El desalojo definitivo del poblado de El Encuentro se retrasa a la espera de reubicar a tres personas
Ambos núcleos familiares, un matrimonio de avanzada edad y una mujer también mayor, han rechazado las viviendas ofrecidas porque «no contaban con las condiciones de accesibilidad adecuadas a su estado de salud». El Ayuntamiento ya busca nuevas alternativas y espera finalizar el proceso «de forma inminente»

Derribo de viviendas en el poblado chabolista de El Encuentro.
«A pesar de los esfuerzos, el objetivo de clausurar el poblado de El Encuentro el pasado mes de diciembre no ha podido cumplirse debido a diversos contratiempos en la aceptación de las viviendas». Así lo aseguró la presidenta de la Gerencia de Servicios Sociales, Milagros del Campo, quien ha señalado que en poblado chabolista aún residen tres personas aunque la meta era «evitar que pasaran el invierno en el espacio».
Según explicó la concejal popular las dos familias que aún residen en el poblado, un matrimonio de avanzada edad y una mujer también mayor, han rechazado las alternativas habitacionales ofrecidas. El motivo principal del rechazo reside en que «los inmuebles no contaban con las condiciones de accesibilidad adecuadas al estado de salud de estas tres personas» porque no disponen de ascensor.
Del Campo quiso puntualizar ante este contexto que « ambos núcleos familiares ya habían sido objeto de otros procesos de realojo en años anteriores, que también terminaron en rechazo». No obstante, la concejala subrayó que, aunque el convenio con la Junta de Castilla y León ya ha finalizado, el Ayuntamiento continúa trabajando por para evitar que estas personas pasen más tiempo en el poblado.
«Seguimos trabajando en la adquisición de nuevas viviendas» para «poder sacar a estas personas del poblado chabolista», señaló, al tiempo que avanzó que «la solución habitacional podría estar cerca de conseguirse en breve». Del Campo recordó que el realojo de las familias que residen en el último poblado chabolista de Castilla y León responde, sobre todo, a «una cuestión puramente humanitaria» porque el lugar «no reúne las condiciones para vivir».
La hoja de ruta municipal preveía la demolición de las estructuras y la retirada de escombros para finales de año, coincidiendo con el vaciado total del poblado, pero «debido a la negativa de las familias a ocupar las viviendas propuestas, estas labores han tenido que postergarse» .
Sin embargo, Del Campo ha querido mostrarse optimista respecto a los plazos actuales. «Estamos avanzando en la búsqueda de nuevos alojamientos que se ajusten a sus necesidades. Entendemos que la solución será inmediata y, en cuanto se produzca el realojo, procederemos de forma inminente a la limpieza y desescombro definitivo de la zona».
En este sentido, Del Campo recordó la complejidad de esta operación, desarrollada en cumplimiento del convenio entre el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León y que «ha conllevado la coordinación y el trabajo de distintas áreas del Consistorio así como de la entidad Promoción Gitana».