Cuando el Alzheimer cambia los roles: hombres que aprenden a cuidar y cocinar por amor
La asociación Afar organiza en Aranda estos cursos necesarios y además intergeneracionales

Los maridos aprenden a cocinar para cuidar de sus mujeres enfermas
Durante generaciones, ellas eran las que se encargaban de todo en casa: cocinaban, limpiaban, atendían a los mayores, a los niños, mientras ellos trabajaban fuera. Pero la necesidad obliga y cuando el Alzheimer entra no pide permiso. “Mi mujer lleva dos años enferma y ahora me tengo que encargar yo”, explica Carlos Jiménez. Él es uno de los protagonistas de esta interesante iniciativa que desarrolla la asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de la Ribera (AFAR) una vez al año en Aranda: un curso de cocina para esos familiares que se ven obligados a aprender para cuidar a su pareja enferma.
El programa se desarrolla en el centro de Formación Profesional ICEDE. Allí aprenden de la mano de los profesores y también de los alumnos que cursan el grado básico de Cocina, chicos y chicas de 15, 16 y 17 años. “Es una iniciativa muy bonita porque además es intergeneracional y vienen tanto familiares como usuarios que se encuentran en los primeros estadios de la enfermedad. Aquí aprenden todos y hay muy buen ambiente”, asegura la directora de Afar, Gema Arranz.
Lo comprobamos. “He aprendido muchas cosas, sobre todo truquitos que me van a venir muy bien como, por ejemplo, cómo pelar fácilmente un huevo o hacer una merluza en salsa verde, que nos gusta mucho en casa”, explica Carlos Jiménez. Jubilado desde hace veinte años de Michelin, cuida desde hace dos a su mujer, enferma de Alzheimer. “Mientras Gloria esta en el centro de día de 10.00 a 18.00 horas intento hacer recados y organizar un poco todo, pero la verdad es que no es fácil. Como dicen muchos, esta enfermedad no solo la sufre el enfermo, también arrastra al cuidador y hay momentos muy duros”, asegura agradecido a este tipo de iniciativas.
En la cuarta y última sesión, el reto es hacer una paella en la que no falta el mejor complemento: las risas. “La verdad es que aprendemos y lo pasamos muy bien. Luego nos llevamos cada uno un tupper y al día siguiente comentamos”.
“Toca adaptarse de la mejor manera”
Junto a Carlos se encuentran Luis, al que se le notan sus mañas en los fogones, y Andrés Casado, que poco a poco le va “cogiendo el gustillo a esto de la cocina”. “Yo antes no cocinaba nunca pero ahora, con mi mujer enferma, las cosas han cambiado y toca adaptarse de la mejor manera”.

Alumnos del Curso Básico de Cocina del ICEDE
De su formación se encargan los profesores, y los alumnos del curso básico de Cocina; chicos de 15, 16 y 17 años como Enmanuel, de 16, o Marcos, a punto de cumplir 18. “Estamos contentos, los profesores son muy buenos y los abuelos bastante majos, se trabaja bien con ellos y se puede hablar bastantes cosas”, explica Enmanuel, que tiene claro que seguirá estudiando. Marcos por su parte seguirá con la formación pero trabajando.
El más pequeño, Gabriel, tiene 15 años. “Estudiaba segundo de la ESO pero el tema de estudios no era lo mío y me ofrecieron hacer una FP. Como me gustaba la cocina decidí probar y la verdad que está muy bien. Mi idea es hacer luego el grado Medio y Superior de Hostelería”. Su compañero Alex, de 16, lo ve, sin embargo, como una experiencia muy útil para su vida diaria pero a nivel profesional él pone el objetivo en un grado Medio de Electromecánica que comenzará en dos años.
Recetas para no olvidar, el nuevo proyecto de Afar

Imagen de los participantes en el curso de cocina de AFAR
Decididos a seguir poniendo su granito de arena contra el olvido, la asociación de personas enfermas de Alzheimer de Aranda (Afar) prepara un nuevo proyecto: el libro ‘Recetas para no olvidar’. “Estamos recapitulando entre las familias afectadas por Alzheimer, todas esas recetas de familia que, por un motivo u otro, han sido muy importantes y son dignas de conservar como los calamares de la tía Carmen o la salsa de tomate de la abuela”, explica la directora de Afar, Gema Arranz.
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El libro se encuentra ahora mismo en fase de recopilación y se presentará en Navidad. “No solo es un libro de recetas, cada una se completará con un pequeño relato en el que la familia explicará por qué es tan importante en su vida”, detalla.
Y así entre salsas y guisos Afar sigue logrando uno de sus grandes objetivos: retener vivos los recuerdos.
La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de la Ribera atiende a día de hoy en Aranda y la comarca a 60 usuarios en la Unidad de Memoria, 30 en el Centro de Día, 20 en el servicio de ayuda a domicilio y, en total, a 400 familias.
Los talleres de cocina, que este año han celebrado la tercera edición, se repetirán el año que viene entre los meses de febrero y marzo. “El programa cuenta con 12 plazas”, animan.