Y «precios populares», como siempre, con las puertas abiertas a «ese público tan heterogéneo» que, poco a poco, ha contribuido a levantar «el festival al que nos gustaría ir como público, un festival hecho por fans y para fans».