El barrio arandino de Santa Catalina se juega su futuro en la primera fase del ARU
Los plazos europeos aprietan, pero la empresa adjudicataria garantiza que terminará antes del 30 de junio

Imagen de uno de los edificios beneficiados por el ARU
Ya han empezado dos de las tres obras de la primera fase del Área de Regeneración Urbana Santa Catalina. Todos los vecinos afectados han firmado los contratos, salvo tres portales del lote de 60 viviendas que, por diferentes motivos, han decidido renunciar a la ayuda y, por tanto, a un proyecto que, con fondos europeos, mejorará la eficiencia energética y la accesibilidad de 1.076 viviendas del barrio. Además, se prevé el acondicionamiento de calles, plazas y jardines.
Según explica la concejala de Urbanismo, Ana María Hervás, han renunciado los portales de la calle Belorado, número 3, y Briviesca, números 1 y 3. A cambio, entra la comunidad de vecinos de Castrojeriz 5, que estaba en lista de espera. Los otros dos portales que podrán ser objeto de ayudas saldrán de una nueva convocatoria urgente, dado que hay interesados tres portales —Santiago 32, Sedano 1 y Castrojeriz 1— y solo hay ayudas para dos.
Hay que recordar que la primera fase afecta a 180 viviendas de los bloques antiguos de las calles Santiago, Belorado, Briviesca, Castrojeriz, Lerma, Miranda de Ebro, Roa y Sedano.
El Área de Regeneración Urbana (ARU), ahora llamado ‘Entorno Residencial de Rehabilitación Programada’, supondrá un auténtico revulsivo para el que es el barrio más populoso de Aranda. Sobre el papel, cuenta con un presupuesto total de 23 millones de euros, que llega financiado en su gran parte por los fondos europeos Next Generation. La Junta de Castilla y León coordina y el Ayuntamiento de Aranda ejecuta, pero los vecinos tienen que aportar 4.000 euros por vivienda, que se pueden financiar. Las familias más vulnerables, que no superen los 13.000 euros de ingresos anuales, están exentas de pago.
El principal problema llega con los plazos. Según Europa, las obras deben estar certificadas el 30 de junio, pero esta exigencia solo afecta a la eficiencia energética, no a la accesibilidad, que tiene tres meses más. “La empresa nos asegura que cumplirá los plazos, incluso que finalizará todo antes del 30 de junio”, subraya, a sabiendas de que el trámite más complejo, que es el suministro de los 18 ascensores, ya está solventado.
El Ayuntamiento asume el riesgo de la obra
Pero lo cierto es que la posibilidad de que Europa no amplíe los plazos preocupa a los vecinos, ante el riesgo de perder las ayudas. De darse esta delicada situación, el Ayuntamiento de Aranda, puntualiza la concejala, asumiría el coste porque así lo acordó el anterior equipo de Gobierno de Raquel González, cuando se apostó por la fórmula de un ARU de gestión pública. “En Miranda, por ejemplo, es de gestión privada, por lo que el Ayuntamiento ayuda, pero el riesgo de la obra recae en los propietarios de las viviendas. En el caso de Aranda, el Ayuntamiento tendría que asumir la diferencia”, señala.
Según explica el presidente de la asociación de vecinos del barrio de Santa Catalina, Antonio Adeliño, entre los vecinos, además del pago de los 4.000 euros, que supone un desafío sobre todo para las familias “que no llegan a ser vulnerables, pero van muy justas”, ha despertado muchas dudas el obligado paso a la red de calor. “Primero pasaron de la leña al gas y luego al gas ciudad. Hicieron una inversión y ahora son reacios”.

Junta directiva de la asociación de vecinos Santa Catalina
Él lo tiene claro: “si la primera fase no se remata, no habrá siguientes”. Aunque confía en que el barrio aproveche esta oportunidad histórica, el presidente de la asociación vecinal insiste en la importancia de acabar con los tres grandes problemas de Santa Catalina: la inquiocupación, que sigue proliferando con más de diez viviendas afectadas; la venta de drogas, contra la que tanto Policía como Guardia Civil mantienen una lucha activa; y las peleas nocturnas, que se concentran en la zona de ocio, en las calles Hospicio, plaza de Santiago e inicio de la calle Pizarro. “En los últimos meses se ha incrementado la presencia policial, pero a determinadas horas pasar por ahí es un peligro”.
Asamblea vecinal
Como cada año, la asociación vecinal organizará una nueva asamblea de socios, que en esta ocasión tendrá lugar el martes 10 de febrero, a las 20.00 horas, en la sede de la calle Zazuar. Como primer punto del día, la asociación analizará el estado de las 51 solicitudes que presentó al Ayuntamiento en el ejercicio anterior. “Ha sido un buen año, ya que de las 51 solo quedan por resolver 12 y, de esas, tres están en vías de ejecución”, señala.
El presidente extiende su inquietud a dos demandas importantes que no se han resuelto, como recuperar el agua de la fuente pública y del riego en el parque Príncipe de Asturias, y el rebaje y pintado del paso de cebra del inicio de la calle Montelatorre. “Hay un vecino que se ha quedado ciego total que lo necesita especialmente porque, además, al no estar pintado bien, aparcan los coches”, señala, sin olvidar otras cuestiones que también inquietan a los vecinos, como la falta de iluminación en algunas calles y las pintadas y grafitis.
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Aunque este año no toca renovar la junta directiva, se invitará a los socios con más de un año de antigüedad a formar parte del equipo. “Actualmente somos seis y nos gustaría contar con algún miembro más para ayudar a la ejecución de la programación y en la gestión de la asociación”.
En la asamblea podrán participar los 524 socios. “Al resto de vecinos les atendemos todos los martes, a las 19.00 horas, o cuando la oficina esté abierta, que son muchos días, aunque sin horario, dado que, como somos voluntarios, no tenemos horario fijo porque también tenemos una vida que llevar a cabo”, termina.