El Correo de Burgos

El agua como verso imprescindible de la vida

La escritora vallisoletana Mar Sancho presenta su última obra, ‘La belleza del agua’ (Eolas), este miércoles, 4 de noviembre, en el Salón Rojo del Teatro Principal a las 19:30 horas

Mar Sancho presenta en Burgos ‘La belleza del agua’.

Mar Sancho presenta en Burgos ‘La belleza del agua’.JOSÉ CARLOS CASTILLO

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«El agua es el único elemento que, siendo materia, se comporta como si fuese espíritu. Es la sustancia más cambiante y perturbadora, más sugerente y necesaria. Por ello, su belleza es tan extensa como las palabras que la nombran». Estas frases, incluidas en su prefacio, son una perfecta síntesis de lo que nos encontraremos en la lectura de las poco más de cien páginas de ‘La belleza del agua’ (Eolas Ediciones), la última obra de la escritora vallisoletana Mar Sancho Sanz, que este miércoles, a las 19:30 horas en el Salón Rojo del Teatro Principal, presenta acompañada del músico burgalés Diego Galaz. La cita, que tiene entrada libre hasta completar el aforo, cuenta con la colaboración de la Asociación Provincial de Libreros y del Ayuntamiento de Burgos.

«Estoy haciendo algo distinto con las presentaciones de este libro, lejos del formato habitual donde hay una conversación entre el autor y quien le acompaña. Pensé en una especie de ‘performance’ donde haya música, lecturas, reflexiones... Es una suerte de espectáculo con un toque teatral», explica la escritora. «También hay que entender que presentar una novela es muy fácil. Un poemario, un poquito menos. Pero un libro como ‘La belleza del agua’, que es un ensayo poético, requiere algo diferente», confiesa y señala con simpatía que lo ha llamado finalmente una «cata literaria con música».

El último título de la autora de ‘Entre trenes’ o ‘La insensata vida de los santos’ pertenece a una serie de ensayos poéticos en torno a un concepto publicada por el sello leonés Eolas y bautizada como ‘De la belleza’. Esta colección reúne a una mesnada de grandes plumas de la literatura española actual, donde brillan especialmente nombres de las letras de Castilla y León como Tomás Sánchez Santiago, Fermín Herrero, Adolfo García Ortega, Avelino Fierro o José María Merino. «El texto lo escribí en Semana Santa, pero lo tenía comprometido desde hacía tiempo con Héctor Escobar [el editor de Eolas] y con Gustavo Martín Garzo [el director de la colección]. Estoy muy contenta de formar parte de esta colección tan hermosa, tan variada, con uno libros en un formato pequeño, muy bonitos...», detalla.

Además de por su carrera literaria, con varios premios en su haber, Mar Sancho es muy conocida y reconocida por distintos cargos que ha ocupado en la administración autonómica. Esta doble faceta, en la última legislatura, le creó cierto debate interior. «Es factible y hasta está regulado por ley, pero no me pareció oportuno publicar un libro durante mi etapa como viceconsejera de Acción Cultural [cesó en su cargo tras las elecciones autonómicas de marzo de 2026] y he esperado», asevera la escritora, que desde julio es viceconsejera de Dinamización Industrial y Laboral dentro de la Consejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio de la Junta de Castilla y León. «Ahora he vuelto a un ámbito en el que he trabajado muchos años y también a la literatura».

Los tres estados

Cuando desde la editorial Eolas invitan a un autor a participar en la colección ‘De la belleza’ siempre le surge una pregunta que responder, un vacío que llenar... ¿De qué escribo? La poesía, el fracaso, los ruidos, lo eterno, el barrio, las cosas, el caminar, los muertos o lo pequeño, entre otros, son algunos de los universos que han visitado anteriores volúmenes de la serie. Mar Sancho se decidió por el agua, pero no fue la primera opción. «A lo largo de los años se han generado tantos títulos, este es el número 47 de la colección, alguien escribió el que tenía pensado», ríe. «El agua me parece un elemento increíble al que no damos importancia en el día a día. Su propia belleza y la belleza derivada del lugar que la contiene, como un océano, una fuente monumental o una cascada, convierte al agua en algo mágico».

Ejemplar de 'La belleza del agua' de Mar Sancho.

Ejemplar de 'La belleza del agua' de Mar Sancho.ECB

Mar Sancho habla también en su obra de la belleza y de cómo llegar hasta ella a través de nuestros sentidos, de disfrutar de lo que nos rodea y no perder nunca el fulgor del deslumbramiento. «La capacidad de asombro es un don que se pierde con mayor frecuencia en el transcurrir de la vida», señala en el libro. «En la infancia todo nos sorprende y nos asombra, regalándonos grandes momentos de felicidad. Creo que a lo largo de la vida hay que seguir forzando esta actitud para disfrutar más de las cosas que nos rodean», indica.

El volumen se divide en tres partes según los estados del agua que todos estudiamos en nuestra etapa escolar. Comenzamos la lectura por el sólido y sentimos que «de todas las formas del agua, la más bella es el hielo milenario. Los glaciares son milagros sin derretir». «Tuve una época de mi vida en que me dediqué a perseguir glaciares», ríe la escritora, cuya vida viajera –real o ficticia– podemos rastrear a lo largo de su obra literaria. «Por gusto o por trabajo he pasado más de veinte años de mi vida deambulando por mundo, siempre buscando la sorpresa y seguir aprendiendo».

La prosa poética de Mar Sancho viste con elegancia depurada todas las páginas de ‘La belleza del agua’ y el lector encontrará hitos que bien podrían estar plasmados en verso como este extracto donde habla del pedrisco. «Perlas de un collar roto, canicas de la infancia, pequeñas piedras blancas, cuentas de cristal, caramelos de sabor frío, breves esferas de hielo, metralla meteorológica, un redoble sobrecogedor sobre el tejado. Granizo. El ‘dies irae’ del agua».

O este otro que nos retrotrae a una infancia de hace décadas, a un tiempo que ya no existe de días de verano sin reloj sobre una bicicleta bajo un sol incandescente. «El agua oxigenada de mi madre era levadura para heridas. Nieve espolvoreada sobre un incendio. La espuma del oleaje en los arrecifes de las piernas. Un festejo de burbujas desinfectantes».

La música de la lluvia que cae sobre los tejados de los templos de Tokio o que moja la silueta gótica de la Catedral de Burgos, las nieblas del Pisuerga que, periódicamente, disfrazan de fantasma a Valladolid, los acantilados que cortan el mar, los artistas que incluyeron el agua en su paleta de ingredientes o todo un popurrí de canciones donde el agua tiene su protagonismo –un servidor ha leído fragmentos del libro mientras sonaba de fondo, como una letanía, ‘Riders on the storm’ de The Doors en la voz apocalítica de Jim Morrison– empapan las páginas de ‘La belleza del agua’. Porque «el agua es la única belleza inagotable».

Mar Sancho se transfigura en las páginas de este libro en una alquimista del lenguaje, aunque el reactivo que maneje sea el líquido elemento y no unos diabólicos mejunges. Su fraseo exquisito nos acuna por párrafos de una gran belleza literaria con el agua como verso imprescindible de la vida y la palabra como el mejor medio para navegar en ella.

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