Presentación literaria
María Estébanez: «Tengo mucha fe en mi trabajo como escritora»
La autora burgalesa presenta este martes, 11 de noviembre, su primera novela, ‘La noche de las flores’ (Atticus), en el salón de actos de la Fundación Círculo a las 20 horas

La escritora María Estébanez, con un ejemplar de su primera novela.
Le cuesta olvidar aquella tarde de febrero del pasado invierno en el hotel NH Collection Palacio de Burgos. Con los nervios justos y la responsabilidad braceando en su mar interior, María Estébanez Espinosa -«madre y burgalesa»- presentaba al público su primera novela, ‘La noche de las flores’ (Atticus). «Pensé que iban a venir unas cuantas decenas de personas, amigos, familiares... Pero hubo casi 300», recuerda. «Puse mucha ilusión y mucho trabajo en este libro y una acogida así fue una gran alegría».
Burgos, Bilbao, Castro Urdiales, Madrid... Y de nuevo, Burgos. Este martes, 11 de noviembre, Estébanez hablará de nuevo en su ciudad de su ópera prima acompañada de Cristina Izquierdo, directora del Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León (+FIMUC). El acto será en el salón de actos de la Fundación Círculo de plaza de España a partir de las 20 horas, con entrada libre hasta completar el aforo. La cita cuenta con la colaboración de la librería Luz y Vida.
La historia que narra esta novela lleva muchos años «ocupando espacio mental» en la escritora. En 2016, durante un viaje por Cuba, la mente de María tuvo un tropiezo y una frase -«Cuando Luis de Buruaga cogió el azucarillo supo que todo había terminado»- quedó almacenada en su armario de recuerdos. «En esos días estaba leyendo ‘La Reina del Sur’ [Arturo Pérez-Reverte, 2002] y pensé que era un momento de ese libro. Pero lo revisé y no... Empezó a nacer algo en mí, como una atmósfera, que me acompañó durante mucho tiempo».
Más tarde, un debate con una amiga «con la que suelo estar de acuerdo en todo» removió muchas cosas en la autora burgalesa y esa historia que estaba desarrollándose en su cabeza -muy bien amueblada- finalizó años después en la mesa de la editorial Atticus. Tuvo algunos baches -emocionales y literarios- en ese período, pero la ayuda y la compañía de algunas personas de su entorno más íntimo -la escritora destaca a Elvira Mateos, autora de la ilustración de la portada- tiraron de ella hacia delante.
«Cuando los periodistas de investigación Julia Galván y Jaime Bonet salen de la redacción para trabajar en su primer caso juntos, descubren que nada es lo que parece. El asesinato de Juan Benavides en el valle de Guriezo de Cantabria y la desaparición de la joven Carla Blanch en Bilbao traen de cabeza a los dos reporteros, que, tras meses de pesquisas, entrevistas y muchas indagaciones, conseguirán relacionar ambos casos, descubrir la identidad del asesino y desvelar la verdad», reza la sinopsis de ‘La noche de las flores’, que supone la primera novela del ciclo ‘Los crímenes de Müller’. «Cada libro tendrá un caso autoconclusivo, aunque hay subtramas que quedan abiertas y se van tratando en los siguientes», aclara María Estébanez mientras llama a su perro Talco, que asiste a la entrevista con fiel complicidad. «Siempre me acompaña cuando estoy escribiendo, me da mucha confianza. Y sacarle a paseo cada noche, mientras voy escuchando música, es la mejor forma de relajarse para acabar el día».

María Estébanez, acompañada por su perro Talco.
