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El alto precio del alquiler alarga procesos de asistencia a víctimas de violencia de género de seis a 18 meses
En la Casa de Acogida y pisos en tránsito del Ayuntamiento de Burgos se ha tenido que alargar procesos. "La situación se está agravando mucho".

Los altos precios del alquiler limitan el acceso a una vida independiente de víctimas de violencia de género usuarias de pisos en tránsito y Casa de Acogida de Burgos.
El problema de la vivienda en alquiler genera tensiones en toda la sociedad pero, especialmente, entre los más débiles. Si ante el Día de las Personas sin Hogar, los colectivos que trabajan en este ámbito, Cáritas y Fundación Lesmes, alertaban del alargamiento de ellos procesos de atención integral en los centros residenciales, en el ámbito de la atención a mujeres víctimas de violencia de género sucede lo mismo. Si el proceso habitual de recomposición de una víctima que requiere un refugio seguro, ya sea en la Casa de Acogida o en los pisos en tránsito, es de seis meses, ha habido casos en los que la comisión técnica de seguimiento ha obligado a ampliar la estancia a los 18 meses.
“Una de las mayores dificultades que tienen las mujeres que están en la Casa de Acogida es encontrar vivienda en régimen de alquiler cuando finaliza su estancia y es algo que nos preocupa, porque la situación se está agravando mucho”, señala la concejal de Servicios Sociales en el Ayuntamiento de Burgos, Mila del Campo.
En la Casa de Acogida de Víctimas de Violencia de Género, cuya gestión ha realizado la Asociación La Rueda desde su puesta en marcha hasta este año, están en este momento cuatro mujeres y un menor. Durante todo el año han pasado por este recurso 10 víctimas de violencia de género con cinco niños a cargo. La casa de acogida es un recurso de alojamiento temporal que busca ofrecer un entorno seguro y el desarrollo de un proceso de recuperación para que pueda iniciar una vida independiente y normalizada.
En cuanto a los pisos en tránsito, que permiten acoger a víctimas de violencia en el hogar con hijos a cargo y que no tienen recursos suficientes para acceder a una vivienda en régimen de propiedad o alquiler, cuentan con dos usuarias y tres menores a cargo. Ambos recursos buscan la atención integral y seguridad de la víctima y sus hijos. Romper todos lazos es el primer paso para alejarse definitivamente de una situación de riesgo en el hogar.
“La mochila de las mujeres víctimas de violencia en la pareja, normalmente, son situaciones dependencia emocional y económica en muchos casos. Tienen una autoestima muy baja, que les impide tomar decisiones muchas veces y las deja en una situación especial de vulnerabilidad por ese bloqueo”, señala Del Campo. En muchos casos están anuladas psicológicamente, y en este entorno seguro se trabaja el empoderamiento, la mejora de la autoestima, la resolución de problemas, habilidades para dejar atrás la dependencia emocional de su agresor. “Cuanto más fuertes sean, menos riesgo hay de que puedan volver con él”, puntualiza la edil.
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En muchas ocasiones la dependencia también es económica. La mujer, en general, accede a puestos de trabajo temporales o peor cualificados, con lo que también son de ingresos más bajos. Otras veces ni siquiera acceden al mercado laboral. De ahí que con un equipo de profesionales se trabaje la independencia laboral mediante actividades formativas que les permitan reconducir su vida de independencia.
No todos los servicios que se ofrecen en el área de Mujer e Igualdad de la Gerencia de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Burgos están vinculados a una atención integral en una casa o vivienda. Se ofrece un servicio de atención psicológica que no tiene por qué requerir una solución residencial. En este ámbito se han atendido 64 casos, de los que ocho eran menores, puesto que se ha ampliado el servicio a los hijos o hijas que conviven en estos entornos violentos. En el ámbito jurídico se ha prestado apoyo en materia de violencia de género a 33 mujeres.
Atención en 24 horas
Entre los recursos con los que cuenta el Ayuntamiento para atender a víctimas de violencia de género, violencia doméstica y ante situaciones de separación o divorcio hay un asesoramiento técnico. Entre estas herramientas está el servicio Atenpro que con la tecnología adecuada ofrece a las víctimas de violencia de género la posibilidad de activar una orden de protección, medida de alejamiento, atención inmediata y a distancia. “Se asegura una respuesta rápida a eventualidades que les pueda sobrevenir las 24 horas del día, los 365 días del año, sea cual sea el lugar en el que se encuentren”, aseguran desde el área de Mujer en su página web. Este servicio tiene activas 39 altas y 46 revisiones de situaciones críticas. Se ha atendido la llamada de apoyo de 80 mujeres. Se activa en la sede de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Burgos (centro cívico San Juan), en el teléfono 900 22 22 92 se ofrece más información. Ante cualquier situación de riesgo, el teléfono 016 activa todos los recursos disponibles de atención a cualquier víctima de violencia de género.
La gerencia de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Burgos también establece en colaboración con Cáritas el Programa Ain-Karem para mujeres embarazadas o con cargas familiares en situación de vulnerabilidad para buscar una alternativa de vida personal y social. Además, en colaboración con las Religiosas Adoratrices se desarrolla el Programa Betania para facilitar recursos y diferentes niveles de apoyo social y convivencia de mujeres y jóvenes en proceso de prostitución o víctimas de trata con fines de explotación sexual.
Son todos los servicios que persigue que “ninguna mujer en Burgos esté sola, el Ayuntamiento refuerza cada día los recursos de apoyo y protección para que quienes sufren violencia de género encuentren una salida segura y acompañada”, reivindica Mila del Campo.