El Correo de Burgos

Madrid al rescate: 40 buses de la EMT aliviarán a corto plazo la crisis del transporte urbano en Burgos

La cesión gratuita se materializará el viernes y tendrá una validez inicial de seis meses, prorrogable. Ayala agradece la solidaridad de las numerosas localidades que ofrecían sus vehículos, pero se queda con la propuesta "global" de Almeida por ser una solución homogénea, inmediata y más sencilla de gestionar

El vicealcalde, Juan Manuel Manso, pasaba parte de la mañana en las cocheras arrasadas por el fuego, estudiando posibles ubicaciones de los buses que lleguen desde Madrid.

El vicealcalde, Juan Manuel Manso, pasaba parte de la mañana en las cocheras arrasadas por el fuego, estudiando posibles ubicaciones de los buses que lleguen desde Madrid.SANTI OTERO

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La cesión gratuita de hasta cuarenta autobuses por parte de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid se ha convertido en la solución 'mágica' para aliviar a corto plazo la profunda crisis en la que quedaba sumido el servicio urbano de Burgos tras el incendio que asoló la cochera de la carretera Poza y calcinó 39 vehículos. 

El acuerdo, impulsado tras la llamada del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, permite al Ayuntamiento liderado por Cristina Ayala contar con una respuesta "global" y más sencilla de gestionar frente al enorme mosaico de ayudas parciales formuladas por otras ciudades, que la regidora burgalesa agradecía de corazón. "No tengo palabras", insistía, tras enumerar el extenso listado de localidades que a lo largo del martes ponían vehículos a disposición de la capital burgalesa. La primera propuesta, según relató, llegaba desde Valladolid apenas a las ocho de la mañana, cuando su alcalde, José Julio Carnero ofreció un bus, que posteriormente pasaron a ser dos. Seguirían luego las propuestas de Ciudad Real (dos vehículos), Pamplona (cuatro), León (ocho), Vigo, Valencia, Palma de Mallorca, Santander o Elche, además de las de otros municipios pequeños como Segovia, que brindaba un minibús. 

Ayala también destacaba la implicación de la Junta de Castilla y León para coordinar recursos en la comunidad y reiteraba, cual mantra, su "agradecimiento, difícil de expresar", por la solidaridad mostrada, tanto de las instituciones citadas como de la sociedad civil en su conjunto, "que se volcaba para ayudar y animar" en un momento especialmente complicado.

Con todo, la propuesta que finalmente prosperaba era la lanzada por la capital del país, por traducirse en una solución inmediata y homogénea, lo que facilita los trámites preceptivos, vinculados con el propio contrato de cesión o los pertinentes seguros, entre otros aspectos. "Es mucho más fácil en todos los sentidos", reconocía la regidora, reconfortada por salvar en tiempo récord el primero de los numerosos retos que el incidente acarreará a corto, medio y largo plazo.

En concreto, la alcaldesa explicaba que este acuerdo permitirá responder con urgencia y mantener el servicio público. Los autobuses, ya amortizados en la capital y con distintas antigüedades, serán trasladados progresivamente a Burgos con apoyo logístico de Madrid, que también ofrecerá formación a los conductores y asistencia técnica durante el proceso. El convenio no tiene coste inicial para el Ayuntamiento, más allá de asumir los seguros en un plazo máximo de 15 días y, lógicamente, los costes de mantenimiento, que se prevén elevados por no tratarse de vehículos nuevos. La cesión tendrá una vigencia inicial de seis meses prorrogables y deja abierta la puerta a una posible compra en el futuro. 

El Ayuntamiento deberá resolver también, aunque parece un mal menor, cuestiones técnicas añadidas como la adaptación del sistema de pago, ya que los equipos de validación de tarjetas no son compatibles con los actuales y será necesario buscar una solución que garantice el cobro en los nuevos vehículos. Según ha podido saber este periódico, entre otras opciones, se baraja la gratuidad general del servicio como medida para atajar este asunto al menos de forma inicial.

En cuanto a los plazos, la llegada será inmediata. Los primeros vehículos comenzarán a trasladarse desde este mismo viernes, de forma progresiva. Para ello, el Ayuntamiento ha iniciado los contactos con la Subdelegación del Gobierno con el fin de organizar convoyes específicos que permitan su traslado en condiciones de seguridad, dadas las limitaciones de estos vehículos para circular por autovía "ya que no pueden alcanzar la misma velocidad que el resto". La idea es que un grupo de conductores del servicio burgalés se desplace a Madrid a primera hora para regresar a los mandos de los autobuses cedidos.

El objetivo municipal es que en el plazo de una semana desde el incendio el servicio esté plenamente restablecido. No obstante, Ayala subrayaba que esta medida no devuelve a la situación previa, sino que solo ofrece cierto "oxígeno" para reorganizar el sistema mientras se trabaja en soluciones estructurales a medio y largo plazo.

En este sentido, el Ayuntamiento ya piensa en la reposición progresiva de la flota mediante nuevos contratos —previsiblemente en régimen de renting— y en la reubicación de las cocheras en Villalonquéjar. Entre tanto, tocará afrontar otras consecuencias del incendio. A ello responde la intención, revelada por el responsable de Urbanismo y vicealcalde, Juan Manuel Manso, de impulsar de inmediato un contrato de emergencia para la demolición de las naves afectadas y la adecuación de parcelas anexas, así como del taller de autobuses, con el propósito de recuperar operatividad en el menor plazo posible. 

Además, en paralelo, se trabaja en una compleja reorganización provisional de espacios —definida por Manso como un "movimiento de Tetris"— que permitirá mantener el servicio, con la ubicación del mayor número posible de vehículos en las actuales cocheras y su entorno más inmediato, incluyendo dependencias de Vías y Obras y áreas de Ingeniería Industrial, sitas en el mismo recinto, donde ya se están habilitando zonas para aparcamiento y mantenimiento. Se sumarán otros terrenos municipales, como las cercanas instalaciones de Aguas, y externos como el recinto que la Diputación tiene en el camino de Valdechoque o solares privados —como una parcela de unos 8.000 metros cuadrados en el entorno del Hospital Universitario de Burgos— que el Consistorio estudia a modo de refuerzo.

Y por si fuera poco coinciden estas labores con la planificación a largo plazo, que pasa por acelerar el traslado definitivo de las cocheras. Urge ahora definir tanto el diseño de las nuevas instalaciones como el modelo energético que sustentará la futura flota. Queda descartada, eso sí, la reconstrucción de las instalaciones en el lugar actual, pues se trata de un terreno considerado área de transformación por el Plan General de Ordenación Urbana. 

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