Entrevíax: punto y seguido en la historia del rock burgalés

Trece años después de su despedida, la banda regresa este sábado a La Rúa con nueva formación, grandes himnos y el firme «compromiso» de homenajear un proyecto que dejó huella

David Sendino, David Cors, Paco Juez, Gonzalo Cantero y Jorge Ortega 'Yorke', integrantes de Entrevíax.ÓSCAR CORCUERA

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Burgos

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En todo este tiempo, desde la despedida a finales de noviembre de 2013, mucha gente interpelaba a los integrantes de Entrevías con la misma pregunta: «¿Por qué no volvéis?». Por qué o cuándo, en función del descaro o la confianza que uno pueda tener con los integrantes de aquel power trío que sentó cátedra, sin pretenderlo, en la escena del rock burgalés. 

Pues bien, el ansiado regreso ya está aquí. Puntual, en principio, con dos de sus tres puntales sobre el escenario. Paco Juez se despoja del bajo para centrarse en la voz y Gonzalo Cantero sigue dándole duro a la batería. A eso se han dedicado en los últimos años, juntos en Lobocordero y por separado con Hijos del Frío y MortSubite, respectivamente. Echarán de falta, sin duda, a Jorge Matute (guitarra). Mal que les pese, los compromisos profesionales le impidieron subirse de nuevo al barco. 

Ante la ausencia de Matute, la banda optó por rebautizarse como Entrevíax de cara al concierto de este sábado en La Rúa a partir de las 21 horas. A fin de cuentas, el proyecto mutó a raíz de la incorporación de David Sendino y David Cors a las guitarras y Jorge Ortega 'Yorke' al bajo. No fue algo premeditado, sino fruto de una serie de ensayos, primero entre dos hasta alcanzar el quinteto, en los que «salían muy bien los temas y estábamos a gusto». 

Desempolvados los viejos himnos, Paco y Gonzalo plantearon a Matute la posibilidad de organizar un bolo y contar con él si así lo estimaba. No pensaron en otro sitio más allá de La Rúa porque «Jacho siempre te lo pone fácil». Encima, el día elegido venía que ni pintado porque Lobocordero ha actuado un par de veces por estas fechas. Con la sala llena, en ambas ocasiones. Y así será, de nuevo, tras constatar que la venta de entradas va viento en popa. 

De cara al directo, la solvencia de la formación está garantizada. «El primer día, Sendino ya se sabía tres canciones; hasta los solos. Y Cors llegó con todas las letras y las partituras escritas porque había estado practicando». De Yorke ya se lo esperaban porque es un «máquina», así que nada más que añadir. Lo más sorprendente, en cualquier caso, fue comprobar el «nivel de compromiso desde el principio». 

Pero no todo fue coser y cantar. El mayor «problema» llegó a la hora de concretar el repertorio. Ventriloquía (2010), su último disco, entero. Eso lo tenían claro. Sin embargo, a Paco le llama sobremanera la atención que «nos han pedido que toquemos canciones antiguas que ni siquiera están subidas a Spotify como Trocitos de vida». ¿Sonará finalmente? Está por ver. No en vano, el grupo avanza que «caerá algún tema cañero de Send» entre medias. 

Colaboraciones también habrá, sumamente especiales como las de Luismi (Lobocordero) y Nacho (Desgaste e Hijos del Frío). Quien no podrá estar es Iker Piedrafita (Dikers) porque «justo tiene un concierto el mismo día». Tarde o temprano, eso sí, los Entrevíax ajustarán cuentas con él (en el mejor de los sentidos). 

¿Y después del concierto, aparte de brindar y celebrarlo, qué? Lo primero, «superar la resaca». Bromas aparte (o tal vez no), el plan es  «seguir ensayando, aunque no sabemos si como Entrevíax o con otro nombre». Lo único que tienen claro es que se lo pasan en grande y el proyecto «suena muy bien». De hecho, las musas ya han llamado a su puerta y hay algún que otro tema en el tintero. 

«El rock se ha pasado tanto de moda que vuelve a ser transgresor»

De la nostalgia no se come. Tampoco de las rentas si la dignidad prevalece. Echando la vista atrás, Paco Juez rememora aquella época en la que Entrevías se codeaba con los grandes. No tardó José Luis Álvarez Calviño, mánager de Los Suaves y figura imprescindible del rock español, en echarles el ojo. De ahí en adelante, compartieron cartel con Koma, Porretas, El Último Ke Zierre... Una envidiable lista a la que después se sumarían Barricada o Dikers, que aportaron su granito de arena en Todavía hay gente. 

La inesperada muerte de Calviño les dejó huérfanos pero no desamparados. Entrevías contaba con tablas y talento más que suficiente para seguir labrándose el camino. Tanto que la crítica especializada se rindió a Ventriloquía, hasta el punto de definirles como la «esperanza del rock urbano en España» junto a Desakato.  

«Las cosas pasan porque tiene que pasar. Hubiese estado bien tocar en sitios más grandes o llegar a más gente, pero a veces no sabes qué es mejor o peor». Con el carpe diem como emblema, sin soltar jamás el pico y la pala, lo único que añora el vocalista de Entrevías es la escena en sí. Nada que ver el panorama de antaño, cuando «había un montón de conciertos por todos lados y muchas bandas de nuestro rollo», con lo de ahora. Básicamente, festivales de gran tamaño con «el mismo cartel que hace 15 años excepto los que ya no están». 

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Una pena, suscrita por quien escribe, que «la gente le dé muy pocas oportunidades a las bandas de ahora aunque sean muy buenas». Entre eso y la propia industria, cada vez más voraz  y con menos escrúpulos, «dedicarse al rock ahora es más jodido». Por no hablar, las cosas como son, de que «se ha pasado tanto de moda que vuelve a ser transgresor».