El Correo de Burgos

«No se trata sólo de hacer listas, sino de contribuir a humanizar a las víctimas de la Guerra Civil»

Ignacio Fernández de Mata y Juan Montero publican el proyecto editorial ‘Rebelión, represión, guerra y dictadura en Castilla y León’ / Estos profesores de la UBU presentan el libro dedicado a la provincia de Burgos este miércoles, 4 de noviembre, en la Sala Polisón a las 19:30 horas

Juan Montero Gutiérrez (izq.) e Ignacio Fernández de Mata, en campus universitario del viejo Hospital Militar.

Juan Montero Gutiérrez (izq.) e Ignacio Fernández de Mata, en campus universitario del viejo Hospital Militar.© TOMÁS ALONSO

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«No son unos libros más sobre la Guerra Civil», indican sus autores nada más comenzar nuestra conversación. La serie ‘Rebelión, represión, guerra y dictadura en Castilla y León’ es un gran proyecto, coordinado por el profesor de Antropología Social de la UBU y director de la Cátedra de Memoria Histórica ‘Eduardo de Ontañón’ Ignacio Fernández de Mata, en el que intervienen equipos científicos de las universidades de León, Valladolid, Salamanca y Burgos, «que son instituciones al servicio de la sociedad». En él se estudia la represión en Castilla y León durante la Guerra Civil española y la dictadura franquista en una colección de nueve volúmenes, uno por cada provincia de la comunidad, «editados a partir de un proyecto de investigación conveniado con la Consejería de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, con fondos del Consejo Territorial de Memoria Democrática, procedentes del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática», señalan.

Tras varios años de trabajo, la serie ‘Rebelión, represión, guerra y dictadura en Castilla y León’ –editada por el sello burgalés Atticus– se presenta este miércoles con el volumen de Burgos ya publicado en la Sala Polisón del Teatro Principal a las 19:30 horas. La cita cuenta con entrada libre hasta completar el aforo.

«Llevamos mucho tiempo en este proyecto. Ahora presentamos el de Burgos, pero los de León y de Soria están ya listos, en breve se maquetará el de Valladolid... La idea es que estén todos disponibles en poco tiempo», detalla uno de los autores, Ignacio Fernández de Mata. «Esta colección sigue una línea de trabajo que comprende el mapa de fosas, el censo de víctimas, otro libro que saldrá en breve sobre lugares de memoria, proyectos sobre represión de las mujeres...», enumera.

Del subtítulo de la obra, ‘Primer censo autonómico de víctimas’, dimana la gran ambición de sus autores y la gran cantidad de recursos humanos y materiales que han tenido que activar para llevar este gran proyecto a buen puerto. Castilla y León, nueve provincias y casi 100.000 metros cuadrados de extensión. Una de las mayores regiones de Europa. «Hemos hecho un esfuerzo por tratar de recabar el mayor número de datos sobre las víctimas, con una labor de cotejo tremenda», subraya el otro autor, Juan Montero Gutiérrez, arqueólogo, profesor y secretario de la Cátedra de Memoria Histórica ‘Eduardo de Ontañón’. «Nosotros contamos con más nombres de los que aparecen en el libro. Pero ocurre que no están sujetos a esa comprobación rigurosa y científica que precisamos para dar una fiabilidad a los datos que existen», asevera Fernández de Mata, que se refiere al listado de víctimas como un «censo vivo, un censo de mínimos, que en la web de la cátedra se va actualizando. En el libro aparecen 2.661 víctimas en Burgos, pero pasaremos de las 3.000 seguramente». De ellos, 1.906 fueron represaliados por los sublevados durante la guerra, 727 por el régimen franquista y 28 por miembros del bando republicano. Del total de víctimas, 44 fueron mujeres.

Es un ejercicio estremecedor callejear por las más de 200 páginas que recogen los nombres de los represaliados en la provincia de Burgos. Cada nombre esconde una historia. Y cada historia, una tragedia. «No se trata sólo de hacer listas, sino de contribuir a humanizar las pérdidas», indica Fernández de Mata. «Y un dato muy importante por conocer: el lugar donde fueron enterrados. Por eso, ligado al censo del libro hay un mapa de fosas», señala Montero.

