La Isla se mira al espejo: el plan que decidirá el futuro de su arbolado histórico
El nuevo Plan de Gestión del Arbolado del Paseo de la Isla tiene claro el carácter de refugio climático de este espacio, en el que se plantea talar 122 de sus 1.123 ejemplares de más de cien especies. 46 de ellos se repondrán

El Parque de la Isla, en su zona central, donde se encuentra una de las fuentes principales.
De chopera de ribera en los comienzos del siglo XIX a refugio climático urbano en pleno siglo XXI, el Paseo de la Isla ha sobrevivido a guerras, enfermedades, vendavales y distintas modas en jardinería.
Esta ha sido la evolución de esta emblemática zona verde de la capital burgalesa en las últimas décadas y así lo recoge el nuevo Plan de Gestión del Arbolado, elaborado por la UTE Jardines de Burgos, a petición de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento.
Este encargo ha dado como resultado un extenso documento, que se ha desarrollado como consecuencia del acuerdo alcanzado en una sesión plenaria relativo a la conservación y puesta en valor del parque de la Isla.
El plan, que ha sido aprobado en una reciente Junta de Gobierno, se encuentra en información pública con la idea de que pueda ser examinado por los vecinos e interesados de manera previa a que este jardín urbano afronte una de sus revisiones más profundas de su historia reciente.
El documento pone negro sobre blanco el estado real de uno de los espacios verdes más emblemáticos de la ciudad y plantea decisiones clave para garantizar su conservación, seguridad y biodiversidad en las próximas décadas. El Plan de Gestión del Arbolado abre también un debate ciudadano que no será sencillo. La eliminación de árboles, aunque sea puntual y justificada, suele generar rechazo social. Insiste en que conservar no siempre significa mantener todo intacto, sino gestionar con criterio para que el conjunto sobreviva.
Burgos
El plan de arbolado del parque de la Isla propone talar 66 ejemplares y sustituir otros 46
Natalia Escribano
Entre las líneas de intervención que se proponen están las talas y las podas de diversos ejemplares, pero para llegar a esta conclusión que afectará a más de un centenar de ejemplares, los técnicos de la empresa han revisado la historia reciente que pasa por una importante remodelación del parque en el año 2011 con 4,3 millones de euros de presupuesto. También han buceado en la gestación de esta zona verde de incalculable valor y se ha analizado el estado de salud del arbolado con tecnología puntera.
Hasta 1.123 ejemplares de más de cien especies distintas componen la masa arbórea del parque, excluida la vegetación de la ribera del río Arlanzón. Y se prevé talar 66 ejemplares y sustituir 46, estos últimos serían talados, pero posteriormente se replantarían nuevos buscando ganar en biodiversidad.
Por géneros y familias, la especie que gana por número en este paseo es el castaño de indias. Uno de cada cuatro árboles pertenece a la especie conocida en botánica como Aesculus hippocastanum. Otras especies ampliamente representadas son la acacia, (Robinia pseudoacacia), con cerca de un 8%, el olmo de Siberia, (Ulmus pumila), con un 7,12% y el plátano de paseo, (Platanus orientalis), con un 5,6%. El resto no supera el 5%, se acercan con entorno al 4% los tejos, (Taxus baccata), avellanos, (Coryllus avellana), y el arce de 3 hojas, (Acer negundo). Añade que, por ejemplo, los chopos, las acacias y el olmo de Siberia se consideran hoy en día poco adecuadas para el contexto climático y urbano actual.
La recomendación es sustituir progresivamente los castaños de indias, «en función de su eliminación por peligrosidad o mal estado fisiológico», procurando en el caso de que se sustituyan no repetir especies que estén por encima del 4%, siguiendo la recomendación del Plan Director del Arbolado de Burgos.
El diagnóstico es claro: La Isla sigue siendo un refugio climático esencial para Burgos, pero arrastra problemas estructurales derivados de décadas de intervenciones parciales, una elevada densidad arbórea y actuaciones pasadas que hoy muestran sus consecuencias.
Uno de los principales problemas detectados es la excesiva densidad de arbolado en un espacio relativamente reducido. Esa abundancia, que genera sombra y frescor, tiene también un efecto negativo: «competencia extrema por la luz, ahilamiento de troncos, secado de ramas y, en algunos casos, la muerte fisiológica de árboles incapaces de competir con otros de crecimiento más rápido».
El concejal de Medio Ambiente, Carlos Niño, explicó recientemente, cuando se llevó el documento a la comisión municipal de esta área, que la previsión es intervenir en la mejora del parque desde el segundo semestre de 2026, así como en 2027, pero las talas y podas se realizarán de cara al próximo otoño, que es la época en la que se recomienda por parte de los técnicos.
Las actuaciones que habrá que afrontar no supondrán un coste específico, sino que se abordarán dentro del contrato de mantenimiento de parques y jardines, que realiza la empresa antes mencionada.
Historia
«El parque de la Isla, ha tenido una evolución bastante accidentada desde su creación en la primera década del siglo XIX, cuando se comienza a considerar como espacio ajardinado o paseo arbolado, hasta nuestros días», recoge el documento.
Se indica que plantaciones iniciales como chopos y posteriores de olmos, fueron desapareciendo por diversas enfermedades, algunas de ellas debidas a las prácticas de poda del pasado en las que los árboles urbanos eran tratados como frutales con podas de ‘vaso’ periódicas o de ‘rejuvenecimiento’, que causaron diferentes problemas de supervivencia como la enfermedad de la «grafiosis». Sobre esta se indica que afectó gravemente en la década de los 60 del pasado siglo a los olmos.
De aquellos primeros momentos han sobrevivido hasta la actualidad numerosos ejemplares de castaños y plátanos, con 150 años de vida. Entre ellos se cita al ‘Plátano de la Isla’, catalogado como árbol monumental, que es uno de los símbolos de ese legado.
Entre los acontecimientos que han marcado el devenir de la Isla se destaca un importante vendaval, en el año 1981, que provocó la caída de numerosos árboles (olmos, abetos, entre otros).
La última gran reforma del parque se produjo en el año 2011, con un importante presupuesto (4,3 millones de euros), de los cuales aproximadamente apenas el 5,5% (237.000 euros) se destinó a jardinería y nada al arbolado adulto.
La última reforma
El plan no esquiva uno de los asuntos más delicados: el impacto de aquella actuación. Las obras modificaron pavimentos, instalaron nuevas conducciones de riego, crearon un carril bici y transformaron numerosos alcorques individuales en zonas de plantación corridas. Aunque no se actuó en la parte aérea de los árboles, el documento apunta a posibles daños en los sistemas radiculares por zanjas y compactación del suelo, cuyos efectos pueden tardar más de una década en manifestarse. Algunos de los problemas actuales podrían estar relacionados con esas actuaciones.
Con este plan se pretenden corregir errores del pasado como reducir densidad allí donde sea necesario, sustituir especies poco adecuadas y diversificar el arbolado para hacerlo más resistente al cambio climático y a futuras plagas.

Imágenes del Parque de la Isla en Burgos, un auténtico refugio climático cada verano.
Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

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Un recorrido por el Paseo de la Isla

Imágenes del Parque de la Isla en Burgos, un auténtico refugio climático cada verano.