El Correo de Burgos

El Club Rotario de Aranda concede su mayor distinción a Máximo López Vilaboa

El historiador es un referente en la preservación del patrimonio. “Al ser un lugar de paso, Aranda está muy bien documentada”

Maximo López Vilaboa

Maximo López VilaboaL.V.

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El Club Rotario de Aranda ha decidido conceder su máxima distinción, el premio Paul Harris, al político e historiador Máximo López Vilaboa. El galardón, que reconoce su papel como investigador y divulgador, así como su compromiso con la mejora de la sociedad, se entregará el viernes, 6 de febrero, en los salones del hotel Tudanca.

Máximo heredó esta pasión por la historia de su padre, Máximo López Sanz, un reconocido practicante que supo aprovechar ese contacto cercano con los vecinos de Aranda, donde ejerció, para recopilar fotografías antiguas y, lo más importante, darles un contexto que ha servido para dejar testimonio de la historia de la Ribera. “Al ser un lugar de paso, Aranda llama la atención porque está muy documentada. Hay fotografías ya de 1884 y eso es bastante atípico”, afirma López Vilaboa.

Uno de los lugares más fotografiados es el puente que da acceso al edificio del Ayuntamiento y la plaza Mayor. “Era la antigua entrada a Aranda y es uno de los puntos de referencia, junto a la antigua plaza Mayor, donde se ponía el mercadillo y, por supuesto, las iglesias de Santa María y San Juan”, destaca.

En esta primera etapa de recopilación, Máximo López padre contó con aliados de excepción, como el dueño de Imprenta Bayo, Sulidiza, el delineante Juan Abad Zapatero o el fotógrafo Florentino Lara, que era el encargado de hacer las ansiadas copias.

Juntos organizaron exposiciones en los salones de las Cajas, con el respaldo de ADC Michelin. “Esas exposiciones eran muy interesantes porque siempre había alguien que ayudaba a contextualizar alguna fotografía. Es el verdadero valor”.

Roa tenía más peso

Aunque Aranda hoy es el tercer polo industrial de Castilla y León, en la comarca no siempre ha sido la más relevante. Según explica López Vilaboa, hasta la Edad Media, Roa tenía más peso, como demuestra el hecho de que tuviera tres parroquias, una más que Aranda. “Aranda empieza a coger importancia en el siglo XIX y, sobre todo, a principios de siglo XX, cuando, gracias a la llegada de Michelin, dio el salto a la industrialización”, señala, convencido de que, aunque la ubicación estratégica ha ayudado mucho a Aranda, no ha sido el único factor. “Hay muchas ciudades y pueblos localizados también en una posición estratégica que, sin embargo, no han sabido sacar tanto partido como Aranda”.

López Vilaboa no solo ha ampliado el importante archivo de su progenitor, también ha investigado la historia de los edificios más emblemáticos, como el antiguo palacio del Obispo de Osma, que se construyó en los Jardines de Don Diego entre 1781 y 1784 y que, lamentablemente, no se supo conservar. “Con la invasión francesa quedó prácticamente en ruinas”, señala, a sabiendas de que luego se reconvirtió en casa cuartel de la Guardia Civil y, años después, se cedió a los padres claretianos, que instalaron su convento, una iglesia y el colegio. “Era una joya de Aranda. Fue una pena que desapareciera”, lamenta, con la mirada puesta también en el arco de la Virgen de las Viñas, el único vestigio del ya desaparecido convento de los dominicos.

Licenciado en Derecho, Máximo López compagina su pasión por la historia con una carrera como secretario municipal en ayuntamientos como Fuentespina y Peral de Arlanza, y su papel como político del Partido Popular, donde ejerce actualmente la responsabilidad de director general de Transparencia y Buen Gobierno de la Junta de Castilla y León.

Colaborador de la Revista de investigación Biblioteca, Máximo tiene reservado siempre una parte del programa de Fiestas Patronales, donde ilustra estas historias del pasado que nos recuerdan el peso y el esfuerzo de esta tierra por prosperar. Además, ha participado en exposiciones, charlas, conferencias y jornadas divulgativas.

El Club Rotario de Aranda forma parte de Rotary International, organización de alcance mundial integrada por más de 1,5 millones de rotarios, distribuidos en más de 33.000 clubes. Los clubes son apolíticos, aconfesionales y están abiertos a todas las culturas, razas y credos, y están formados por dirigentes empresariales, profesionales y cívicos que aportan su tiempo, dinero y conocimientos para prestar servicio en sus comunidades y en todo el mundo.

El reconocimiento Paul Harris ha distinguido en Aranda a personas y entidades destacadas por su compromiso social, cultural y deportivo. En las ediciones más recientes han sido premiados Ángel Alonso Valdivielso, Juan José Cabañas Mate y José Luis Olivella Espeja. Les preceden el ex comisario José Joaquín Gomá Torres (2024), Jesús Tudanca de las Heras (2023), Tomás Olivares Cristóbal (2022), Fernando Lostau (2020), Celia Antón Alonso (2019), Antonio Baciero y Andrés Blázquez Miguel (2018), el poeta y bibliotecario Manuel Arandilla Navajo (2017), el festival Sonorama (2016) y el Club Deportivo Balonmano Villa de Aranda (2015).

El palmarés histórico incluye también a entidades y figuras muy vinculadas a la vida social y cultural de la comarca, como el Asilo de Aranda (2014), el atleta Juan Carlos Higuero Mate (2013), el Club Juventud Aranda (2012), el párroco Andrés Vicario Abejón (2011), Cine Club Duero (2010), Carmelo de la Fuente Rodríguez (2009), Santiago Manguan Gete (2008), Teodoro Esgueva Muriel (2007), el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero (2006), Clunia Teatro de Cámara (2005), el ex presidente de Cruz Roja, Pedro de Benito (2004), la Asociación de Ayuda a Personas con Discapacidad Intelectual de Aranda de Duero y la Ribera 'Asadema' (2003), la Peña Tierra Aranda (2002), Luis Díaz Meléndez (2001), el Orfeón Arandino Coro de María (1998), el ex director de GSK, Carlos Moreno Álvarez (1995); José Vela Zanetti (1993) y José Antonio Tudanca de las Heras (1992), el primer presidente del Club Rotario Aranda.

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