El Correo de Burgos

Juan Abarca (Mamá Ladilla): «Cada vez me gusta más el garito. El festival me empieza a parecer incómodo»

Tercer concierto de la gira en el tercer acto del Notemofest. ¿Casualidad? De lo más bendita, ya el nuevo álbum de la banda madrileña encaja como anillo al dedo para lo que se avecina este sábado en el Andén 56

Juan Abarca (centro), junto a sus compañeros de Mamá Ladilla, Sergio Legazpi y Abel del Fresno.

Juan Abarca (centro), junto a sus compañeros de Mamá Ladilla, Sergio Legazpi y Abel del Fresno.MAMÁ LADILLA

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Molestar General (2026), lo último de Mamá Ladilla, no se puede definir a la ligera. «Ladilla para ladilleros», comentaba el otro día alguien en redes sociales. Ni tanto ni tan calvo. El grupo de Juan Abarca trasciende lo musical gracias a su refinado y a la vez retorcido sentido del humor. Nadie como él podría componer una oda a los penes con tanta elegancia. O narrar una película gore que, lejos de provocar arcadas, causa mucha risa. 

Tenía previsto el bueno de Abarca venir a Burgos este fin de semana para actuar en solitario. El Notemofest ya es como su segunda casa y no pudo decir que no. Pero no contaba con la inesperada caída de Hey Hematoma del cartel. Menos aún los organizadores, forzados in extremis a encender la bat-señal con la M y la L apuntando directamente al cielo de Madrid. El llamamiento, a la desesperada, surtió efecto y el power trío ya ha desenfundado los trajes para ofrecer otro glorioso recital de rock, punk y carcajadas. 

P. Tres de tres en Notemofest y doblete en esta ocasión. Esto ya es rizar el rizo.

R. Estoy pensando en pillarme un piso en Burgos porque ya es exagerado. Pero bueno, encantado de la vida

P. En solitario para abrir el festival y después con Mamá Ladilla. ¿Alguna vez te habías visto en esta tesitura?

R. Una vez, en el festival Mundo Idiota, creo que salí cuatro veces al escenario. Era en La Riviera. Abrí yo, luego salí a hacer un cameo con Engendro, otro con Gigatrón y también tocamos Mama Ladilla. Fue un poco empalago (risas). Esta vez va a ser más moderado. Hago lo mío, que es más breve. Luego sale El Chivi, que está muy guay y pasamos a cosas más ruidosas poco a poco.

P. Buen tute de todas formas.

R. Estoy acostumbrado. Si fuera con la batería sería más duro. Con las guitarras, pasar de una a otra no me cuesta tanto.

P. Ni un mes de vida tiene el nuevo disco y parece que está gustando. ¿Cómo han caído los temas de este álbum en los dos primeros conciertos de la gira?

R. Muy bien, la verdad. Esperábamos buen feedback, pero está siendo incluso mejor. Está gustando a la gente que ya había escuchado los temas, pero también a los que no. Nos han dicho que hay canciones que no conocían y que les han impactado cuando en los conciertos ya se sabe: tocan una que no conoces y te vas a por un cubata. En este caso, parece que han caído bien y nos da mucha alegría.

P. Si no me equivoco, el álbum se grabó entre diciembre y enero. Y se lanzó del tirón, sin promoción ni adelantos. ¿Estaba de baja el responsable de marketing?

R. Hemos llegado a preguntar a colegas de otros grupos: «¿Cómo lo hacéis?». Casi nadie de los que tienen un cierto parecido a nosotros, con los que coincidimos en festivales, hace promo al uso. Eso de encargar a alguien que dé la vara a todos los periodistas del mundo... A nosotros nos da un poco igual. Hemos hecho poca promoción porque creemos que se va a ir haciendo sola, con el boca a boca. En internet, las cosas que se tienen que viralizar se viralizan solas. Y las que no, pues no.

