«Valdorrock siempre se ha distinguido por su carisma social»
Con la esencia de su festival intacta, la localidad burgalesa de Valdorros se prepara para celebrar un nuevo y «entrañable» encuentro intergeneracional, el 29 de agosto, a ritmo de heavy metal

Dos niños, en primera fila, durante uno de los conciertos del Valdorrock 2025.
La música como «disculpa» y el crecimiento, aunque bienvenido, siempre sostenible. Hay una serie de elementos que hacen del Valdorrock un festival completamente diferente a la gran mayoría. Lo fundamental, sobre todo a raíz del ansiado regreso en 2023, es «generar redes dentro del municipio». Que Valdorros sea, a grandes rasgos, un punto de encuentro intergeneracional capaz de unir a vecinos, familias y visitantes bajo un manto de «cultura pura y dura» que volverá a vibrar el sábado 29 de agosto.
«Lo que siempre ha distinguido al Valdorrock son sus fines de carisma social», apuntan desde la organización con argumentos de peso para sostener dicha afirmación. De entrada, el festival cuenta con un «grupo maravilloso de 70 personas voluntarias» dispuestas a «aportar su granito de arena desde el asociacionismo». Residentes habituales, de fin de semana -o verano- y vecinos recién instalados que sienten el pueblo como suyo de toda la vida. De cualquier edad y con ganas de que todo el mundo, dentro y fuera de Valdorros, «vaya conociendo a las bandas y familiarizándose con estos sonidos». Al fin y al cabo, todos los grupos poseen un común denominador: «música muy bien construida».
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Darán fe de ello los Diabólica a partir de las 13 horas. Tremendo vermú con este tributo a Ángeles del Infierno, dado que «la banda original es casi imposible de ver por estas tierras», liderado por Pacho Brea y José Rubio. Compañeros a su vez en Witchland y con históricas trayectorias en bandas como Ankhara o Warcry, respectivamente, nos encontramos ante «dos grandísimos monstruos del heavy metal de este país».
Con semejante arranque, nada mejor que reponer fuerzas con la tradicional comida popular. «Todas las generaciones disfrutando del evento y mezclándose con la gente que llega de otros lugares», remarcan desde la Asociación Valdorrock antes de precisar que se esperan la presencia de público lejano. Como mínimo, «200 o 300 kilómetros a la redonda», ya que el festival goza de una «trascendencia nacional bastante importante» que se palpa especialmente en «toda Castilla y León, Madrid y el País Vasco».

El público siempre disfruta al máximo en el Valdorrock.
La tarde promete. Después de la sobremesa, los burgaleses Northon tomarán el relevo a las 17 horas mientras los vitorianos Sinner Rage se preparan para conquistar suelo castellano desde las 18:15. También desde Euskadi, sin necesidad de presentarse ante un público que ya les conoce de sobra, los Leize compaginarán sus clásicos de siempre con temas mucho más actuales que denotan el excelente estado de forma de un proyecto añejo con más de 40 peldaños a sus espaldas que, salvo por su década de parón, jamás se durmió en los laureles.
La guinda del pastel, desde la India, también gusta -y mucho- en Burgos y alrededores. Después de triunfar en dos ediciones del Zurbarán Rock, Girish and the Chronicles (GATC) jugarán sobre seguro a partir de las 21:45 horas. En plena gira europea, Girish Pradhan y compañía ya tienen ganas de reencontrarse con una legión de seguidores que ya les echaba en falta.
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En lo que al cartel respecta, los promotores del Valdorrock son plenamente conscientes de que se ha dado «un paso más allá». Sin embargo, continúa siendo un «festival muy modesto» que bajo ningún concepto quiere perder su condición de evento «entrañable». Aun con todo, «las vibraciones son muy buenas» y se esperan un crecimiento sostenido, máxime cuando el pasado año la afluencia aumentó un 15% en relación a 2024.
Con el segundo autobús desde Burgos a punto de quedarse sin plazas, la organización hará lo posible para que «toda la población pueda disfrutar». No solo durante los conciertos, sino también en la zona de juegos (marca de la casa) promovida por los jóvenes del pueblo para que pequeños y mayores se lo pasen en grande. También habrá, como en anteriores ediciones, un mercado de productos artesanos bajo la filosofía del «kilómetro cero». Es lo suyo, sin duda, al tratarse de un festival en el que «la sostenibilidad es una de las cosas más importantes».