La AP-1 en Burgos registró solo 15 días sin accidentes durante los meses de julio y agosto
La antigua autopista cerró los dos meses de verano con un total de 72 siniestros, la gran mayoría, 54, sin heridos, pero que colapsaban la vía en fechas con mucho tráfico

Imagen de retenciones en la AP-1.
Sólo 15 días sin accidentes de tráfico en dos meses. De esta forma se podría resumir la elevada siniestralidad que ha registrado la AP-1 durante este verano, concretamente en los meses de julio y agosto, en los que se ha acumulado el mayor número de desplazamientos por esta vía de alta capacidad que no da de sí cuando se producen accidentes de tráfico por falta de un tercer carril completo entre Burgos y Miranda y sin más salidas que permitan aliviar la circulación cuando hay un siniestro. De este modo, según los datos facilitados por el 1-1-2, entre los meses de julio y agosto se registraron 72 accidentes de tráfico, lo que deja patente que desde que comenzaron las primeras operaciones especiales de tráfico en verano no ha habido semana en la que no se hayan producido accidentes.
Según estos datos también, 54 de esos accidentes fueron sin heridos, en la mayor parte de los casos choques por alcance en los que se ven involucrados varios vehículos. De hecho, siempre según estos datos, en el mes de agosto solo hubo cinco días en los que no se produjo ningún accidente de tráfico, mientras que en el mes de julio fueron diez las jornadas en las que no hubo ningún accidente.
Sin embargo, la consecuencia inmediata era el corte del tramo afectado, con las ya habituales retenciones y el desvío de la circulación por la carretera N-I. Son las únicas herramientas de las que dispone la Dirección Provincial de Tráfico, a través de las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, para tratar de paliar el problema que generan estas situaciones.
Hay que recordar que hace más de dos años que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) formalizó por 1,5 millones de euros el contrato para redactar el proyecto de trazado y construcción de un tercer carril en esta vía, entre Zuñeda y Ameyugo. Es en Zuñeda donde se prevé crear una de las nuevas salidas de la AP-1. A finales del pasado mes de julio, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible aprobaba el expediente de información pública y definitivamente el proyecto de trazado de los enlaces de Monasterio de Rodilla y Zuñeda de la autopista AP-1 que conectarán esta autopista con la carretera N-I, con un presupuesto de 48,6 millones de euros.
Este año se ha dado una circunstancia nunca vista hasta ahora desde que se liberalizó el peaje de la antigua autopista. La N-I servía de alguna manera como aliviadero para desviar el tráfico mientras se intentaba liberar el tapón formado por el habitual accidente por alcance en la AP-1. Pero en esta última Semana Santa, en la jornada del lunes de Pascua, la fecha que la Dirección Provincial de Tráfico tiene siempre marcada en rojo porque es el día del año que más tráfico registran las carreteras de la provincia de Burgos al ser todavía festivo en comunidades limítrofes como País Vasco o La Rioja, el colapso se extendió a la N-I, que también registró largas retenciones hasta prácticamente Briviesca.
Una circunstancia que se repitió este verano, en el penúltimo fin de semana de agosto, en el que el desvío de la circulación a la N-I colapsó esta vía entre Burgos y Briviesca con vehículos que optaban por desviarse por la carretera de Poza para enlazar de nuevo con la nacional a través de la carretera que conecta Temiño con Monasterio de Rodilla.
Aunque estos datos de siniestralidad hacen mención a los dos meses del año en los que la AP-1 soporta el mayor número de desplazamientos, durante el año también es elevado el número de accidentes. Entre los meses de enero y abril de este año, la antigua autopista de peaje registró 75 accidentes de tráfico.