P. El disco empieza deliciosamente fuerte con Barbacoa en la morgue. ¿Qué tenía de especial esta canción para ser la primera?

R. Tiene cierto carácter introductorio. Arranca con un riff bastante enervante que mola tener dando vueltas varias veces. Sabíamos que iba a ser el primero del disco incluso antes de saber de qué iba. Estuve barajando varias opciones y la opción de tripas era la última que quería. Se iba a llamar Barbacoa en la morgue porque me hacía gracia el concepto y pegaba en el estribillo, pero no quería que hablaran de tripas.

P. La faena de sacar nuevo material es que obliga a sacar canciones del repertorio. ¿Temes cruzarte más de la cuenta con el típico que dice «tenías que haber tocado la de...»?

R. Le vamos a tener siempre hagamos lo que hagamos, con disco nuevo o sin él. Es algo que va con el oficio. Y nosotros, como melómanos, lo sentimos igual. Cuando vamos a ver a cualquier grupo, siempre pensamos que «me hubiera gustado que tocase tal canción». Es normal. Y también gracioso hacer una canción sobre ellos.

P. Por lo que sea, me da la impresión de que Viva Las Vergas será fija en el set list durante muchísimo tiempo.

R. Cuando le pasamos el disco al disquero, lo escuchó de golpe y nos comentó: «Hay una canción que podría ser perfectamente el single». No dijo nada más, pero ya sabíamos de cuál estaba hablando. Y luego mucha más gente nos ha dicho lo mismo. Esa y la de Los Puñitos son las que más... han nacido para ser hits.

P. Aunque no seas muy amigo de las colaboraciones, no hubiese estado mal contar con El Chivi para este hit.

R. Ni se me ha pasado por la cabeza. El Chivi es un artista maravilloso, necesario, imprescindible en el mundo. Y está muy bien que haga sus canciones y nosotros las nuestras. Lo veo así con él y con cualquiera. No me apetece mezclar las cosas a priori.

P. ¿Quedó algún tema en el tintero que quizá vea la luz más adelante?

R. No. De hecho, en este caso íbamos bastante justitos. Durante bastante tiempo estuvimos pensando en hacer un EP con cuatro o cinco canciones, pero al final me animé en el último año a hacer unas cuantas más.

P. Ocho fechas por delante hasta mayo. ¿Cómo se presenta el resto de la temporada?

R. Bien. Nos van llamando de festivales y vamos cogiendo fechas, un poco como siempre.

P. ¿Acabará explotando en algún momento la burbuja de los macrofestivales?

R. Al final acabará explotando más por temas políticos, pero también surgirán otros festis. Creo que siempre habrá macrofestivales porque a la gente le gusta ese juergón. A mí no me gustan, ni como público ni como músico. Los he acabado aborreciendo un poco, aunque los hacemos encantados porque es trabajo.

Ante la típica pregunta de si prefieres festival o sala, antes respondía de una manera más tibia. Ahora, cada vez tengo más claro que me gusta el garito y que el festival me empieza a parecer incómodo. 

P. ¿Superará algún la IA las letras de Juan Abarca?

R. Quiero creer que es imposible (risas). ¿Superarlas en qué sentido? En calidad, desde luego, es bastante imbatible. Y aunque no lo sea de primeras, lo va a acabar siendo porque aprende muy rápido la jodía. En calidad no hay color, pero el punto de cada cual es más difícil de conseguir. Imitar la decisión personal que toma cada uno a la hora de elegir por dónde tira en una letra, en la música y en todo implica leer un poco la situación actual del mundo. Muy inteligente tiene que ser la IA para llegar a conclusiones propias como las que sacamos los autores... aunque estén equivocadas.

P. ¿Quién sería, a día de hoy, el máximo exponente de la 'porculización' en este planeta?

R. Lo primero que me viene a la cabeza son las moscas. ¿Qué cojones hacen ahí? ¿Quién las ha llamado? ¿Quién ha creado a esos seres?

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