El Correo de Burgos

El Papamoscas viaja a Bolonia para conquistar nuevos tableros de juego

Tamuz Games despliega en Italia nuevos prototipos de su exitoso ‘Skinture, Burgos Cathedral’ basados en el patrimonio cultural y arquitectónico de otros países

La ilustradora Sofía Sanz Curiel, en el Festival del Gioco de Bolonia (Italia).

La ilustradora Sofía Sanz Curiel, en el Festival del Gioco de Bolonia (Italia).ECB

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Cada vez que Beatriz Grifol diseña un juego de mesa, continente y contenido adquieren idéntica importancia. La diversión es un objetivo en sí mismo, pero no el único. Su editorial, Tamuz Games, nació con la vocación de despertar curiosidades, fomentar el aprendizaje y ofrecer «una colección internacional de experiencias culturales basadas en ciudades patrimonio y monumentos Unesco». Dicho y hecho, lo llevó a cabo de la mejor manera posible gracias a Skinture, Burgos Cathedral.

En poco más de un año, el juego ha dado la vuelta al mundo. Incluso antes, cuando todavía era un prototipo, llamó la atención en Bruselas. Ya en el mercado, cosechó una «gran acogida» en la Feria Internacional de Juegos de Mesa de Essen (Alemania) y lo mismo ha sucedido este fin de semana en el Festival del Gioco de Bolonia (Italia), también conocido como Play.

Que este evento coincidiese con la Noche Blanca de Burgos permitió a Grifol trazar un «simbólico puente cultural entre dos ciudades que entienden el patrimonio como una experiencia viva, participativa y compartida». Partiendo de esta premisa, volvió a recurrir a la ilustradora Sofía Sanz Curiel para obrar una adaptación de Skinture a la boloñesa. Convirtiendo al Papamoscas, por ejemplo, en la filósofa y científica Laura Bassi, «una de las primeras mujeres profesoras universitarias de Europa».

Este prototipo, sumamente «especial», rinde homenaje a la arquitectura de Bolonia incorporando elementos clave como las torres Asinelli y Garisenda, el Archiginnasio o los pórticos de San Luca. De paso, Grifol y Sanz Curiel aprovecharon la ocasión para presentar nuevas propuestas como EtnoInstruments, de India a Nepal o Francesco, Ritorno all’origine.

«El camino de la interculturalidad es un pilar básico en los juegos de Tamuz Games», subraya Grifol encantada de haber «reinterpretado algunos de los símbolos más reconocibles de Burgos para conectarlos con referentes culturales de Bolonia». Si algo tiene claro, hoy más que nunca, es que los juegos de mesa todavía pueden plantar cara a las pantallas, sorprender al público y tender puentes.

Lo mejor de este viaje, reconoce Grifol, ha sido la posibilidad de «abrir vías de colaboración con editoriales, instituciones culturales y distribuidores internacionales interesados en juegos educativos, turismo cultural y patrimonio». Para ello, también desplegó en Bolonia las expansiones de The Shadow of Martinillo, Mathematics y The Cid que «este año verán la luz en nuestra ciudad y desde aquí al mundo entero».

Ella, mientras tanto, seguirá soñando junto a Sanz Curiel. E imaginando, desde el rigor que siempre requiere la ciencia, alternativas de ocio enriquecedoras para niños, jóvenes y adultos. 

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