Las familias de los afectados por el error en la quimioterapia buscan apoyo
Contactan con el Defensor del Paciente y la Asociación Contra el Cáncer. Ambas pusieron sus respectivos medios a disposición de manera pública nada más conocerse lo sucedido. La primera, de hecho, remitió a la Fiscalía el escrito que motivó la investigación iniciada

El director del HUBU, Carlos Cartón, y el jefe de Oncología, Enrique Lastra.
Tras hacerse públicas las dos muertes por un error en la elaboración de la quimioterapia, que causaba además problemas de diversa consideración a otros tres pacientes oncológicos que permanecen bajo vigilancia clínica, e iniciar la Fiscalía de Burgos una investigación sobre lo ocurrido, las familias de los afectados buscan apoyos para afrontar lo que resta de un duro camino que comenzó el 18 de diciembre, cuando el Hospital Universitario de Burgos se percató de lo sucedido.
Según ha podido saber este periódico, allegados de las víctimas han contactado tanto con el Defensor del Paciente, formación nacional dedicada a combatir las negligencias sanitarias, que reaccionó al caso con rapidez y, nada más conocer la tibia versión oficial, instó por escrito a la Fiscalía de Burgos a abrir las oportunas diligencias, como con la delegación provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer, que procura asistencia psicológica gratuita tanto a personas con esta enfermedad como a familiares.
En ambos casos, los representantes de las citadas agrupaciones pusieron de inmediato sus medios a disposición de los interesados, bien para defender los derechos de los afectados como para ayudar a sobrellevar el trance.
Cabe recordar que más allá de impulsar la investigación iniciada por la Fiscalía, el Defensor del Paciente sostiene que se trata de un "claro caso penal" y un más que posible homicidio por imprudencia profesional, según el abogado responsable del bufete que canaliza las denuncias en Castilla y León, Santiago Díaz.
El homicidio por imprudencia profesional es un delito regulado en el artículo 142 del Código Penal, que ocurre cuando un profesional causa la muerte de alguien por una grave negligencia o falta al deber de cuidado exigible en su oficio. Se castiga, como cualquier otro homicidio imprudente, con prisión de 1 a 4 años y, en el caso concreto de producirse por un error de carácter profesional, se acompaña de inhabilitación especial para su puesto por 3 a 6 años.
Con todo, Carmen Flores, la presidenta de la agrupación nacional amplía el foco y considera que además del responsable material del fallo que resultó letal, el propio hospital y la administración que lo ampara, es decir, la Consejería de Sanidad, tienen que responder. Reitera en este sentido la exigencia de dimisiones o, en su defecto, ceses y condena el anuncio del gerente del complejo asistencial sobre la compensación económica dirigida a las familias y a los afectados: "Eso significa, sencillamente, que quiere comprar con cuatro reales a las familias de los pacientes que han muerto, porque la reclamación patrimonial es solo para eso, no para dilucidar responsabilidades".
Y es que ha de ser, según Flores, el objetivo prioritario. Así lo indicaba en el documento dirigido al fiscal jefe de Burgos el pasado 13 de enero, en el que destacaba "la magnitud del "error negligente" de quien o quienes han posibilitado muertes y lesionados de gravedad". En el mismo texto indicaba además que el 'mea culpa' entonado por el HUBU " es insuficiente, como lo es también la falta de claridad de los responsables del tal desastre". Trasladaba así al responsable del Ministerio Público en la provincia los interrogantes que suscita el caso y reclamaba una actuación de oficio "urgente y meticulosa, con depuración de responsabilidades a que haya lugar en cada caso".
El Defensor del Paciente fundamenta su solicitud en el artículo 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que obliga a los que por su cargo, profesión u oficio tuvieren noticia de algún delito público a denunciarlo inmediatamente al juez o al fiscal. Apenas 24 horas después de recibir este comunicado, la Fiscalía de Burgos confirmaba la apertura de "diligencias preprocesales".
Así es Oncocyl, el programa de gestión del paciente oncológico recién implantado
El Hospital Universitario de Burgos implantaba recientemente -aunque sus responsables declinaban incluso precisar las fechas, consultados por tal extremo- el aplicativo Oncocyl, ideado, en teoría, según los anuncios de la propia Consejería de Sanidad, para "mejorar la calidad, la trazabilidad, la preparación y la seguridad clínica de la prestación de la medicación oncohematológica".
Si bien el mutismo reina en el complejo asistencial, el impulso de este nuevo sistema pudo coincidir en el tiempo con los fatales hechos acaecidos. Sin que esta casualidad de por sí implique causalidad alguna, cabe suponer que la Fiscalía comprobará que el programa aporta la protección necesaria y que todo funcionaba como debía en el momento en el que tuvo lugar el error que el propio HUBU ubica en la Farmacia.
Este sistema lleva en funcionamiento desde 2024 en varios centros de la comunidad y aunque hay quien señala carencias notables -compartidas por otros programas informáticos del ámbito sanitario- también cuenta con defensores firmes, que apuntan precisamente a la provisión de nuevos mecanismos de seguridad como su razón de ser.
Sea como fuere, antes de la implantación del nuevo software, el circuito de trabajo incluía una doble verificación muy estricta. La prescripción se realizaba en un formulario autocopiable donde constaban todos los datos del paciente, el diagnóstico, el tratamiento, las dosis, la vía y el tiempo de administración, así como la comedicación (conjunto de medicamentos que se administran junto al tratamiento principal, en este caso la quimioterapia, para prevenir, reducir o controlar sus efectos secundarios o para tratar otras condiciones del paciente) y las observaciones del personal de Enfermería. Una copia llegaba a Farmacia, donde no solo se revisaba la prescripción, sino también los análisis clínicos del paciente. Cualquier duda sobre dosis, ajustes o parámetros analíticos se consultaba directamente con el especialista de Oncología antes de preparar el fármaco.