Cada entrada contiene el nombre de la víctima, la edad, el lugar de residencia, el motivo de su muerte, la fatídica fecha, el lugar de su enterramiento y si están localizados sus restos mortales. Porque los de muchas de las personas de la relación no están ubicados y el concepto ‘desaparecido’ es muy abundante.

Antes del censo, los autores del libro presentan los objetivos de esta serie, un estudio sobre los antecedentes y causas que originaron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, el plan de sublevación –tramado por el ‘Director’, el general Emilio Mola– y cómo repercutió la guerra en la provincia burgalesa, con análisis, datos y una bibliografía.

Guerra en Burgos

«No es lo mismo hacer historia desde un sitio u otro. Burgos fue un ciudad tomada desde el minuto uno del golpe de Estado y fue la capital de la zona sublevada durante la guerra. Eso deja un poso en la población que es complicado de revertir», advierte Fernández de Mata, que señala que uno de los tópicos más extendidos es que en Burgos prácticamente no hubo guerra. «Eso es una falsedad absoluta que parte, mayoritariamente, de personas que se sienten cómodas con el franquismo o que por su ideología y posición social vivieron bien en esa época».

«En Burgos hubo una guerra salvaje... ¿Qué es una guerra? Es la desaparición de todos los elementos que conforman la normalidad de una vida, la seguridad de las normas, los comportamientos, las expectativas que genera una sociedad con unos códigos en ejercicio y respeto. En Burgos, desde el primer día empieza a haber asesinatos, capturas, delaciones... Nadie puede decir que estas personas [y señala el libro] murieron porque les cayó un rayo».

El mapa de fosas que hay al final del volumen lo deja visualmente claro. A lo largo de toda la provincia se produjeron ejecuciones extrajudiciales y se asesinaron casi 3.000 de personas por su vinculación política o por su actividad profesional. O por ambas. Como arqueólogo, Juan Montero ha participado en algunas excavaciones y confirma que «la represión en Burgos, que fue intensa en toda la provincia, tuvo dos zonas donde fue especialmente dura, al norte y al sur. Las comarcas de la Ribera y las Merindades están plagadas de fosas. Hemos podido trabajar en muchas de ellas, pero en otras hemos llegado tarde. La actividad agrícola o la construcción de infraestructuras ha removido tanto las tierras que ya será imposible dar con los restos de muchas víctimas», observa y cita como ejemplo algunas fosas del Monte de Estépar, donde llegaban las ‘sacas’ de la prisión de Burgos, que desaparecieron con las obras del ferrocarril del AVE y, anteriormente, con las de la autovía a Madrid.

Publicaciones sobre la Guerra Civil

«La Guerra Civil es un tema que asegura cierto éxito en el mercado editorial y en este país se ha practicado un ‘amateurismo’ al que se ha dado un exceso de crédito, con muchas ventas en algunos casos», recuerda Fernández de Mata. «Desde el golpe de Estado, todos los asuntos que se derivaron de él han sido manipulados y tergiversados por cuarenta años de dictadura, produciendo unas versiones de parte que se inocularon en la población desde la historia escolar... Siempre se lo digo a mis estudiantes, el de Historia es de los pocos programas académicos que se discuten en los parlamentos», apunta. «Todavía perviven ciertos tópicos del franquismo, que apelan a cierto espíritu nostálgico, que lo único que hacen es alentar ciertas ideologías que, cada poco tiempo, se reavivan y no aportan nada. Sólo hay que encender la televisión o pasearse por las redes sociales para verlo».

Los investigadores actuales tienen el reto de dar una nueva vuelta de tuerca a los estudios publicados sobre el siglo XX, tan cercano como vivido por esta generación y las anteriores, «algo que ha pasado en todos los países europeos». Los autores del libro admiten que el papel de grandes hispanistas como Stanley G. Payne o Paul Preston en el estudio de la Guerra Civil y la dictadura fue muy importante, pero que en estos momentos hay investigadores que «desde la universidad pública española han traído una renovación de una gran calidad, con estudios verdaderamente concluyentes», apostilla Ignacio Fernández de Mata y cita como grandes ejemplos a los historiadores Gutmaro Gómez Bravo y Julián Casanova. «A todo lo que se publica sobre estos temas se le llama libro y no es así. Hay estudios rigurosos y contrastados que merecen el nombre de libro. Otros, son meros panfletos llenos de falsedades de los que hay que huir», concluye Juan Montero.

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