Burgos destina más de 83.000 euros de media al mes a reparar daños producidos por el vandalismo
El comportamiento incívico que supone no recoger los excrementos de los perros tiene un gasto para la ciudad de 104.000 euros al año. Llama la atención el coste de limpiar el botellón, otros 145.000 euros anuales

Señal turística vandalizada en el corazón de la ciudad, junto al Arco Santa María, y al lado de la Catedral de Burgos.
Los actos vandálicos en la ciudad dejan una factura elevada que supone para los burgaleses más de un millón de euros anuales. Mensualmente, representa de media más de 83.000 euros que hay que gastar por los daños ocasionados intencionadamente por terceros.
Este es el dinero sale de las arcas del Ayuntamiento de Burgos, que tanto cuesta llenar en forma de pago de impuestos que los ciudadanos aportan cada año, para fines tales como reparar y reponer contenedores, limpiar señales turísticas y grafitis, retirar excrementos de la vía pública o recoger toda clase de vertidos abandonados a su suerte en las islas de contenedores.
La lista de comportamientos incívicos es larga, pero más lo es la suciedad y el daño que se genera a la ciudad por elementos que dejan de poder utilizarse por parte de todos o por la mala imagen de las superficies vandalizadas.
Esta factura, facilitada por la Concejalía de Medio Ambiente, que preside Carlos Niño y que hace referencia al ejercicio completo de 2024, viene de sumar la limpieza de diversos conceptos, así como de la maquinaria empleada y del personal, esto último se encarga de aportarlo la empresa Urbaser, adjudicataria del servicio de recogida de basuras y aseo urbano.
Burgos
Burgos destina 20 espacios para arte urbano en su plan contra pintadas vandálicas
Natalia Escribano
A este coste, hay que añadir, por ejemplo, las reparaciones en los parques infantiles y en otros elementos de mobiliario urbano como farolas o bancos, por poner algún ejemplo. La reposición de los parques y el mantenimiento de los bancos tienen su propio contrato con sendas empresas que se encargan de la conservación y que también se gestionan desde Medio Ambiente.
Llama la atención las cantidades que implican la reparación y reposición de contenedores de basura, así como la limpieza de pintadas, que incluye también los orines de las mascotas. Solo en ambos conceptos se va casi la mitad de ese millón de euros. Hasta 237.150 euros se eleva el gasto de arreglar o sustituir todo tipo de contenedores de las islas repartidas por toda la ciudad, un total de 600. Así, se suma el coste de la retirada del viejo, así como la colocación del nuevo con el personal y el transporte que todo ello conlleva.
Un contenedor representa casi 2.000 euros (1.910 euros) y también de media al año se tienen que retirar alrededor de 40 unidades tras pasar por las manos de los vándalos que se han entretenido intentando quemarles. Los que se pueden salvar son aquellos que ‘solo’ han sido pasto de las pintadas, pero limpiarles es tiempo de trabajo y, por tanto, otro coste añadido.

Una máquina de limpieza de calles pasa por detrás de una fuente vandalizada.
Burgos
Las pintadas vandálicas dejan una factura en Burgos de 151.893 euros en siete meses
Diego Santamaría
Las pintadas vandálicas es otro de los epígrafes de la factura cuyo coste es más importante. En 2024 figura que se destinaron algo más de 224.000 euros a esta finalidad, en este apartado se incluye también la limpieza de los orines que se reparten por cualquier fachada.
El concejal de Medio Ambiente, Carlos Niño, facilitaba este verano un dato más reciente de lo que este 2025 estaba suponiendo el coste de limpieza de grafitis. Hasta el pasado mes de julio, la factura ascendía a 151.893 euros. Un coste inferior, si se compara con el mismo periodo del año anterior (165.397 euros), que en todo caso sirvió para sufragar los gastos de material, medios mecánicos y personal.
La reparación y reposición de papeleras víctimas del salvajismo supuso durante 2024 de otro coste importante como son 193.932 euros. Se da la circunstancia de que todas las papeleras de la ciudad han sido renovadas con motivo del último contrato de limpieza que activó en abril de 2022. Por tanto, las papeleras que se tienen que reponer son prácticamente nuevas.
Una papelera cuesta unos 300 euros y de media se cambian a la semana cuatro por actos de vandalismo. La reparación de estos elementos del mobiliario urbano y la limpieza de grafitis sobre su superficie afecta a otras 6 papeleras de media a la semana.
El comportamiento incívico de no recoger los excrementos caninos supone un trabajo para el personal destinado al aseo urbano de la ciudad. La factura de la que hablamos recoge específicamente el coste económico que implica que un empleado realice una labor que debería realizar el dueño del perro. Hasta 104.600 euros anuales se podrían ahorrar a la ciudad si no hubiera excrementos por las calles y, por ejemplo, se destinarían a alguna labor de mayor interés social.
A la limpieza de las señales turísticas se destina al año 32.387 euros al año. Muchas de estas se encuentran en el centro histórico y son decenas, las vandalizadas con pintadas o con la colocación de pegatinas que impiden ver la información de utilidad para quien viene a la ciudad.
Por último, pero no menos destacado, está todo lo relacionado con la retirada de vertidos abandonados en la vía pública, desde neumáticos hasta otros residuos peligrosos. Sumados todos los conceptos, el coste ronda los 65.000 euros.