El Correo de Burgos

Ayala saca pecho de su gestión ante la crítica de «parálisis» de la oposición

Cerró el debate del estado de la ciudad tendiendo la mano a Vox para «asegurar la estabilidad del último año de mandato»

Instante de la intervención de Ayala en el debate del estado de la ciudad.

Instante de la intervención de Ayala en el debate del estado de la ciudad.© TOMÁS ALONSO

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El debate del estado de la ciudad de Burgos ha vuelto a poner sobre la mesa un intenso encuentro político en el que ataques y réplicas se han sucedido de manera constante. La alcaldesa, Cristina Ayala, abrió la cita con un marcado discurso político, contraponiendo la «parálisis y corrupción» del Gobierno de España con la «estabilidad» de Castilla y León, y defendiendo que Burgos «avanza con paso firme a pesar de los intentos de bloqueo de la oposición».

Ayala presumió, con una relación de obras en mano, de «un año duro pero muy fructífero», a pesar de haber tenido que recurrir a dos cuestiones de confianza «sin ningún tipo de complejo». Sin embargo, este punto de partida fue contestado de inmediato por la oposición y desde Vox, su portavoz Fernando Martínez- Acitores calificó el debate como «el día de la marmota» marcado por «la paralización de la ciudad», mientras que el portavoz del PSOE, Josué Temiño, acusó directamente al equipo de Gobierno de «carecer de un proyecto real de ciudad a corto o largo plazo».

Las finanzas municipales centraron uno de los puntos más debatidos de la cita. Ayala defendió estar «tranquila» con su gestión económica argumentando que, «ha permitido rebajar la deuda municipal a 121 millones de euros, y a la vez mantener los servicios públicos y realizar inversiones».

Una visión que fue rebatida por Martínez Acitores, quien se mostró sumamente preocupado por la espera de la autorización del Ministerio de Economía para retrasar la amortización de la deuda de los consorcios. «Desde hace dos semana el Ayuntamiento de Burgos no sabe nada sobre esta cuestión», denunció el edil.

En este mismo sentido se expresó Temiño quien acusó al equipo de Gobierno de «estar con el agua al cuello esperando el flotador del Ministerio» y reprochó que «se haya despilfarrado el ahorro de 70 millones de euros que los socialistas habían dejado en caja, obligando incluso a devolver millones de euros de fondos europeos y a la Junta de Castilla y León por el proyecto del Mercado Norte».

El terreno de las infraestructuras también fue escenario de este cruce de reproches. La alcaldesa sacó pecho de las obras en marcha asegurando que «la inversión real ha crecido de los 41 millones previstos a 61 millones ejecutados o en fase de ejecución», recordando proyectos como «la apertura del Castillo el próximo 1 de agosto, los importantes avances en el Mercado Norte, las viviendas para jóvenes en San Cristóbal o la mejora de Santa Dorotea, entre otros».

El portavoz del PSOE contestó con dureza a este optimismo y tildando de «chapucera» la planificación enumerando una larga lista de proyectos «empantanados o fallidos» y criticó que «se venda como un logro el Monasterio de San Juan cuando las obras siguen atascadas».

El socialista afeó que «proyecto s como el de Pallafría se hayan quedado en la nada» y denunció el abandono de instalaciones básicas con un polideportivo Javier Gómez que sigue con goteras o el frío que pasan los usuarios en el Mariano Gaspar».

Cultura y servicios

La cultura y los servicios al ciudadano no se quedaron al margen de la confrontación. Mientras Ayala elogiaba la proyección de la ciudad gracias al éxito del festival Zurbarán Rock, la buena afluencia en Sampedros y «los excelentes resultados económicos de la sociedad Promueve», el PSOE describió una realidad mucho más «pesimista y preocupante» para el tejido asociativo y cultural de la ciudad.

Temiño denunció que «músicos de la ciudad han estado dos años sin cobrar debido al retraso en los pagos», y recordó que tras tres años demandato «los teatros Francisco Salinas y Clunia siguen cerrados» y «se ha dejado en la calle a los profesores de la Escuela de Música» por «la mala gestión».

Asimismo, el portavoz socialista denunció en el plano social «la subida del 10% en la tasa del agua», así como «la preocupante ineficacia de la administración local, ejemplificada en las largas colas de ciudadanos que tienen que pasar la noche al raso para poder realizar un trámite en el padrón municipal».

Autobuses

Incluso las crisis imprevistas, como el incendio en las cocheras municipales que destruyó 39 autobuses, se convirtieron en un arma arrojadiza. La alcaldesa apeló a la responsabilidad de todos los grupos políticos ante un siniestro que «ha tenido un impacto demoledor en las cuentas y las inversiones de la ciudad».

Sin embargo, el PSOE rechazó este marco de justificación, acusando al equipo de gobierno de utilizar el incendio como excusa para tapar su falta de previsión. Según Temiño, incluso sin el accidente de las cocheras, «el Partido Popular solo tenía planificado comprar cinco autobuses en todo el mandato» y durante el mandato se ha limitado a «aplicar parches en las líneas de transporte y dejando en el olvido servicios clave como las lanzaderas», cuestión que negó Ayala, recordando que «justo la semana que ocurrió el siniestro se iba a presentar la lanzadera a la estación de tren».

El debate se cerró con una segunda ronda de réplicas en la que los reproches mutuos tomaron un cariz más político. Ayala acusó a Vox de «ejercer un bloqueo sistemático a las cuestiones importantes como el presupuesto» y pidió a la formación «llegar a acuerdos» en el último año de mandato. En este sentido, Martínez Acitores defendió su acción asegurando que su grupo ha votado «a favor de la mayoría de las propuestas para evitar que la ciudad se detenga», prometiendo mantener una oposición «fiscalizadora pero responsable».

Por otras parte, acusó al PSOE de «intentar confundir su propia desilusión política con la de los ciudadanos de Burgos, criticando que los socialistas bloqueen los presupuestos y luego se quejen de la falta de proyectos terminados». A este tenor, Temiño recriminó a la alcaldesa su «falta de talante para negociar» y su tendencia a recurrir al «y tú más», exigiéndole que «empiece a trabajar en el año de mandato que le queda por delante y ponga las pilas a algunos de sus concejales» porque «lo que hemos visto este años es que el PP no tiene proyecto ni a medio ni a largo plazo».

En su intervención final, Ayala asumió que el próximo año será «todavía más complicado» y, tras mostrarse «orgullosa» de su equipo y «del trabajo de los empleados municipales», tendió de nuevo la mano a Vox para «tratar de alcanzar acuerdos estables que den viabilidad al final del mandato».

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