El Correo de Burgos

Presentación literaria

Rubén Abella presenta en Burgos su última novela, ‘Un día de fiebre’

El escritor vallisoletano presenta este martes, 12 de mayo, en la Fundación Círculo su nueva obra, publicada por Menoscuarto Ediciones, a partir de las 20 horas

Rubén Abella presenta en Burgos 'Un día de fiebre'.

Rubén Abella presenta en Burgos 'Un día de fiebre'.© MOBT

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«Muchas de mis novelas nacen de imágenes que se me meten en la cabeza y me llegan a obsesionar. En el caso de la última, empecé pensando en la herida. Había pasado por ciertas dificultades médicas, afortunadamente solventadas, y la idea de la piel rota, de la laceración, estaba ahí. Esto me llevó a la grieta y de ahí al terremoto. Y recordé el sucedido en Madrid en 2015», explica el escritor Rubén Abella.

Este miércoles, a partir de las 20 horas en el salón de actos de la Fundación Círculo, el autor vallisoletano charlará con el escritor y profesor Jesús Pérez Saiz sobre su última novela, ‘Un día de fiebre’ (Menoscuarto Ediciones), en un acto con entrada libre hasta completar el aforo que cuenta con la colaboración de la librería Luz y Vida.

La séptima novela de Abella tiene como epicentro un terremoto sacude Madrid una tarde de febrero de 2015. Aunque no provoca una catástrofe, siembra el miedo y altera para siempre la vida de varias personas cuyas historias se acabarán enlazando. Entre ellas, una joven universitaria marcada por una novatada brutal; un hostelero aún atormentado por la muerte de su esposa en los atentados de Atocha; un juez y su amante, ambos reacios al compromiso; un bombero ahogado por las deudas; y una profesora que prepara el cumpleaños de su madre octogenaria. A través de un delicado entramado de convergencias, la novela muestra las heridas y esperanzas de unos personajes que buscan la luz en tiempos de penumbra.

«Además del terremoto, la herida y la grieta, siempre he tenido otra imagen en mente que nunca he sabido qué hacer con ella: en un billar americano, cuando se comienza la partida, las bolas están juntas formando un triángulo. El jugador que saca golpea con la bola blanca a las demás y cada una se va hacia un lado de la mesa... Al final, la historia de ‘Un día de fiebre’ une todas esas imágenes y cuento una parte de la vida de varios personajes heridos, agrietados, alrededor de un suceso donde sus vidas colisionan, cambian de dirección, caen en las troneras...», explica el autor de ‘Ictus’. «Aviso también: yo no sigo la vida de los personajes. La novela es el golpe de la bola blanca, el saque. Cuento lo que ocurre ese día y dejo sugerida la posible dirección que van a llevar».

En ese Madrid de 2015 todavía burbujean varios acontecimientos que, aunque no formen parte de la trama, sí se perciben en el devenir de los actores de la novela. Los atentados del 11-M de 2004, la crisis económica de 2008, la revuelta del 15-M de 2011... «Todo tiene peso. Pero yo no soy un escritor de lo macro, de grandes personajes históricos, revoluciones que cambian el mundo, no. Soy un escritor de lo micro. Cojo la lupa y analizo la gota de agua, al estilo de la escuela de Alice Munro. Todos esos hechos sucedidos poco antes de 2015 juegan un papel importante, pero yo lo llevo al impacto que tuvo eso en gente normal. Por eso también hablo de pequeñas objetos del día a día que ubican temporalmente al lector en aquel año. Música, modelos de coche, aparatos tecnológicos... Eso sí, tiene que tener una función, no ser gratuitos».

«La escritura es un ejercicio complicado, que consiste en tender un puente entre lo que el autor tiene en la cabeza y lo que el lector recibe. Y cuanto más sólido sea ese puente, más exitoso será ese texto», continúa. «Y los detalles son piedras de ses puente que lo hace más fácil de transitar», asevera Abella.

Tapiz de personajes

Varias novelas de Rubén Abella tiene un ‘dramatis personae’ extenso, con muchos protagonistas desfilando por las páginas de la historia con sus vidas, sus sueños, sus penas, sus contrariedades... «Tiene cierto parecido a mi anterior título, ‘Dice la sangre’, pero es técnicamente distinto. Este era un mosaico, un puzle, donde iban encajando las piezas. Por su parte, ‘Un día de fiebre’ es un tapiz, hilos que se van entretejiendo y crean un equilibrio que a mí me parece precario e interesante. Cualquier movimiento de un hilo afecta a todos los demás. Además, en un tapiz no hay jerarquías, no hay un hilo más importante que lo demás. Aquí todas las historias tiene la misma importancia», explica Abella.

Entre los personajes tenemos a Beatriz, una joven burgalesa a la que su padre envía a Madrid a estudiar un doble grado en ADE e Ingeniería Informática. «Básicamente, por razones que ya descubrirán los lectores, tiene una relación muy complicada en la que tiene mucho que ver la madre fallecida. Con estos detalles lo que hago es enraizar la novela en sitios concretos», indica el escritor, profesor y fotógrafo.

Otra gran protagonista es Madrid, una ciudad que «tiene mala memoria. Vive demasiado rápido como para recordar las cosas que pasan», se dice en un pasaje de ‘Un día de fiebre’. «Ha cambiado mucho desde 2015, y no sé si para bien. Hay una gentrificación salvaje del centro, que está muy bonito para pasear, pero para los vecinos se ha complicado la vida diaria», asevera el autor de ‘Baruc en el río’. «Sobre la memoria... Nos estamos convirtiendo en una sociedad desmemoriada, parece que preferimos más huir hacia delante. Es un tema muy presente en mi narrativa».

Los premios

Rubén Abella, a lo largo de su carrera, ha obtenido algunos de los galardones más importantes de las letras españolas. En 2002 ganó el Premio Torrente Ballester con su primera novela, ‘La sombra del escapista’, en 2007 obtuvo el Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos por ‘No habría sido igual sin la lluvia’ y en 2009 fue finalista del Premio Nadal con ‘El libro del amor esquivo’. «Tengo el honor de ser el último finalista de la historia del Nadal, el año siguiente se suprimió», recuerda con simpatía.

Con su anterior obra, ‘Dice la sangre’, obtuvo el Premio de la Crítica Castilla y León 2024 tras ser finalista en varias ocasiones. «Además del propio premio, que es muy gratificante, el libro tiene una segunda vida y regresa a las librerías, lo que está muy bien», señala. «Ahora, curiosamente, tengo en el plato tres obras, algo que nunca me había pasado. Sigo hablando en sitios de ‘Dice la sangre’, con la que ya fui Burgos, estoy presentando ‘Un día de fiebre’ y he comenzado una nueva novela. Pero estoy encantando y muy agradecido», concluye Rubén Abella.

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