Uno de los 100 mejores MIR de España elige el HUBU. «Aquí podré aprender a hacer y quería volver a Castilla y León»
El soriano Luis Dueñas Bartolomé volvió a someterse al MIR tras una experiencia de ocho años en medicina interna en el Hospital de Cruces de Bilbao. En las dos pruebas, en 2018 y en 2026, ha quedado entre los cien mejores del país. En junio empezará su especialidad de Anatomía Patológica en el HUBU. «No soy ni mejor ni peor, la constancia es lo que te lleva arriba».

Luis Dueñas Bartolomé, que ha quedado dos veces entre los 100 mejores del examen MIR, frente a la Catedral de Burgos.
Hace poco más de un año el ya médico internista Luis Dueñas decidió volver a presentarse al examen MIR para cambiar de especialidad. ¿Por qué volverse a enfrentar a 30 tomos de literatura médica, jornadas maratonianas de estudio y un examen de 200 preguntas a realizar en poco más de cuatro horas y media cuando ya tienes un trabajo 'de lo tuyo'? «Aunque la medicina interna me gusta, la atención al paciente me gusta, cuando estaba a pie de batalla me di cuenta que quizás no rascaba tanto en los porqués que siempre he querido averiguar, es una inquietud constante mía de saber por qué le pasa esto al paciente, cómo se llega a ese punto y eso me hizo reflexionar, reenfocarlo todo y me volví a presentar», explica este soriano licenciado en Medicina por la Universidad de Valladolid.
Así, inició un año de compaginar su trabajo con los estudios y volver a presentarse al MIR. Ha sido el primero en elegir especialidad en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU) y el sexto con mejor nota que ha decidido asentarse en Castilla y León. Hasta la publicación de este artículo se habían elegido en la provincia 43 plazas de médico residente. Todas menos de especialidades hospitalarias menos una, que está en Atención Primaria del área de Burgos. Dueñas obtuvo el puesto 99 de todos los candidatos del país y eligió realizar su residencia en el servicio de Anatomía Patológica del HUBU.
¿Por qué Burgos pudiendo elegir un hospital más grande para cursar esa especialidad tan centrada en la investigación? «Lo más importante en la etapa del residente es formarse, uno tiene que aprender viendo hacer, pero también tiene que hacer y me parece que los hospitales muy grandes tienen mucha técnica novedosa, mucha disponibilidad, pero se pierde lo básico».
Por eso, la elección de Burgos es personal, «tenía ganas de volver a mi tierra, quería quedarme en Castilla y León y Burgos está al lado de Soria». Pero, también, profesional porque «Burgos tiene un hospital grande, un área de población importante y creo que me va a permitir ir a esa parte básica y fundamental de aprender a hacer lo relevante, las técnicas básicas, empaparme de lo importante para luego poder seguir creciendo donde sea, espero que en Castilla y León», reflexiona.
Tienes ganas de ponerse en el microscopio y empezar a analizar muestras para identificar aquellos síntomas que sus compañeros reflejan en el informe médico. «La primera vez elegí Medicina Interna porque quería saber de todo, luego me di cuenta que no se puede saber de todo». Ahora elige Anatomía Patológica porque es esa especialidad en la que «estás mirando a ver exactamente lo que está pasando, buscas respuestas es una especialidad que unas veces da el diagnóstico directamente y otras da la pieza que falta del puzle para rellenar lo que falta para hacer el diagnóstico».
En el fondo investigar y publicar es también uno de los nuevos aires que Luis Dueñas quiere dar a su nuevo rol como médico. «Todo el ámbito académico me gusta, me interesa la docencia, poder transmitir lo que sé cuando puedo y publicaciones científicas sí, me gustan pero si son temas que sirven para avanzar, publicar por publicar o para acudir a laboratorios no es lo mío». El ya tiene un currículum académico. Durante el último año y medio ha trabajado con Guillermo Luis Irastorza, jefe de sección de Medicina Interna del Hospital de Cruces en Bilbao y responsable de la Unidad de Unidad de Enfermedades Autoinmunes. «He tenido la suerte de estar en un grupo que publicaba mucho y en el último año he podido iniciarme en la investigación y tenemos algunos cuantos artículos firmados, agradezco mucho a mi mentor, Guillermo Luis Irastorza, que me ha dado una oportunidad grandísima para meterme en el mundo de la investigación».
