Ignacio Sánchez Mejías, el torero amigo de los más grandes poetas
La periodista Eva M. Peña Robledo participa este miércoles, 8 de abril, en el ciclo Círculo Conocimiento con una charla sobre esta figura y su relación con la Generación del 27 a las 20 horas en la Fundación Círculo

Ignacio Sánchez Mejías, en un festejo taurino.
«A las cinco de la tarde. / Eran las cinco en punto de la tarde. / Un niño trajo la sábana blanca/ a las cinco de la tarde». ¿Quién no ha escuchado, estudiado o recitado con pasión alguna vez estos versos de Federico García Lorca, los primeros del corpus de cuatro poemas que componen la obra ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’?
Este miércoles, a partir de las 20 horas en el salón de actos de la Fundación Círculo de plaza de España, la periodista y docente Eva M. Peña Robledo dará luz sobre este mito del toreo y la cultura española del primer tercio del siglo XX con la conferencia ‘Más allá de la muerte: el eco de Ignacio Sánchez Mejías en la Generación del 27’. El acto, que forma parte de la programación del ciclo Círculo Conocimiento que coordina María Jesús Jabato, tiene entrada libre hasta completar el aforo.
«Este año comienzan los eventos de conmemoración del centenario de la Generación del 27 y con esta charlar pretende refrescar la figura de Ignacio Sánchez Mejías, que me parece una personalidad muy desconocida por los españoles y su vinculación con la cultura y otros ámbitos en los que estuvo inmerso más allá del toreo», señala Eva Peña, cuya lectura de su tesis doctoral, ‘Ignacio Sánchez Mejías según el diario ABC: desde las primeras referencias en ABC hasta su muerte: creación del mito’, cumple diez años en este 2026.
«Cuando comencé a trabajar en mi tesis, como tantos otros que nos lanzamos a esa aventura, estaba muy perdida. Me gustaban mucho los toros y sobre Sánchez Mejías había oído hablar mucho por el poema de Lorca, así que me lancé a ello. Me encontré muchísima bibliografía y mucho material en la prensa de la época, especialmente en el ABC».
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Ignacio Sánchez Mejías (1891-1934) nació en el seno de una familia acomodada sevillana. Su padre fue el doctor José Antonio Sánchez Martínez, médico cirujano de la Beneficencia Municipal de Sevilla. «Cuando era crío comenzó a frecuentar los ambientes taurinos en la Alameda de Hércules y allí conoció a los Gallo, Rafael y José. Su familia rechazaba esos ambientes, querían que acabara el bachillerato y estudiara medicina como su padre. Pero a los 17 años decidió embarcarse de polizón a Nueva York e inicia toda una vida llena de aventuras. Acaba en México vinculado en los toros, unas veces como banderillero y otros como mozo de cuadra. Hasta que decidió volver a España», relata Peña.
Triunfo en las plazas
Su vuelta a la península ibérica comienza con la absolución de su parentela. Sánchez Mejías inicia su carrera taurina y toma la alternativa en la plaza de Barcelona en 1919. Sus padrinos fueron Joselito, que se había casado años atrás con una hermana de Ignacio, y Juan Belmonte. Las dos grandes estrellas del escalafón taurino de la época. «Joselito y Belmonte han sido los que han pasado a la historia del toreo como los grandes de esos años, pero si te pones a investigar ves que Sánchez Mejías era un torero que tenía un enorme apoyo popular. Luego tuvo sus idas y venidas...», apunta la periodista y recuerda que una de las cogidas más serias de su carrera aconteció en Burgos en 1925 en la antigua plaza de Los Vadillos.
Además de matador de toros, Ignacio Sánchez Mejías fue novelista, dramaturgo, promotor del baile español junto a Federico García Lorca y la Argentinita, piloto aéreo, mecenas de la cultura e incluso presidente del Real Betis Balompié. «También fue un luchador de causas perdidas», ríe. «Peleó por los derechos de los diestros y fue nombrado presidente de la Asociación de Matadores de Toros y Novilleros. Luego defendió a los toreros haciéndose articulista de prensa para contrarrestar opiniones en contra de la corriente progermánica que era muy antitaurina».
Amigo de poetas
El escritor e investigador taurino José María de Cossío fue la persona que vinculó al diestro sevillano con esa pléyade de jóvenes escritores que han pasado a la historia como la Generación del 27. «Primero conoció a Rafael Alberti para, poco a poco, llegar a los demás poetas que querían configurar una generación literaria como fue la del 98. Ignacio movió muchos hilos y la reunión, que conmemoraba el tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora, se celebró en un local cedido al Ateneo de Sevilla [por la Sociedad Económica de Amigos del País]. Después, en la finca de Pino Montano de Sánchez Mejías, hubo una fiesta que duró tres días de cánticos, borrachera, fiestas de disfraces... Todo eso lo cuenta muy bien Alberti en ‘La arboleda perdida», recuerda Eva Peña sobre esa celebración donde anduvieron plumas como Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Guillén, José Bergamín, Pepín Bello y el propio Alberti, entre otros.

Celebración del tricentenario de Góngora en el Ateneo de Sevilla en diciembre de 1927.
Otro de los asuntos que Eva Peña va a tratar en la charla, y de la que dio buena cuenta en su tesis doctoral, es la relación de Sánchez Mejías y el ‘Guernica’ de Pablo Ruiz Picasso. «Yo planteo que el cuadro está dedicado a la muerte de este torero. Relaciono algunos elementos de la obra de Picasso con hechos de la vida de Sánchez Mejías. Se dice que Federico hizo en París en invierno de 1934, meses después de la muerte del torero, una escenificación del ‘Llanto’ acompañado de láminas de partes de lo que luego fue el ‘Guernica’. Es algo que podría tener su sentido», asevera Peña.
El diestro andaluz falleció el 13 de agosto de 1934 en Madrid, víctima de la cornada que le asestó el toro Granaíno en la plaza de Manzanares (Ciudad Real) dos días antes. Tenía 43 años. Moría la figura y nacía el mito de Ignacio Sánchez Mejías en los versos eternos de Federico, Rafael Alberti y Miguel Hernández, entre otros.