El Correo de Burgos

La bibliotecaria de Aranda tiene la clave: “Una biblioteca que no mira a su gente está destinada a desaparecer”

Más cómoda y activa. Así será la biblioteca de Aranda tras las nuevas inversiones

Olaia Rueda es la bibliotecaria de Aranda desde 2024

Olaia Rueda es la bibliotecaria de Aranda desde 2024L.V.

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Aranda

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Con más de cuarenta años de historia, la biblioteca de Aranda se ha convertido en un punto de encuentro. “En la época en la que estamos, una biblioteca pública que no mire hacia su gente, que solo se preocupe de atesorar libros, está, en mi opinión, destinada a desaparecer. No tenemos solo que salvaguardar el conocimiento; debemos difundirlo, crear hábitos lectores y realizar labores de alfabetización informacional”, defiende la actual bibliotecaria, Olaia Rueda Mata.

Actualmente, la biblioteca se encuentra en un buen momento. Ha recuperado el nivel de préstamos que tenía antes de la pandemia y la afluencia de usuarios es elevada. “Nuestros esfuerzos se centran ahora en seguir haciendo crecer el fondo y en desarrollar una agenda de actividades de animación a la lectura más amplia y dirigida a todos los grupos de edad”, señala, convencida de que el futuro pasa por hacer un programa variado que atraiga a la gente y “ayude a dar a conocer la biblioteca, el fondo y los servicios que ofrecemos”.

Una de las ventajas de la biblioteca de Aranda es, en su opinión, la amplitud y la luz, pero también resulta calurosa y, por eso, el Ayuntamiento va a mejorar el sistema de aire acondicionado en todo el espacio. Según explica Olaia Rueda Mata, tras la actualización de la instalación térmica en la sala infantil, con las inversiones de este año se va a extender también a la planta principal; una obra que, advierte, no será fácil al tratarse de salas muy amplias que cuentan, además, con lucernario.

El proyecto contempla, por otro lado, el tapizado de las sillas de la sala infantil, que ya están algo desgastadas. Estas mejoras se suman, según explica el concejal del área, José Antonio Fuertes, a Internet que ya funciona con normalidad desde hace más de un año.

El perfil de usuarios es variado. “Hay de todo tipo. Si hablamos del servicio de préstamos, los grupos predominantes son mujeres adultas y niños hasta 9 años, pero también hay hombres y gente joven que acude a estudiar, leer la prensa o usar los ordenadores…”, señala.

Mención especial merece la revista de estudio e investigación Biblioteca, cuyo número 39 verá la luz este verano. “Está a punto de entrar en imprenta”, adelanta.

“Contamos con todas las grandes novedades editoriales”

Superado el reparo de Intervención que paralizó en 2021 la compra de nuevos libros, actualmente rige un Acuerdo Marco que funciona a pleno rendimiento. “Se están realizando compras mensualmente y puedo decir, sin faltar a la verdad, que contamos con todas las grandes novedades editoriales del momento”, afirma, sin olvidar las suscripciones a siete periódicos diarios y revistas semanales y mensuales de cine, salud, historia, decoración y literatura.

Según detalla, el acuerdo se firmó en 2024 por dos años renovables, así que “no hay motivos de preocupación”. “El presupuesto anual de 2026 para la compra de prensa, revistas, publicaciones y libros es de 38.000 euros, que hay que repartir entre las distintas necesidades”, concreta.

Olaia Rueda Mata asumió la responsabilidad de bibliotecaria de Aranda en el año 2024. De origen vasco, comenzó su trayectoria profesional en una biblioteca rural del oriente de Asturias, en el concejo de Peñamellera Baja. “La biblioteca de Aranda tiene un fondo muy amplio y está muy unida a la comunidad a la que sirve. Es un lugar de encuentro muy querido por los vecinos”, destaca.

Aulas de estudio

A sabiendas del papel que juega la biblioteca en el estudio de muchos jóvenes, el servicio municipal amplió su horario en 2024 y, desde entonces, abre también los sábados de 10:00 a 13:30 horas. De lunes a viernes está operativa de 9:00 a 14:30 y de 16:00 a 20:30 horas.

Aunque el Ayuntamiento habilitó, a finales de 2023, tres aulas de estudio fuera de la biblioteca, de las que, a día de hoy, solo funciona la del centro de mayores de Santa Catalina, la afluencia de estudiantes sigue siendo intensa en la biblioteca de la calle Isilla. “Hay que pensar que en Aranda hay mucha gente joven, estudiantes, opositores…, así que no es de extrañar que haya demanda tanto para la biblioteca como para las salas de estudio”, afirma Olaia.

Las otras dos aulas se reactivarán en cuanto finalicen las obras de remodelación integral del centro cívico Virgen de las Viñas, que aspira a convertirse algún día en campus universitario. Por el momento, y al margen de la biblioteca, solo funciona el aula de estudio del centro de mayores de la plaza Hernán Cortés, en el barrio de Santa Catalina. Cuenta con 20 plazas y abre todos los fines de semana y festivos, salvo el 1 de mayo, de 16:00 a 20:30 horas. Está reservada exclusivamente a universitarios y opositores.

Historia de un servicio público

La historia de la biblioteca se remonta a principios de los años 80. Primero abrió en la Bajada del Molino, ocupando parte de la antigua sede de la Policía Local y Protección Civil, hoy convertidas en el futuro centro de recepción de visitantes. Según explica el historiador Máximo López, entonces la biblioteca coordinaba también las compras de cinco mini-bibliotecas, cuya sede era cada una de las asociaciones de vecinos.

El 23 de diciembre de 1985 se inauguró la nueva ubicación en la reconstruida Casa de las Bolas, frente a la iglesia de San Juan. Su ubicación definitiva llegaría nueve años después, con la apertura de la actual Casa de Cultura.

En cuanto a sus fondos, en 1975 el Ayuntamiento compró la gran biblioteca del disuelto Círculo de Recreo de Burgos. “El Ayuntamiento de Aranda estuvo muy hábil en aquel momento para poder adquirir todos esos fondos”, destaca el historiador Máximo López Vilaboa, con la mirada puesta en joyas como las colecciones de revistas de finales del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX.

Protegida en la antigua capilla de las Francesas, el primer bibliotecario, Manuel Arandilla Navajo, fue el encargado de realizar la ardua tarea de la catalogación.

En el momento del traslado a la actual Casa de Cultura, la biblioteca contaba con cerca de 60.000 volúmenes y más de 7.200 socios. Hoy la estadística suma 24.131 socios.

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