Su gusto por la novela negra y de misterio viene de lejos. Durante su infancia y su adolescencia, la joven María sufrió varios pinchazos en sus venas que le inocularon el veneno de la lectura. Las aventuras de los Cinco de Enid Blyton, las novelas de la colección ‘Resuelve el misterio’ publicadas en Timun Mas o los casos detectivescos de Agatha Christie fueron acomodándose en su mesilla de noche. «En la adolescencia pasé de ser una chica muy tranquila a todo lo contrario. Pero la literatura hizo su magia y tuve una conexión muy bonita con mis padres a través de los libros», confiesa. «Años después he leído a muchos otros autores, claro. Destaco a Lorenzo Silva, he devorado toda la saga de Bevilaqua y Chamorro», apunta. Para cerrar el círculo lectora-autor, Estébanez presentó en septiembre la última novela del autor madrileño en el Museo de la Evolución Humana. «Fue una experiencia estupenda».
Personajes, atmósferas y música
‘La noche de las flores’ tiene dos tiempos y siete relatores que van contando la historia, seis personajes -Jamie Bonet, Julia Galván, Gabriela Mendoza, Luis de Buruaga, Carla Blanch y Lobo- y un narrador. Estébanez trabajó mucho el dibujo de los protagonistas y la geografía por donde se mueven. «Julia Galván tiene mucho de lo que a mí me hubiera gustado ser, pero no soy yo como me dicen algunas personas», ríe. «Ella se dedica al periodismo de investigación, que es algo que ya no abunda en los medios por los tiempos que requiere y por su alto coste», señala. «Mis protagonistas son periodistas, es lo que yo conozco. Ahí he ido a lo práctico».
Volvamos a la música, a los ratos ante el ordenador y a los garbeos con Talco por el Burgos nocturno. Para introducir en la atmósfera de la novela a los lectores, la autora creado una lista de canciones en Spotify. «Son temas que me han inspirado momentos, que me han acompañado durante la escritura, que me recuerdan a la atmósfera de algún episodio... La música me genera espacios en la cabeza que me ayudan a plantear las escenas de la historia», indica.
Abstenerse los que abominen el pop y el ‘indie’ nacional: Amaral, McEnroe, Quique González, Iván Ferreiro, Vetusta Morla, Los Planetas, Robe, Nacho Vegas, Love of Lesbian -«mi grupo favorito, el disco ‘1999’ fue mi salvación en un momento muy duro, cuando falleció mi padre [Juan Carlos Estébanez, investigador y técnico del IMC] en 2009»- o los burgaleses La M.O.D.A., muy cercanos a la escritora. «Mira, aquí los llevo», me dice mostrándome una frase tatuada en su brazo izquierdo, «No te olvides de dónde vienes». Esta estrofa de la canción ‘Héroes del sábado’, tan significativa y que representa a la perfección la filosofía de la formación musical, está muy presente en la vida de Estébanez.
A pesar de que María es una mujer de un optimismo cabal, de recibir con alegría cada nuevo amanecer, un proceso artístico es un viaje en barquichuela por un mar bravío. Asoman días de sol y de calma, otros de fuerte marejada y nubes negras. «Hay personas que necesitan hacer deporte, estar de bares, hacer mucha vida social... Para mí, ponerme los cascos, aislarme de la realidad y ponerme a escribir me da la vida. Además, tengo mucha fe en mi trabajo como escritora y lo hago de corazón. Funcionará o no, pero sé que lo hago desde la verdad».
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La escritora admite que le encanta conocer las reacciones de los lectores a ‘La noche de las flores’. «Es algo que no me esperaba y tiene su lado divertido. Cuando voy a clubes de lectura, lo que menos quiero es hablar yo, me gusta escuchar las opiniones e interpretaciones de la historia que he parido. ¡A veces son alucinantes!», ríe.
Este martes se empieza a despedir de su primera novela y centrará su mente en su próximo trabajo. La segunda parte de ‘Los crímenes de Müller’ estará lista para el próximo febrero. «Dije que iba a ser una tetralogía, y así está planteada. Pero veremos dónde me lleva... Por ahora, en la siguiente, estaremos por Burgos y viajaremos a París», concluye mientras Talco nos mira dando su aprobación a esta charla que hemos mantenido. Gracias a ambos.