Winter se saca la sombrilla, Lecreek sonoriza el chiringuito
Del rap con acento castellano al paraíso terrenal. La unión de estos dos artistas burgaleses cristaliza en 'Ártico Beach Club', primera entrega de una saga con sabor a «verano infinito»

Lecreek y Winter, en Midnight Records, con una copa de 'Ártico Beach Club' entre sus manos.
Tres refrescos de cola en la mesa el estudio. Justo al lado, una copia de Ártico Beach Club, pendiente de autografiar (todo a su debido tiempo), cortesía de Winter y Lecreek. «He pillado estas latas, no sé si te gustan», comenta el primero. Clac, clac, clac. En Midnight Records uno se siente como en casa. De chill, como dicen los chavales ahora, para una entrevista que promete dar mucho juego.
Una intro playera a más no poder y cuatro temas que nada tienen que ver con lo que Winter ha lanzado hasta ahora. En Sefirot, su anterior trabajo, ya se apreciaba cierta inquietud melódica entre barras de puro rap made in Gamonal. Reminiscencias, más o menos sutiles, antes de lanzarse a la piscina por obra y gracia de Lecreek. Todo a partir de «un par de instrumentales frescas, muy de verano, hasta que empezamos a estirar el chicle». En un momento dado, el productor burgalés tuvo claro que su colega «tiene talento para mucho más, una voz bonita y capacidad de sobra para tocar palos que no había tocado nunca».
Se conocieron en 2023, cuando Winter se presentó en Midnight para grabar BCF, su himno del Burgos Club de Fútbol que tanto ha calado entre la afición blanquinegra. Desde entonces, no han dejado de trabajar juntos. «Empecé siendo un mero cliente y ahora somos amigos. Hemos pasado muchas tardes juntos y hemos sacado este trabajo para disfrutar», admite el MC. No hace falta que lo jure porque se ve a la legua.
Dispuestos a montar su propio chiringuito musical para un «verano infinito», se pusieron manos a la obra sin pensar en el qué dirán. Entre bocetos y demos, las rimas de Winter fluían desde casa o en el propio estudio. Con el concepto más o menos pulido, vislumbró una idílica jornada de sol, playa y pasión vital. Partiendo de experiencias personales y ficticias, «Cala Ventis suena al mediodía, Pistola de agua después de comer, de tranqui; Cena para dos atardeciendo y Caliope al caer la noche».
«Caliope es la que más identifica a Winter por la manera de rapear. Todo lo demás es completamente diferente», advierte Lecreek, aliviado y «muy contento», tras un arduo proceso creativo en tiempo récord. En tan solo un par de meses, Artico Beach Club ha visto la luz partiendo de «instrumentales muy desnudas». Tiene su mérito, desde luego, porque hay canciones que superan las 70 pistas. No es de extrañar, tal y como confiesa el productor, que después se tirase «tres semanas dándole vueltas al máster». De hecho, apuró hasta ultimísima hora un viaje a Estocolmo con su pareja porque no estaba del todo satisfecho con el resultado. Fiel a su filosofía, «si no estoy seguro de algo al cien por cien, no verá nunca la luz».
Máximo rendimiento «en el menor tiempo posible». No solo en lo que respecta a este EP, sino también a la promoción. El objetivo, apunta Lecreek, era «dar una vuelta de tuerca y hacer un marketing distinto a lo habitual». A través de las redes sociales, con una serie de vídeos que llamarán sobremanera la atención, y apostando firmemente por el merchandising. En cualquier caso, la música prevalece por encima de cualquier artificio estético. «Quiero llevar mi nombre como productor en trabajos que realmente merezcan la pena», señala el artífice de Midnight (también conocido como Charlie Creek en su faceta como cantante) a sabiendas de que «currar en equipo es mucho más enriquecedor que una carrera en solitario».
Dentro de este dream team, hay otros dos jugadores que saltan al campo en cuanto se les requiere. De cara a los directos, Winter seguirá contando con Dj Torres. A finales de marzo, el dúo arrasó en el Concurso de Música en Directo de La Rúa revelándose como un tándem indestructible. Por si fuera poco, las instrumentales del vitoriano Diggin' Sound siempre estarán al servicio de uno de los raperos más versátiles, con diferencia, de la zona norte peninsular.
Fiestas de San Pedro
Sho-Hai: «Nunca me he autocensurado. Le meto caña a todo el mundo»
Diego Santamaría
«Musicalmente estoy muy feliz porque he encontrado un equipo que da gusto», reconoce Winter. Arropado como nunca, mentiría si dijese que no tiene expectativas sobre Ártico Beach Club. «Para bien o para mal, va a dar que hablar», subraya convencido de que «dentro del mundo del rap es posible que genere un poco de polémica por el autotune». Lo mismo le da, eso sí. «No tengo miedo, todo lo contrario. Prefiero que hablen mal a que no hablen». Al fin y al cabo, las nuevas canciones que acaban de ver la luz nacen del alma y no fruto de intereses comerciales.
Después de presentar el álbum el pasado 23 de julio en el Campo Base coincidiendo con su lanzamiento en plataformas digitales, Winter y Torres afrontan ansiosos su asalto al Sonorama Ribera. Será el jueves 6 de agosto, a las 13 horas, en el Le Club - Café Central. Quizá no sea el mejor escenario ni el horario ideal, pero van a por todas y encantados de participar en un festival tan grande que sirve para «hacer currículum». Con Ártico todavía fresco, el rapero burgalés repasará su trayectoria, confiriendo a cada tema «su propia identidad» y garantizando «el mismo plus que cuando toco para mi gente».

Winter y Lecreek, en su 'Ártico Beach Club'.
El próximo bolo confirmado llegará recién estrenado el otoño (25 septiembre). Con buen tiempo, esperemos, para seguir brindando desde el paseo Sierra de Atapuerca con motivo del 50 aniversario de la histórica asamblea de Comisiones Obreras en el antiguo solar de Caballería. Para entonces, es probable que Winter haya rellenado una o varias libretas. De momento, nada tiene en mente pero sí «muchos temas» en la mochila. Lecreek, por su parte, avanza que Ártico Beach Club marca el inicio de una saga que gozará de continuidad en veranos venideros.
Resulta evidente, una vez apagada la grabadora, que el futuro de estos dos artistas no está escrito. Lloverán ríos de tinta sobre instrumentales de diversa índole, eso seguro. Mientras tanto, Winter se conjura para «no bajar el nivel, ni musicalmente ni en las letras». Por ahora, ha cumplido con creces su palabra.