Descubren restos de la puerta de la muralla y el asedio romano a Klounioq
El equipo arqueológico dirigido por Luis Valdes muestra adobes de la antigua muralla, un proyectil romano de gran tamaño, otros más pequeños de origen arevaco. El estudio de las vasijas realizado en el Cenieh demuestra que "los talleres alfareros obtienen la arcilla de alrededor"

Presentación en el Cenieh de los hallazgos en Klounioq.
Klounioq empieza a revelar secretos que han permanecido escondidos bajo el suelo de Quintanarraya e Hinojar. La ciudad arevaca no fue sustituida por la romana. Los guerreros celtíberos tenían su fuerte al otro lado del río Arandilla, en un espacio que calculan, tras los estudios de georradar realizados este verano, abarca 83 hectáreas de terreno. En las excavaciones, se realiza un proyecto científico desde el año 2014, se ha localizado la puerta de entrada a la ciudad flanqueada por una torres, restos romanos de época temprana que podrían referirse a un ataque y otros proyectiles o parte de la suela de un zapato.
Con estos hallazgos, este lugar se reivindica como un espacio propio, aunque relacionado con la ciudad romana de Clunia. «No puede decirse que Clunia es la ciudad arévaca, esta es la auténtica ciudad que tiene una puerta de acceso a un entorno de la aristocracia guerrera», señaló el director del proyecto de excavaciones de Klounioq, Luis Valdés.
Se trata de un rincón que sufrió asedio, se han encontrado restos de asentamientos de tropas romanas alrededor. Se sabe por los textos de Plinio el viejo que era "el confín de Celtiberia". Sufrió el asedio de tropas romanas en dos oleadas: en el año 75 y en el año 56. Fue el refugio de Sertorio, líder de la guerra civil del imperio romano en Hispania. Algo que solo ha quedado por los textos de los vencedores, los romanos.