El Correo de Burgos

«Priorizamos salvar la estación de gas»

El jefe del Servicio de Bomberos, Miguel Ángel Extremo, no quiso aventurar las causas del fuego para asegurar que la investigación será «larga» en manos ya de la Policía Científica

Miguel Ángel Extremo, en la rueda de prensa con Cristina Ayala, César Barriada y Félix Ángel García.

Miguel Ángel Extremo, en la rueda de prensa con Cristina Ayala, César Barriada y Félix Ángel García.

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Fuego voraz, llamas de 6 o 7 metros de altura y explosiones causadas por la dilatación de los neumáticos. Este fue el escenario dantesco en el que se encontraron los bomberos de Burgos que, en apenas 8 minutos, desde que se produjo el aviso del incendio, a las 2.12 horas de la madrugada, llegaron a las cocheras municipales de la carretera de Poza

Tras el trabajo intenso para controlar el fuego —se consigue sobre las 3.40—, se avecina una investigación que será «larga» en palabras del jefe del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios de Burgos, Miguel Ángel Extremo, que explicó que las elevadas temperaturas que alcanzó la nave impedían llegar con más rapidez al «foco» del fuego. Además, las tareas para enfriar las dependencias y perimetrar las zonas más dañadas se prolongaron toda la mañana.

Extremo precisó que los efectivos desplegados «priorizaron» salvar la estación de carga de Gas Natural Comprimido (GNC), desde la que repostan los vehículos municipales porque «hubiera sido nefasto». Además de lo que hubiera implicado ver arder este espacio, fue importante salvarlo porque los vehículos que se han librado se hubieran quedado sin lugar para cargar los depósitos, causando mayor daño al servicio.

Cuando llegaron, el fuego estaba muy desarrollado, con llamas de seis y siete metros de altura y, según aseguró, la falta de compartimentación de las naves hizo que la propagación fuera muy rápida. También se salvaron las oficinas; sin embargo, por los daños del inmueble, finalmente no se utilizaron ayer, a la espera de poder estudiar con más detalles la situación de las dependencias municipales.

La estructura metálica de la cubierta de la nave tampoco ayudó a contener el incendio. «Los cambios de temperatura de ese tipo de cubiertas son muy peligrosos porque se dilata con las altas temperaturas y luego se contrae cuando se enfría y eso es lo que ha pasado y por lo que colapsó parte de la estructura», añadió.

En el momento del incendio, había en las dependencias municipales seis trabajadores en el turno de noche, entre personal de limpieza, trabajadores del Smyt y un guarda jurado; solo uno de ellos resultó afectado por inhalación de humo y fue trasladado al Hospital Universitario de Burgos por una intoxicación leve, según informan fuentes municipales. Fue este operario el que vio el inicio del fuego, que comenzó en uno de los autobuses.

En los primeros instantes se desplegaron tres camiones y dos furgonetas con 16 efectivos, pero enseguida «se avisó a casa a dos salidas de refuerzo» con 23 hombres en total.

La preocupación, además de evitar daños personales, estaba en la estación de repostaje y en los vehículos que estaban llenos de combustible, listos para comenzar a trabajar al día siguiente. Las explosiones que escucharon los vecinos venían provocadas por los neumáticos a presión que estallan por la dilatación.

La alcaldesa, Cristina Ayala, agradeció la labor de los bomberos y destacó el servicio «excepcional» que prestan para dar seguridad a los ciudadanos de Burgos.

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