1.450 peticiones para 440 plazas. El centro de Educación para adultos se queda pequeño en Aranda y Roa
El récord de matrículas y la lista de espera evidencian la falta de espacio

Con 440 plazas disponibles en sus 20 cursos, han recibido 1.450 peticiones
El centro público de Educación para Personas Adultas se ha quedado pequeño en Aranda, pero también en su delegación de Roa. El aumento de la demanda de los últimos años supera con creces los medios disponibles, y la lista de espera continúa creciendo. “Este curso se han quedado fuera casi mil peticiones”, señala el nuevo director, Héctor Díez Berzosa, consciente de que estas mil solicitudes no corresponden a mil alumnos. “Como solemos recurrir al sorteo, porque hay menos plazas que solicitudes, lo normal es que cada alumno pida tres o cuatro formaciones, pero sí hay gente que se ha quedado fuera sin poder acceder a ninguna”, lamenta.
El periodo ordinario de matriculación ha finalizado en el CEPA Conde de Aranda con 900 matrículas de alumnos, 100 más que el año anterior. Ahora falta por conocer el balance del periodo extraordinario, que concluye hoy, 10 de octubre, para las enseñanzas de titulación oficial. Este proceso permanecerá abierto para niveles de alfabetización, Educación Primaria, español y nacionalidad.
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El perfil de los alumnos ha ido cambiando con el paso de los años. Según explica, este centro surgió en los años 80 para dar respuesta a las personas mayores que, por diferentes circunstancias, no habían tenido la oportunidad de estudiar, y era como una segunda oportunidad. “Hoy esta finalidad continúa, pero hay muchas personas que ven este centro como una alternativa de crecer con una formación continua, que además es flexible, porque, con horarios de mañana y tarde, se puede conciliar con la vida laboral”, anima.
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Cursos variados
Entrados en detalle, el centro ribereño oferta una gran variedad de estudios: desde la obtención del título de ESO para personas adultas, pasando por los Niveles de Conocimientos Básicos de Educación Primaria y la preparación para la prueba de acceso a grado Medio de Formación Profesional, hasta talleres no reglados pero de gran éxito, como los de inglés, informática inicial, música, nutrición o enología, este último impartido por Rosana, “un referente en la Ribera”.
En los últimos dos años llama la atención el importante incremento de la demanda de cursos que se dirigen a extranjeros. Con el fin de proporcionar una formación más específica, la dirección ha dividido el curso en dos: uno para aprender español y otro de alfabetización para inmigrantes. “Por un lado, están los que no saben hablar español, donde hay cursos por niveles, y luego están los que no han podido ir a la escuela y no saben leer ni escribir en ningún idioma, y que precisan una atención más personalizada”.
Más novedades. El programa ha incorporado la formación para obtener la nacionalidad española, ha recuperado el taller de matemáticas y, en Roa, donde se daba solo conocimientos básicos, este año se suma una hora semanal de inglés, otra de informática y una de español para inmigrantes. “Lo ideal sería establecer dos horas de cada materia, pero vamos muy justos de profesorado”.

CEPA Conde de Aranda
Desbordados
La falta de espacio tampoco ayuda. Aunque en Aranda la sede principal se encuentra en el antiguo colegio Santo Domingo, junto a la escuela de cerámica, en la calle Santo Domingo, y, además, este año se utilizará una clase de la Casa de las Asociaciones, antigua Casa de la Juventud, la demanda desborda. Así se ve en los datos: con 440 plazas disponibles en sus 20 cursos, han recibido 1.450 peticiones. “Hemos tenido que acudir a sorteo en casi todos”, afirma mientras pone otros ejemplos como Historia del Arte, con 170 peticiones, o Música, donde los dos turnos habilitados para 44 alumnos se han quedado cortos para las 100 solicitudes. “Las formaciones en Educación no reglada están totalmente llenas”.
Héctor Díez Berzosa insiste en la comarcalidad de un centro que cuenta con delegaciones en Salas de los Infantes y Roa. Mientras Salas atiende las necesidades educativas de Quintanar de la Sierra y Huerta de Rey, del aula de Roa dependen también los alumnos de pueblos como Milagros, Fuentespina, Vadocondes y Gumiel de Izán. Y no están todos. “Hay otros pueblos que están interesados, pero no podemos porque estamos limitados. Ojalá podamos ampliar la plantilla y contar con al menos un maestro más. Así no habría tanta lista de espera, y podríamos reforzar la atención en los pueblos”, confía el director, a sabiendas de que en este curso 2025-2026 se han quedado fuera más de 100 solicitudes de vecinos de pueblos de la Ribera.
Para acceder a este abanico de formación, hay que tener 18 años, aunque algunas formaciones aceptan incluso a menores siempre que hayan cumplido los 16. “Por arriba no hay límite. Tenemos desde alumnos con 18 a más de 90”.
Entre las personas mayores, los talleres más demandados son el de Historia, el de Memoria, el de Fitness mental y, en los pueblos, el de Conocimientos Básicos, similar a la Educación Primaria.
Al ser un centro público, es gratuito, salvo los 15 euros que se abonan como concepto de matrícula para los gastos de fotocopias, ya que no se utilizan libros. “En general, son personas con inquietudes, con ganas de aprender y con ellos seguiremos creciendo”, termina.