48 FESTIVAL INTERNACIONAL DE FOLCLORE CIUDAD DE BURGOS
Voluntarios en danza: «Sin ellos no habría un Festival de Folclore así»
Este año, 80 personas colaboran en la logística del público y de los grupos visitantes. «Creo que nunca ha habido tantos; es bonito que la gente joven se implique y participe».

De izquierda a derecha: Celia Cueva, Magdalena Aguilar, Ariadna Miranda y Adrián Marcos.
Toca guardar el traje regional, la pandereta y la castañuela. Pero también despedir a los bailarines de Chile, Eslovaquia, la isla de Guam, Madagascar, Venezuela o Turquía. Una mezcla de orígenes, culturas y tradiciones que tiene un nexo común, el cuidado y el respeto por el folclore y la cultura tradicional de cada territorio. Y compartirlo. Es el mismo vínculo que une a las 80 personas de los nueve grupos que forman parte del Comité de Folclore de la Ciudad de Burgos que se convierten en voluntarios.
Su labor es fundamental. Un mes antes de iniciarse el festival, comienzan a coordinarse para conocer el número de personas disponibles para las tareas de logística y avituallamiento. Dos semanas antes se distribuyen las funciones. «Realizan todo tipo de tareas, desde el montaje de jaimas, la colocación de sillas, la logística, la alimentación o la atención a los grupos que llegan... Es muchísimo el trabajo que hay detrás y lo hacen los voluntarios. Sin ellos no habría un Festival como este, algo así no sale solo», señala uno de los coordinadores de voluntarios, Jesús Alday.
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Ya solo queda recoger los restos de una nueva edición, la 48, que ha sido un éxito tanto por la participación del público como por la variedad de las propuestas presentadas. En total, 22 agrupaciones reunieron en la plaza del Monasterio a más de 4.000 personas.
Entre el público y los bailarines están ellos, los voluntarios, que se encargan de que todo funcione durante los cinco días del festival. Los 80 de 2026 es una cifra récord. «Yo no recuerdo un año en el que hubiera tantos. Es de agradecer, porque hay mucho trabajo detrás y, además, lo bueno es que son gente muy joven y eso es muy bonito que se impliquen y participen», señala Magdalena Aguilar, integrante del Grupo de Danzas Justo del Río desde hace 48 años y participante en prácticamente todas las ediciones del festival.
Ella y otras dos veteranas se ponen al frente de la cocina, con la ayuda de la peña El Rincón de Castilla. Reconoce que los menús han cambiado mucho desde que comenzaron a colaborar con ellos. «Antes de que nos ayudaran José Luis, Begoña, Trini, Pedro o Peque, que son de allí, era muy difícil preparar algo en condiciones. Teníamos pocos medios, tirábamos de microondas y bocadillos. Ahora no solo servimos comidas para todos, sino que hemos creado una auténtica familia», explica.
El grupo se reúne a las 18.00 horas en el Monasterio de San Juan, centro neurálgico de la organización, para revisar el plan del día y los posibles problemas detectados. La jornada puede ser larga si coinciden los talleres matinales de Baila con nosotros y las actividades teatrales. Sin embargo, el grueso del trabajo llega por la tarde. «Venimos para preparar todo, colocar las sillas y estar disponibles para cualquier cosa que haga falta, ya sea en las puertas o en la barra. Al terminar, toca recoger y después vamos al Rincón, donde cenamos todos juntos», explica Celia Cueva Juárez.
A sus 17 años, este es su segundo festival como voluntaria y el primero en el que también ha subido al escenario con el Grupo de Danzas Justo del Río. «Bailo desde pequeña. Siempre me ha encantado el folclore y venía a ver las danzas de otros países y este año subirme al escenario lo he vivido con muchos nervios, pero, sobre todo, con muchísima emoción», asegura.
Quien se estrena en estas tareas es Ariadna Miranda. Pertenece desde niña al Grupo de Danzas Diego Porcelos. «Solía venir como espectadora, pero no imaginaba la cantidad de trabajo que hay detrás para que todo salga bien. Creo que desde fuera no se es consciente de todo lo que supone organizar un festival así», explica. También considera que es una oportunidad para conocer otras culturas y estrechar lazos con compañeros de otras agrupaciones.
Junto a ellas, Adrián Marcos, bailarín de Estampas Burgalesas, quien reivindica el papel de los bailarines porque «la danza no tiene género». Reconoce que «no paramos. Venimos a las once, empezamos a trabajar, descansamos para comer y volvemos a las seis para preparar todo lo de la noche. Después recogemos y vamos juntos al Rincón que, al final, es donde hacemos grupo. Igual terminamos a las dos de la madrugada, pero merece la pena», afirma.
Son días de esfuerzo y compañerismo, pero también de vivencias irrepetibles. «Los viajes que he hecho han sido gracias a Justo del Río: Polonia, México, Inglaterra, Francia... El que más me impresionó fue Siria. Estuvimos en Palmira y, poco después, estalló la guerra. Lloraba cuando lo veía en las noticias, era justo por donde habíamos estado», recuerda Magdalena Aguilar.
«Ves cosas muy diferentes. Aquí somos más sobrios y, cuando bailaban Turquía o Eslovaquia, se notaba que transmitían mucha más alegría», comenta Ariadna Miranda.
«También conoces otras culturas, cómo cambian los trajes, la forma de maquillarse... Nosotros estamos acostumbrados a unos labios rojos y a unos trajes concretos, pero luego ves grupos con colores muy vivos, maquillajes muy marcados o vestimentas con muchísimas capas, un detalle que como espectador pasa desapercibido», añade Celia Cueva.
El Festival Internacional de Folclore encara ya la recta final hacia su 50.ª edición con la tranquilidad de contar con relevo generacional y con una cifra récord de voluntarios, garantía de futuro para una de las citas culturales más emblemáticas del verano burgalés.

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
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Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

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Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.
Este es el trabajo detras del escenario del Festival de Folclore Ciudad de Burgos

La organización del grupo de 80 voluntarios es diaria para la rotación de tareas.