Inundación sin precedentes en el Monasterio de la Vid: el testimonio del padre Serafín
"Ha sido un hecho insólito y único", destaca el bibliotecario de este Monasterio declarado BIC

El padre Serafín muestra los estragos del agua
En sus 866 años de historia, el Monasterio de Santa María de la Vid nunca había sufrido una inundación parecida. El agua del río Duero entró el sábado, 14 de febrero, por las arquetas de la cocina y se expandió de forma constante y con virulencia a un claustro que, a día de hoy, sigue anegado. También se ha visto muy afectada la iglesia, impracticable desde entonces, así como la capilla, que tuvo que suspender la celebración de la misa del domingo. “Llevo aquí 28 años y, cuando era joven, estuve otros seis; he sido además el cronista y el bibliotecario y puedo asegurar que nunca antes habíamos vivido algo así”, afirma el padre Serafín.
Los bomberos achicaron agua el domingo y hoy lunes, pero “por ahora poco se puede hacer”. “Hasta que no baje el nivel del agua del río, solo podemos esperar”, admite, a sabiendas de que los desperfectos serán muchos. “Patrimonio ya se ha puesto en contacto y está muy pendiente”.
Ribera
Los bomberos sacan a hombros a los vecinos de dos portales inundados por el Duero en Aranda
Loreto Velázquez
Según explica, en la historia de este monasterio ha habido únicamente otras dos fechas en las que las inclemencias meteorológicas han supuesto un verdadero desafío. “Como bibliotecario, me he leído todos los escritos que hacen referencia a este Monasterio. En 1860 se inundó una parte, pero no por una subida del río, sino por lo que conocemos ahora como gota fría. Entonces el agua entró en la iglesia, pero no afectó al claustro, como ahora. La segunda incidencia importante llega en la nevada de la Navidad de 1960, cuando registramos -24,6 ºC, la temperatura más extrema de España”, detalla, consciente de que en otras ocasiones el río se ha desbordado, pero solo afectó a la zona de la huerta y, como mucho, al campo de fútbol.
En esa ocasión, el agua no ha pedido permiso y ha entrado por la canalización. De poco han servicio las medidas de protección que tiene este patrimonio declarado Bien de Interés Cultural.
Por suerte, el nivel del agua comienza a descender. “El domingo ya vi en los árboles que el agua había bajado unos 10 centímetros, y hoy habrá bajado otros 4”.
Ribera
La Vid, el pueblo que surgió de una inundación y hoy es un referente turístico
Loreto Velázquez
Historia
En la historia del Monasterio de Santa María de la Vid, los nobles Sancho Ansúrez y Domingo Gómez de Campdespina, inspirados en San Norberto, jugaron un papel principal al mediar para su construcción con el rey Alfonso VII. Sancho Ansúrez, con la eficaz ayuda de su poderosa familia, fundó el Monasterio de Santa María de Retuerta y Domingo Gómez de Campdespina el de Santa María de Monte Sacro, situado en la orilla derecha del Duero, a unos dos kilómetros del emplazamiento actual del monasterio de La Vid.
Pocos años después, en 1152, Alfonso VII confirmaba a la Iglesia de Santa María de Monte Sacro, a su abad Domingo y a sus sucesores, la propiedad de «illo loco qui vocatur Vide». Las obras de construcción de la primitiva abadía duraron seis o siete años, según recoge alguna de las crónicas premonstratenses que se conservan en el archivo del monasterio, lo que permite suponer que, alrededor de 1160, la comunidad de Monte Sacro se había instalado ya en el nuevo monasterio vitense.
El primitivo monasterio, edificado según los cánones del románico, se vio favorecido por la protección de los monarcas castellanos Alfonso VII, Alfonso VIII y sus inmediatos sucesores. En 1288, Sancho IV concedió a la comunidad premonstratense los medios necesarios para renovar y ampliar el monasterio, adecuando las primeras construcciones a las necesidades de la abadía. Así, los siglos medievales vieron alternar el románico con el gótico; los abades extendieron su poder más allá de los muros del monasterio, convirtiéndose en auténticos señores feudales, rectores en lo espiritual y en lo temporal de los canónigos y de sus vasallos.
La ampliación llegó con Íñigo López de Mendoza, miembro de la familia condal de Miranda, que consiguió en 1516 que el Papa le concediese el nombramiento de abad comendatario. Se levantó entonces un nuevo claustro, sustituto del anterior románico, y se construyó la actual iglesia.
Durante los siglos XVII y XVIII, el monasterio se completó hasta adquirir las proporciones que hoy conserva.
Ribera
El Duero se desborda en La Vid y Barrios y el agua llega hasta el interior del Monasterio
El Correo de Burgos | El Mundo
Exclaustración
En 1835, el gobierno liberal impuso el final de la presencia premonstratense con el obligado cierre de todos los monasterios contemplativos. “El gobierno buscaba quitar poder a la Iglesia, pero fue una decisión equivocada porque luego no supo mantener todo este patrimonio que, con los años, se fue hundiendo o malvendiendo”, lamenta a sabiendas de que muchos monasterios han perecido tras décadas convertidos en cuadras y almacenes agrícolas.
El gobierno solo excusó de la ley a los Dominicos de Ocaña, los Agustinos de Recoletos de Monteagudo y los Agustinos filipinos de Valladolid. “Se salvaron porque eran colegios de ultramar. Todos los que se formaban en sus seminarios iban destinados a las colonias que había conquistado España. En nuestro caso, Filipinas”.
Ribera
Argentina une lazos con la rica biblioteca del Monasterio de Santa María de la Vid
Loreto Velázquez
Cuando llegaron a La Vid, el monasterio llevaba abandonado treinta años. “Lo más urgente fue arreglar la bóveda”, señala sin olvidar la otra joya, junto a la iglesia: la biblioteca. Cuando llegaron los primeros agustinos, la biblioteca de los premostratenses había desaparecido. De los 22.000 libros apenas quedaban 2.000. “Para nosotros, una parte muy importante de nuestro cometido es preservar la cultura y, en estos más de 160 años, hemos logrado recuperar un archivo que, a día de hoy, supera los 150.000 ejemplares; el más antiguo es un Corán manuscrito sobre pergamino en el año 528 de la Hégira, es decir, el año 1134 de nuestra era cristiana”.
Durante muchos años, el Monasterio de la Vid ha sido un referente como centro formativo y por su función de pastoral. Hoy la situación ha cambiado y apenas contabiliza 8 monjes. “En Europa hay una crisis de fe, pero la Iglesia ha vivido situaciones muy difíciles y lo superará”, señala, con la mirada puesta en puntos geográficos donde la orden mendicante católica continúa siendo muy fuerte, como Hispanoamérica, Tanzania, Nigeria, y cada vez más en Japón y China.
Él reconoce que es feliz. “Siempre hay momentos delicados, pero soy muy feliz. Trabajo en algo que me agrada y me encanta la soledad buscada. El silencio da mucha tranquilidad”.

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El agua entró el sábado en el claustro

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
La misa del domingo se tuvo que suspender

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
Aunque los bomberos achican agua, "hay que esperar"

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El padre Serafín

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
Los bomberos hacen un seguimiento continuo

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El río Duero a su paso por La Vid

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El claustro sigue anegado

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El agua fue aumentando de nivel de forma progresiva

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
La Iglesia de La Vid es una de las más bellas de Castilla y León

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El río Duero seguirá subiendo en las próximas horas

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
Parte del jardín ha desaparecido

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El río nunca había llegado tan lejos

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial
El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial

El río Duero ha inundado el Monasterio de La Vid, una joya patrimonial