Bautizos laicos: Coruña del Conde inaugura una alternativa civil en la Ribera
Para Verónica ha sido una bonita forma de dar la bienvenida a su bebé, Ana
Verónica posa junto a su bebé en un momento de la ceremonia
Con seis meses, la pequeña Ana ha protagonizado el primer bautizo civil de la Ribera del Duero. “Más que un bautizo, es una bienvenida social a mi bebé”, señala su madre, Verónica Palacios.
La ceremonia tuvo lugar en el pequeño pueblo de Coruña del Conde. “Cuando lo vi en un periódico se lo propuse al alcalde y, la verdad, me ayudó muchísimo. Aunque yo vivo en Madrid y nací en Aranda, para mí era importante que fuese aquí, en el pueblo de mi familia, porque es parte de nuestra historia”.
El acto, organizado en el salón de plenos del Ayuntamiento, fue emotivo, “muy personal”. “Hablaron mis padres, mi hermana, Alba, que es la madrina, y el concejal, y fue muy bonito. Ahí estábamos rodeados de mi familia y amigos, y se organizó todo con mucho cariño”, señala sin olvidar el resto de un día que se completó con la plantación de un laurel.
A diferencia de otras familias que optan por un bautizo religioso, Verónica se decantó por esta bienvenida social “porque quiero que sea mi hija la que decida en un futuro la religión en la que quiera creer”. “En cualquier caso no es incompatible con una ceremonia religiosa”, puntualiza.
Ribera
Ni lucía ni Martín, el motivo por el que deberías llamar a tu bebé Dioniso o Teodora
Loreto Velázquez
Pioneros
Coruña del Conde se alza así como pionera de este tipo de ceremonias laicas en la Ribera del Duero. “Para nosotros es un servicio más. En ningún caso pretende faltar el respeto a nadie. Es una alternativa para familias aconfesionales, que les permite presentar a su hijo ante la sociedad”, señala el alcalde, Miguel Ángel Velasco Hervás, mientras deja claro que en el pueblo no ha despertado ningún debate.
Alcalde Coruña del Conde
Según explica, este tipo de ceremonias laicas no tienen un valor legal. “Es una bienvenida simbólica”. Las familias que deseen vivir esta experiencia deben cumplir unos requisitos, como tener al bebé (o menor con una edad inferior a los cinco años) censado en Coruña del Conde y presentar el libro de familia. El evento se celebra en el salón de plenos, con la presencia del alcalde o un concejal delegado, familiares y amigos. Aunque no puede durar más de media hora, están permitidos pequeños discursos de los intervinientes.
Ribera
Bomberos de Aranda se desplazan de forma voluntaria a Bembibre para apoyar la extinción
El Correo de Burgos | El Mundo
Mejorar la vida de los vecinos
Para Miguel Ángel es su segunda legislatura como alcalde, pero lleva ligado al Ayuntamiento como concejal desde el año 1999. “Lo que te mueve a estar aquí es poder mejorar la vida de tu pueblo, de tus vecinos”, asegura.
Sobre su mesa, una prioridad que no puede esperar mucho más: el adecentamiento de los edificios municipales. “En las escuelas municipales, que ahora utilizan dos asociaciones, la de personas mayores y la cultural, el tejado está muy mal y luego tenemos la casa del médico, que también estamos rehabilitando, pero todo va mucho más despacio de lo que queremos, porque el presupuesto da para lo que da y la Ley de estabilidad presupuestaria de Montoro tampoco ayuda. Estamos muy limitados”.
Bajo esta perspectiva, su capacidad inversora se reduce a unos planes provinciales, que en la última convocatoria adquirió una periodicidad bianual. “A mí me gustaba más el formato anual de antes, porque te podías organizar mejor. Ahora, al proyectar para dos años, las prioridades pueden cambiar, pero estás atado”.
Por el momento, con los planes de 2024-2025 aún vigentes, el dinero se ha reservado para el tejado de las escuelas y, ahora, para dotar de electricidad a los depósitos de agua. Además, consciente de la amenaza real de contaminación por nitratos, que está dejando sin agua potable a muchos pueblos de la zona, el Ayuntamiento está ahorrando para “lo que pueda venir”.
Ribera
Haza se queda sin agua potable, para consumo humano, por la presencia de nitratos
Loreto Velázquez
Despoblación
A medio-largo plazo, el problema se llama despoblación. En un pueblo que, en diez años, ha pasado de 150 vecinos censados a apenas 100, la preocupación es palpable. “Las pocas casas que se ponen en venta tienen precios que parecen de la Castellana en Madrid y el alquiler tampoco despierta mucho interés, y es un problema, porque con este panorama la única opción para crecer como pueblo es tener terreno municipal e intentar construir, pero aquí es imposible porque no tenemos”.
Ribera
De las 18.400 viviendas de la Ribera burgalesa, 2.825 están vacías y solo 242 a la venta
Loreto Velázquez
Aunque ahora compagina el tiempo entre Burgos y Coruña del Conde, él ha vivido siempre en este pueblo ribereño que ya era de sus padres. “Es una pena, porque ves cómo poco a poco se van suprimiendo servicios. Ahora, a excepción del bar de Esther, que está muy bien, no tenemos ninguna tienda, la escuela se cerró hace muchos años y el médico solo viene dos días. Aun así, y pese a todo, es un buen pueblo para vivir. A mí me gusta mucho”.
A la hora de soñar, vislumbra unas piscinas, pero con los pies en la tierra se conforma con seguir mejorando la calidad de vida de los vecinos. “Afortunadamente, trabajo en el Ayuntamiento con un equipo de cinco personas comprometidas y con ganas de hacer cosas”, agradece apenas una hora después de haber arreglado juntos una alcantarilla. “Aquí, en el pueblo, la vida de un alcalde o concejal dista mucho del Congreso de los Diputados. Hacemos de todo”.