La Diputación de Burgos baraja un plan de choque para reducir los accidentes con animales
El proyecto, dividido en varias fases, prevé la instalación dispositivos de ultrasonido y el desarrollo de campañas de sensibilización. Los aranceles de Trump enfrentan al PP y Vox con el PSOE

El presidente de la Diputación, Borja Suárez, y la portavoz del equipo de Gobierno, Inmaculada Sierra, en el pleno provincial.
El Departamento de Vías y Obras de la Diputación de Burgos trabaja en el diseño de un proyecto piloto con el objetivo de reducir, en la medida de lo posible, los accidentes de tráfico provocados por la fauna salvaje en las carreteras que son de su competencia. Lo adelantaba este lunes la portavoz del equipo de Gobierno, Inmaculada Sierra, después de que el PSOE presentase durante el pleno una proposición encaminada en esa misma línea que tan solo obtuvo el apoyo de Belén Esteban, diputada Sentir Aranda.
Según detalló Sierra, este plan de choque contempla diferentes fases de actuación. La primera, por aquello de tantear el terreno, consistirá en revisar los datos de siniestralidad de los últimos cinco años para identificar los «puntos negros con mayor número de colisiones». Para ello, se pretende tomar también en consideración las valoraciones tanto de la Guardia Civil de Tráfico como de agentes medioambientales.
Precisamente, el PSOE ya ha tomado nota de las vías más conflictivas. Se trata, tal y como recordó la portavoz provincial del grupo socialista, Nuria Barrio, de la BU-V-5021, la BU-P-1102 y la BU-P-1007. Entre 2022 y 2024, estas tres carreteras acumularon la friolera de 268 accidentes con animales involucrados.
Una vez analizados los datos para obtener una panorámica general, la segunda fase supondría pasar a la acción. De entrada, se apostaría por instalar «señales verticales con reflectores», «ojos de gato» e incluso «reflectores rojos y azules» para favorecer la visibilidad nocturna de los conductores. No en vano, también se baraja la opción de colocar dispositivos de ultrasonido en postes que se activen con el ruido de los vehículos con el fin de ahuyentar a la fauna silvestre.
Lo que se busca, más allá de reducir los índices de siniestralidad, es garantizar una alternativa «escalable a otras vías» para que «se pueda aplicar progresivamente» y a un «coste aceptable». En este sentido, Sierra remarcó además que la Diputación emplea actualmente medios mecánicos para las labores de desbroce en cunetas mientras que el Ministerio de Transportes y la Junta de Castilla y León recurren a químicos en las vías de su titularidad.
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Conforme se instalen estos elementos destinados a frenar el número de accidentes, la intención del equipo de Gobierno es promover «campañas informativas y de sensibilización». Lo ideal, explicó Sierra, sería contar con la colaboración de cazadores y ganaderos porque son «grandes conocedores del medio e indispensables en el control de la fauna».
Al margen de este plan, la portavoz del Ejecutivo hizo hincapié en que todas las carreteras de la red provincial la zona norte de la provincia cuentan desde hace tiempo con señales P24 que alertan de la presencia de animales en libertad. Asimismo, aseguró que la zona sur quedará completamente cubierta dentro de «dos semanas». Por otro lado, concretó que la última fase del proyecto que se plantea desde Vías y Obras consistirá en «evaluar la siniestralidad de los tramos intervenidos» para seguir implementando recursos en otras vías.
De momento, la Diputación no se fija un horizonte temporal concreto. «Se va a ir trabajando según se intervenga en las carreteras provinciales», apuntaba Sierra a este periódico después del pleno mientras reconocía que «lo más complicado es recopilar toda la información sobre los puntos negros y la siniestralidad». No en vano, lo más probable es que los primeros elementos empiecen a instalarse «este mismo año». Y aunque no haya presupuesto como tal, el material «se adquirirá con las partidas de señalización».
Pedro Sánchez, Agenda 2030 y Venezuela
Antes de defender su segunda proposición, el PSOE ya daba de antemano el partido por perdido. Con los aranceles de Donald Trump en el ojo del huracán, los socialistas pretendían que el Partido Popular y -sobre todo- Vox se retratasen después de que el Gobierno de Pedro Sánchez anunciase un paquete de ayudas, por valor de 14.100 millones de euros, si la amenaza del presidente estadounidense finalmente se consuma el próximo mes de julio.
Después de insistir en la «preocupación» que genera esta guerra comercial en el tejido productivo burgalés, Barrio urgió la convocatoria de la Comisión de Comercio, Consumo y Empleo Rural para determinar cuáles son los sectores más afectados. Al mismo tiempo, dio un toque a la Junta para consensuar medidas de apoyo a las empresas y solicitó un apoyo explícito al plan de Sánchez. Como era de esperar, la bancada de la derecha no estaba dispuesta a aceptarlo y los reproches no tardaron en aflorar.
De Vox se esperaban referencias a la Agenda 2030 y así fue. No en vano, su portavoz, Ángel Martín, presentó una enmienda para exigir al Gobierno, entre otras cosas, menos impuestos o un mix energético que apueste por la energía nuclear.
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«Las propuestas de Vox a la basura, que es de donde vienen», replicó la portavoz socialista. Su respuesta le valdría el reproche del presidente de la Diputación, Borja Suárez, quien no dudó en salir en defensa de Vox pidiendo «respeto» y señalando que sus propuestas van en sintonía con las de la patronal burgalesa FAE. Previamente, Sierra había caldeado el ambiente tachando a Sánchez de «ególatra de gira permanente por el mundo» y «ejemplo» para «los gobiernos de Venezuela, Cuba o China».