No es nuevo este interés por el apartado más científico de la medicina en este médico soriano. Durante los estudios en la Facultad de Medicina de Valladolid pudo acceder a estancias formativas en Sevilla, en el Instituto de Biomedicina del Hospital Virgen del Rocío, donde realizó investigación sobre las células pluripotenciales en torno al Párkinson. Después estuvo 15 días en el XLAB International Science Camp en Gottingen, Alemania, donde adquirió nociones de anatomía, biología molecular y neurofisiología desde el punto de vista del laboratorio, de tomar las muestras...
¿Cómo se prepara la prueba MIR para estar entre los 100 mejores?
El primer examen se presentó en 2018 y, como en 2026, quedó entre los cien mejores médicos de España. Para este segundo reto ha compaginado la preparación de la prueba con su trabajo en la Unidad de Enfermedades Autoinmunes del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Cruces. «Los que han estado cerca mío saben que el último mes fue duro, a pesar de que los simulacros iban bien y tal, tienes que saber tantas cosas y todo depende también de que ese día te salgan bien las cosas...».
Su posición, dos veces entre los 100 mejores de España, es «una satisfacción enorme» pero «no soy ni más listo ni más sabio que nadie». La fórmula del éxito para él es el esfuerzo. «Es un premio al esfuerzo, al final la constancia la que te lleva a estar arriba». También está el factor suerte. «Todos mis compañeros se han esforzado mucho, y ese trabajo se muestra pero, también es verdad, que hay que mantener la compostura en el día del examen porque, a veces, los nervios te pueden».
Su metodología de trabajo estuvo clara. Durante las mañanas realizaba su trabajo como médico en el Hospital Universitario de Cruces. Luego llegaba a casa para estudiar. Desde las 16.30 horas de la tarde hasta las 21 horas de la noche estudiar y hacer pruebas. «Todos los días leyendo los temas, haciendo test, test y más test, hasta que te salen por las orejas». Se respetan los sábados. Pero no para descansar o relajarse. «Desde junio hasta que hemos hecho el examen en enero, los sábados se hacía una réplica de examen MIR, es lo que te prepara para llegar bien a la prueba», remarca.
Desde su experiencia, Luis Dueñas recomienda a quienes elegirán una carrera en las próximas semanas, cuando terminen la EBAU, que «medicina es muy vocacional, son seis años de estudios universitarios, luego la prueba para la residencia, los años de residente pero al final estás siempre estudiando para estar al día y hay gente con muy buenas notas que les da para entrar en Medicina pero una vez dentro igual no es lo que les gustaba». Lo mismo dice a quienes han aprobado el examen MIR y eligen especialidad. «Cuando uno tiene que escoger plaza y tienes una muy buena nota igual piensas en una especialidad top, yo les diría que no tengan numeritis, hacer algo que no te gusta no es positivo, he visto muchos residentes que después de todo el proceso lo dejan porque no es lo suyo», recomienda.
«Encontrar piso ha sido complicado: los precios están altos y las ofertas en horas desaparecían »
Espera con ganas los primeros cinco días de junio en los que se incorporará a su nuevo puesto en la Avenida Islas Baleares. Mientras ya ha encontrado piso a 15 minutos del hospital. Reconoce que el tema de la vivienda también tiene su peso entre la elección de muchos compañeros, algo que en su primera experiencia como residente no planteaba tanta problemática por los elevados precios. «Encontrar piso está siendo muy complicado, al final he tenido suerte y una maravilla, pero es que los precios están muy altos, las rentas están como la que tenía en Bilbao, pero es que además de estar todo caro se alquilan muy rápido, las ofertas desaparecían en horas», lamenta.
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Una cuestión que es problemática para los residentes que se desplazan con la intención de mantener cuatro años de formación. «No para mí, porque yo vengo de un trabajo, pero muchos residentes que acaban de terminar la carrera, no han trabajado, no pueden cumplir requisitos como tres últimas nóminas y cosas así. Tampoco somos estudiantes...», reflexiona. Las diferencias de nóminas entre residentes a penas son mínimas en los primeros años, se van estableciendo diferencias entre comunidades en los últimos años de la formación.