Cuatro siglos de litigios y penas custodiados en la Catedral de Burgos
El Cabildo y la Fundación Círculo presentan la catalogación de la sección de Pleitos Civiles y Criminales conservados en la Seo, que abarcan una larga etapa entre 1459 y 1859

De izquierda a derecha: Pedro Sánchez, María Jesús González Pérez, TamaraPérez San Miguel, Emilio de Domingo, Esther Pardiñas, Fernando Arce y Laura Sebastián, en la presentación.
Este lunes se presentó en la Fundación Círculo un paso más en la catalogación y digitalización del Archivo de la Catedral de Burgos, un ingente legado que custodia datos, historias, litigios y muchas curiosidades sobre la vida eclesiástica y civil de la ciudad del Arlanzón. Hace 32 años comenzó este ambicioso proyecto de colaboración entre el Cabildo catedralicio y la Obra Social de la Caja de Ahorros del Círculo Católico -y que continúa hoy con la Fundación Círculo-, que ha dado como resultado el ordenamiento, inventariado y puesta a disposición de investigadores y del público en general de miles de documentos conservados a lo largo de los siglos en la Catedral de Santa María.
«Este proyecto surgió como necesario para encontrar aquella documentación que era imprescindible para llevar a cabo la remodelación total de la Catedral a partir de 1994», señaló Emilio de Domingo, presidente de la Fundación Círculo. «Ha sido una verdadera carrera de fondo sacar adelante toda esta documentación y toda la que queda», apuntó y precisó que el trabajo hecho hasta el momento supone la mitad del material almacenado en el archivo.
El nuevo avance que se ha dado en la historia de la catalogación del archivo de la Seo ha correspondido a la sección de Pleitos Civiles y Criminales, compuesta por 16 libros y 4 cajas, con 12.749 documentos que registran la administración de justicia entre los años 1459 y 1859. «Esta sección aporta una gran casuística jurídica sobre la forma de administrar justicia, también sobre la tipificación de los diferentes delitos y sobre las penas impuestas, algunas de las cuales se cumplían en la cárcel de la propia Catedral, en la torre del husillo, y en otras dependencias», explicó De Domingo.
Por su parte, Fernando Arce, canónigo archivero de la Catedral, agradeció a la Fundación Circulo, citando también a Laura Sebastián y a Pedro Sánchez, la colaboración logística y económica del ente burgalés, que este año ascenderá a 30.000 euros. También alabo el trabajo de las tres técnicos del archivo -Esther Pardiñas, María Jesús González Pérez y Tamara Pérez San Miguel- que se han enfrentado a «documentos muy difíciles de leer y entender, porque aquella justicia no era como la entendemos hoy. Tampoco los clérigos de entonces ni los jueces, que eran los mismos canónigos que se iban cambiando por los tiempos de primavera, verano, otoño e invierno. De ahí el nombre de los jueces de las Cuatro Témporas», subrayó Arce.
El Concilio de Trento
Uno de los momentos mas trascendentales de la historia de la Iglesia Católica fue el Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563. Esta asamblea ecuménica, que marcó el inicio de la Contrarreforma, se realizado al lo largo de cuatro papados.

Emilio de Domingo, Fernando Arce y Laura Sebastián.
«El origen de la sección de Pleitos proviene de Trento. La formación de los tribunales eclesiásticos tenía el animo de reformar, castigar, controlar y mejorar la moral pública de sus feligreses y miembros de la Iglesia», explicó Esther Pardiñas. «Es caso de la Catedral de Burgos tuvo características muy particulares, ya que el Cabildo era, por bulas papales, dependiente directamente de la Santa Sede. No tenía que rendir cuentas a los obispos y gozaba de la potestad jurídica, civil e incluso criminal sobre todos los miembros capitulares, capellanes, empleados y sirvientes de la Catedral», subrayó Pardiñas y recordó a los obispos Juan Sánchez de las Roelas y Luis de Acuña como dos figuras importantes en el recorrido histórico de la implantación de esa jurisdicción de la Seo de Santa María.
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Según los documentos catalogados, la justicia «se impartía tipificando los delitos entre los considerados civiles o criminales, sin que el adjetivo criminal implicara necesariamente un delito de sangre», asevero Pardiñas, que también aclaró que no estaba bien establecida la diferencia entre delito y pecado. Las penas podrían ir desde una seria advertencia a estancias largas en la cárcel catedralicia. También se podrían finiquitar el proceso con una pena pecuniaria «que se solía destinar a una misa de paz, a los niños expósitos o a cualquier obra pía» o con ejercicios espirituales en uno de los conventos de Burgos.
«Los expedientes judiciales catalogados, con toda su documentación, nos permiten reconstruir la vida cotidiana de aquel tiempo con sus jerarquías de poder, comprender el funcionamientos de los tribunales eclesiásticos y de la sociedad de la época», concluyo Esther Pardiñas y anunciaron que su próximo reto es catalogar toda la documentación referente al santuario de Santa Casilda.
Esta nueva documentación, así como todo el material catalogado en las ultimas décadas, se puede consultar ‘on line’ en los sitios web de la Catedral de Burgos y de la Fundación Circulo. Para los investigadores se han impreso varios ejemplares en papel -con este se llega al número 101- para ser examinados en la sala de estudio del archivo.