Luis Artigue, escritor: «Se veía venir que los ricos no iban a deponer su idea vampírica de vivir a costa de los demás»
Su última novela debería ser llevada al cine. ‘Trumpsilvania’ es serie B y su autor lo celebra. Curtido en la literatura de quiosco desde su más tierna infancia y lector incansable, le encantaría que ver proyectada su novela en la gran pantalla con Darío Argento, George A. Romero o Guillermo del Toro detrás de la claqueta

El escritor Luis Artigue, durante la presentación de 'Trumpsilvania' en Burgos.
En el (aborregado) imaginario colectivo, términos como ‘friki’, ‘loco’ o ‘delirante’ poseen una innegable y universal connotación negativa. Menos mal que no es oro todo lo que reluce. Y que hay valientes, con la fantasía por bandera, dispuestos a denunciar los desmanes del mal llamado mundo real a base de ingenio.
En ese minoritario grupo de Quijotes se encuentra, orgulloso de serlo, el escritor leonés Luis Artigue. Ocho novelas y unos cuantos premios, entre ellos el Celsius, le avalan. Ayer, en Burgos, se dejó caer por el Palacio de la Isla para presentar su última obra: Trumpsilvania (Eolas, 2025). Donald Trump, vampiros y mafia. Ficción a raudales; pero también grandes dosis de denuncia social y un fiel reflejo de la época que nos toca vivir. Mal que pese, desde luego, pero sin perder la esperanza.
Pregunta. Escribió Trumpsilvania antes de que Donald Trump ganase las elecciones. ¿Daba ya por hecho que habría un segundo mandato?
Respuesta. Lo daba por hecho y, además, es el leitmotiv de mi vida. La crítica habla mucho del realismo visionario anticipatorio. Sin embargo, a mí me parece que se trata de una forma de ver la vida. Siempre me he movido por este parámetro.
Hubo un verano en el que me dediqué a leer a Simone Weil. Era una pensadora cristiana y anarcosindicalista, muy de izquierdas, que se anticipó en los años 30 a la venida de Hitler y Stalin. Entonces se me ocurrió la idea de escribir una novela en la que digo que Trump es un dictador. «Lo vio antes que nadie», dicen. ¿De verdad no lo habíais visto? Parece que estamos hablando de un mundo alucinatorio, anticipatorio, delirante, pero en realidad es una forma de hacer literatura política sin que suene un panfleto.
Se veía venir que los ricos del mundo no iban a deponer sus privilegios ni su idea vampírica de vivir a costa de los demás. Esto que llamamos normalidad, más aún la realidad política, es algo que han hecho cuatro sobre el capó del coche. Trump, en su primer mandato, hizo todo lo posible para seguir de forma extraparapolítica.
«Ante una sociedad trumpista en la que unos viven de chuparle la sangre a los otros, la esperanza está en las mujeres»
P. Lo cierto es que hace una década parecía una locura que un tipo como Trump llegase a la Casa Blanca.
R. La palabra locura está muy bien puesta ahí. Debemos mucho a los locos. Nos lo enseñó Cervantes, aunque tenía un corolario anterior: Erasmo de Rotterdam en Elogio de la locura. Si estos son los cuerdos y estos son los locos, me quedo con los locos. Creo que los frikis, los locos, tenemos más imaginación y lo vemos todo de otra forma. La locura es la de aquel que mira a la derecha cuando tenía que mirar a la izquierda, que hace las cosas de otra forma. Gracias a los locos, el mundo avanza y es mejor. Trump no pertenece a los locos. Trump pertenece a los fanáticos, a los poseedores de un egoísmo cuartelero que han extirpado de su personalidad la palabra solidaridad. Por eso pretenden un mundo sin derechos humanos, sin interconexiones de ningún tipo, sin empatía. ¿No es lo mismo que a lo que propenden los vampiros?
P. Antes de la entrevista, off the record, comentaba que «esta novela no es una gamberrada» sino «una propuesta muy seria». Más allá del mero disfrute literario, ¿cuáles son sus intenciones para con el lector?
R. En la ficción fantástica no solo encontramos entretenimiento, sino también verdad y sentido. Hay cosas que solo se pueden decir desde el orden de lo fantástico para hacer ver y sentir a la gente que existe un más allá de lo real. Philip K. Dick, Robert Heinlein, George Orwell o Aldous Huxley son autores muy entretenidos, grandes nombres del fantástico y, sin embargo, tenían una idea del mundo muy perfilada ideológica, espiritual y poéticamente.
P. Dos de las protagonistas, Mina y Lucy, son mujeres de armas tomar. Parecen presas, pero son depredadoras.
R. La apuesta por los personajes femeninos es uno de los componentes fundamentales de esta novela. En las historias clásicas de vampiros, las mujeres son personajes pasivos. Y ante una sociedad trumpista en la que unos viven de chuparle la sangre a los otros, la esperanza está en las mujeres.
La mujer tiene mucho que aportar al mundo de la cultura y de la política. Son menos inquisitivas, dogmáticas y belicistas; más inclinadas a la sensibilidad y al diálogo. Tenemos mucho que aprender de ellas y creo que por ahí vendrá la derrota de este nuevo modelo social, político y económico.
«Elon Musk es un epítome negativo fascinante que no existía en tiempos de Bram Stoker: el adicto a la riqueza»
P. Emerge, no obstante, un antifeminismo furibundo desde ciertos sectores.
R. Conceptualmente, el feminismo promueve un mundo en el que todos podamos vivir en igualdad de derechos, deberes y dignidad. No es que sea bueno para las mujeres, lo es para todos y todas.
El feminismo libera mucho a los hombres. Nos libera de tener que sobreactuar, de fingir siempre que estamos por encima, que somos más fuertes, más poderosos, que somos protectores... Tenemos nuestros días fuertes y débiles, todos somos hombres de cristal y no sabemos lo liberador que es un mundo en igualdad.
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P. Que Trump es el villano perfecto está fuera de toda duda. Sin embargo, hay personajes no menos siniestros como Elon Musk.
R. Sale en la novela. Es el conde Orlok, un epítome negativo fascinante que no existía en tiempos de Bram Stoker: el adicto a la riqueza.
Es el triunfo del humo, de los eslóganes, lo que hace que triunfe el trumpismo en el mundo. Y deja patente, además, que no hemos aprendido absolutamente nada del siglo XX.
P. Si la vida es sueño y soñar es un acto de libertad (e incluso de rebeldía), ¿qué sueños le quedan por cumplir a Luis Artigue?
R. Me considero una persona feliz y realizada. La literatura ha hecho mucho y es bueno decírselo -sobre todo- a la gente que empieza.
Mi sueño es seguir haciendo lo que estoy haciendo. Antes creía que la vida de un escritor era la perpetua búsqueda de tu camino. Ahora, creo que he encontrado mi camino en la literatura. Tengo una vocación que puedo desarrollar y una familia increíble.
La vida es tratar de sortear a todo el que te dice: «no vayas por tu camino, ven mejor por el mío». Mi sueño, por lo tanto, es seguir perseverando en mi vocación sin caer en la tentación de hacer feliz a otros. Y decirle a la gente que soy un escritor de Castilla y León que sigue un camino distinto que también está en mi tradición. Porque tenemos la tradición realista de Miguel Delibes, pero también la de Luis Mateo Díez.