El Correo de Burgos

Barrios

La plaza que lleva 20 años sin nombre

Un monolito nombra la plaza de San Pedro de la Fuente que no está en el callejero. Inaugurada en 2003, fue una de la grandes demandas de un barrio que empezaba a crecer. Google puso sobre la pista a los vecinos. 

Imagen de la plaza que lleva 20 años sin nombre porque en el callejero nunca se cambió la nomenclatura calle Enrique III,

Imagen de la plaza que lleva 20 años sin nombre porque en el callejero nunca se cambió la nomenclatura calle Enrique III,ECB

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Los que llevan toda la vida en el barrio de San Pedro de la Fuente recuerdan cómo el tráfico circulaba por la calle Enrique III con un abarrotado aparcamiento a la salida del colegio Solar del Cid que ya llevaba 20 años de actividad. Entre esta vía y las calles de San Zadornil y Villalón existía una parcela donde se planteaba seguir construyendo pisos. Parte eran de propiedad municipal y se iban a construir viviendas protegidas. Era el año 2000 y la efervescencia constructora empezaba a transformar el viejo barrio y a añadir más habitantes en la zona de Fuentecillas.

«Se preveían 3.000 vecinos más y no teníamos ninguna infraestructura vecinal, por no tener no teníamos ni plaza», recuerda Francisco Pérez. Entonces era presidente del Consejo de Barrio. A él y a otro histórico del colectivo vecinal de la zona, Javier Albo, les escocía , «por lo que nos costó», que cada vez que los medios se hacían eco de la instalación de la carpa de la Fiesta de la Cecina o de la reforma a la que se sometió, no se nombrara correctamente.

Y Google dictó sentencia. «Como nos decían que no figuraba como tal la plaza, nos pusimos a mirar el callejero de Google y, efectivamente, no figura», explica sorprendido Albo porque «en el monolito está bien claro». El callejero del buscador digital bebe de las fuentes oficiales y desde la Asociación de Vecinos San Pedro de la Fuente-Fuentecillas buscaron notificación oficial. «Es curioso porque sí figura la Plaza de la Cecina que es mucho más moderna, pero no ésta», explica la presidenta de la entidad Concepción Camarero.

En el escrito, presentado el pasado 25 de marzo, exponen que «al no encontrar el nombre de la Plaza de San Pedro de la Fuente en el callejero de nuestra ciudad solicitamos que sea incluida». Exponen como argumentación sólida el monolito que conmemora la inauguración el 15 de febrero de 2003. Es decir, llevan 20 años con una plaza sin nombre.

La solicitud se gestiona desde Personal, el área del Ayuntamiento de Burgos que aprueba los nombres de calles y el contacto de los vecinos ha sido en el área de Estadística. Las autoridades municipales se han puesto manos a la obra para llevar a cabo los trámites que permitan por un lado dar de alta el nombre de la Plaza San Pedro de la Fuente en el callejero tal y como se prometió hace 20 años. Y, segundo, encargar la placa azul que oficialmente identifica los nombres de calles que figuran en el callejero oficial. Desde el Consistorio apuntan que «el cambio es inminente» y en e área correspondiente «ya llevan unas semanas organizando todo el trámite». El proceso debe pasar por comisión de Personal porque el rango de nombramiento de calles es el mismo que, por ejemplo, el nombramiento de vecinos ilustres o reconocimientos de medallas de la ciudad.

Una cuestión protocolaria que permitirá que lo que ya está comunmente establecido entre los vecinos del barrio de San Pedro de la Fuente y Fuentecillas se traslade al ámbito burocrático. Aún se preguntan desde la asociación qué pudo pasar para que no se articulara algo que para todos se daba por sentando hasta que Google Maps ha dictado sentencia.

El primer cambio

Con el inicio del cambio de siglo en San Pedro de la Fuente las grúas y obras para edificar nuevas viviendas eran un vecino más. La transformación era total en lo que a edificación residencial, pero no tanto en lo que a dotaciones se refiere para ese gran barrio que hoy es tras el desarrollo hacia la zona de Fuentecillas.

No había una plaza pública que, como reza la cita de Ortega y Gasset que luce en el monolito, fuera ágora donde «jugar para la conversación, la disputa, la elocuencia, la política...». En abril del año 2000 los vecinos iniciaron una campaña de firmas para reclamar un espacio donde compartir. Con más de mil se fueron en una carpeta para reivindicar esta dotación que dejara atrás el tráfico rodado frente al colegio.

Entonces el alcalde, Ángel Olivares, y la concejal de Urbanismo, María José Pereda, iniciaron los trámites de transformación. Las VPO previstas en la parcela se trasladaron junto a la futura Biblioteca, entonces en proyecto. Hubo permutas a promotores privados, y en julio ya se empezaba a trabajar el proyecto. El diseño de Carlos Martínez debía, en un espacio peatonal, dar entrada a viviendas y garajes, afrontar los cambios de rasante y salvar el gran desnivel entre los extremos de la plaza solventado con una especie de gradas en tres círculos junto al colegio.

Las obras se desarrollaron durante nueve meses y tras 774.000 euros de inversión los vecinos de San Pedro de la Fuente y Fuentecillas pudieron disfrutar de su nueva plaza. Algún papel debió traspapelarse para que, 20 años después, los carteles azules al inicio y al final de la plaza dispongan la nomenclatura calle Enrique III.

De hecho la zona se ha sometido a una importante reforma durante el mandato anterior, especialmente para levantar el adoquín que ha dado más de un susto a los viandantes y alumnos del Solar del Cid. La última caída movilizó a todos los vecinos que reclamaban un cambio en los adoquines de una plaza que se llena de niños y balones al primer rallo de sol que alumbra la primavera. Se realizó un cambio del firme, pasar con asfalto fundido y pulido algunas de las zonas, sometidas también a un proceso que evite los resbalones en caso de helada. Las zona con más pendiente se cubrieron con caucho de colores. El cambio, tras una inversión de 150.000 euros, convenció a todos.

Ahora buscan que la plaza del reparto de cecina tenga el nombre que debió tener hace 20 años. Aquella demanda se produjo, aunque sobre el papel no tenga nombre. Otras siguen igual de vigentes que hace 23 años: un nuevo instituto para los adolescentes del centro y un centro cívico. La primera sigue en barbecho, como entonces. La segunda parece estar más cerca.

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