El Correo de Burgos

Inspeccionan el edificio de Cardenal Segura para validar el plan de rehabilitación de 2024

El informe del arquitecto municipal determinará si es factible intervenir solo en la cubierta, tal y como pretenden los propietarios

El vallado perimetral de Cardenal Segura se mantiene a la espera de intervenir en el edificio.

El vallado perimetral de Cardenal Segura se mantiene a la espera de intervenir en el edificio.ÓSCAR CORCUERA

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El incierto futuro del edificio en ruinas de la calle Cardenal Segura en confluencia con la Plaza Mayor parece estar cada vez más cerca de despejarse. Por lo menos para saber a ciencia cierta si el plan de rehabilitación aprobado en octubre de 2024 sigue resultando viable tras el progresivo deterioro de los números 2 y 4 de dicho inmueble, desalojado y vallado perimetralmente el pasado 30 de octubre por «peligro de colapso».

Según ha podido saber este periódico, este mismo lunes se procedió a inspeccionar el interior del edificio para determinar cuál es su estado a día de hoy. De ello se encargó un arquitecto municipal en compañía de un bombero ante la necesidad de extremar las precauciones por motivos de seguridad. A partir de dicha cata, se elaborará un informe con el fin de determinar qué trabajos se han de ejecutar.

La pretensión inicial de los dueños del inmueble era arreglar la cubierta. Su principal objetivo, toda vez que se pudiese intervenir únicamente en la parte alta, consistía en conservar como mínimo la primera planta y el bajo donde se ubica el bar Fuxión, que tuvo que cerrar sus puertas a raíz del desalojo. Sin embargo, el propio Ayuntamiento ya informó en su momento a los vecinos de que dicha opción resulta a priori complicada por el evidente estado de deterioro de una viga situada junto al establecimiento.

Está por ver, en cualquier caso, si la rehabilitación debe ser integral o no. Respetando las fachadas, sí o sí, por imperativo de la Dirección General de Patrimonio Cultural al tratarse de un edificio histórico.

Mientras tanto, los vecinos del entorno se han resignado a convivir con el vallado. No les queda otra que «esperar» a que el procedimiento siga su curso. Pinta tiene, tal y como señala una residente de la zona, que «va a costar mucho». Tiempo, por descontado, pero también dinero.

Lo único que esperan los vecinos de los bloques colindantes es que el estado de «ruina inminente» que afecta al 2 y al 4 de la calle Segura no les afecte directamente. Tal fue su temor a raíz del desalojo que no dudaron en movilizarse para exigir al equipo de Gobierno que moviese ficha si los propietarios se negaban a hacerlo. En aquel momento, también dejaron claro que si los dueños se negaban a intervenir «el Ayuntamiento debe ser responsable subsidiario». Ahora, con la cata efectuada antes de lo que preveían, aguardan expectantes el resultado del informe con la esperanza de que se adopten soluciones a la mayor celeridad posible.

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