El exceso de humedad se convierte en la principal amenaza de las bodegas subterráneas de Aranda
El Ayuntamiento incrementa las ayudas un 28,5% mientras dos peñas cierran partes de las bodegas por desprendimientos
Las peñas volverán a volcarse con la noche de velas de octubre
La humedad es clave a la hora de mantener la estructura de una bodega subterránea, pero también se convierte en una amenaza. En plena Ribera del Duero, Aranda tiene en su subsuelo el elemento turístico más diferenciador, 7 kilómetros de galerías subterráneas que cuidan con esmero las 9 peñas. Cada año, el Ayuntamiento concede subvenciones para el mantenimiento de este legado con más de 500 años de historia. En esta ocasión, la cuantía aumenta al pasar de los 50.000 euros concedidos el año pasado a un total de 70.000. “Con esta aportación reforzamos el respaldo a la preservación de uno de los mayores emblemas culturales y turísticos de la localidad, catalogados como Bien de Interés Cultural”, destaca la concejala de Turismo, Amaya Sanz.
El incremento responde también a una realidad. Y es que, en los últimos años, se está apreciando un avance importante de la humedad, una de las grandes amenazas de las bodegas subterráneas. “El entramado de bodegas subterráneas de Aranda tiene la particularidad de que tiene una ciudad encima, con todas las complicaciones que ello implica”, afirma el arquitecto especializado Alfredo Sanz Sanza.
Las bodegas son también museos abiertos
Según explica, la humedad es vital para la supervivencia de una bodega. “Tener un 80-90% de humedad es clave para mantener en pie el terreno y también para preservar su función original, conservar el vino y evitar que se evapore de las cubas; el problema es cuando hay filtraciones”, advierte, convencido de que las bodegas tendrán futuro siempre que se sigan usando. “La aireación es fundamental, abrir las bodegas, hacer meriendas, visitarlas... Solo con pasear se produce una microventilación, pero, además, si se usan, se podrán afrontar los pequeños problemas que vayan surgiendo de mantenimiento, antes de que sea demasiado tarde”, señala.
El mayor importe, 17.679 euros, recae en la peña taurina El Cubillo para la bodega El Aceite. Según explican desde la junta directiva, con ese dinero intentarán luchar contra una humedad que se nota especialmente cuando llueve o sube el cauce del río. “Arreglaremos una puerta de hierro que se ha ido pudriendo, rehabilitaremos las paredes donde puede haber riesgo de que se desprenda algo e intentaremos también arreglar la cuba grande”, detalla el vicepresidente de esta peña que cuenta con 136 socios, Javier Quirce.
Ribera
“Si queremos proteger las bodegas hay que levantar la calle Isilla y terminar con las fugas”
Loreto Velázquez
Las peñas La Amistad y Tierra Aranda recibirán, por su parte, una subvención de 13.583 euros cada una. En la bodega La Botica Vieja, que gestiona la peña La Amistad, los trabajos se centrarán en diversas reparaciones, muchas de ellas motivadas por la gotera que durante dos años les ha tenido en vilo. “No sabemos aún de dónde viene, pero, por suerte, ya está controlada y, aunque sigue cayendo agua, la bodega está al 100% operativa”, afirma el vicepresidente, José Ismael Calcedo.
En detalle, la obra incluirá la instalación de un rodapié para proteger la pared de la humedad y la inyección de “chorro de arena” para liberar el moho de las paredes y que la piedra respire. “Además, queremos canalizar mejor la pequeña gotera”, señala, sin olvidar la ventilación forzada que tuvieron que implantar cuando la construcción de un edificio les tapó la zarcera hace algo más de veinte años. “Vamos a mejorar el sistema para que no haga tanto ruido”, explica.
Aunque la gotera de La Amistad, afortunadamente, no ha llegado a su vecina, la Bodeguilla de Requejo, la peña Tierra Aranda tiene también sus propios problemas. Este verano, la junta directiva decidió cerrar una de las naves secundarias por pequeños desprendimientos. Ahora, con la inversión municipal, la peña restringirá la zona con una puerta de estilo tradicional. La mayor parte del presupuesto se irá, sin embargo, a mejorar la ventilación para suavizar la humedad. “Además, no sabemos si se tendrán que construir arcos de sujeción; eso lo determinarán los técnicos”, aseguran fuentes cercanas a la junta directiva.
Por último, las peñas taurinas El Alboroto y El Chilindrón tendrán acceso a 12.577 euros cada una para proteger sus bodegas subterráneas, Frente La Manca y El Bolo, respectivamente. “Utilizaremos ese dinero para remodelar la instalación eléctrica”, explica José Antonio Cebas, de la junta directiva de la peña El Chilindrón. En total, la mejora rondará los 16.000 euros, más 1.000 de la redacción de un proyecto que han tenido que presentar antes de la concesión. “Tenemos que completar con las arcas de la peña”, señala, al recordar que la financiación de estas agrupaciones se basa en las cuotas que aportan, en su caso, los más de 200 socios.
La ayuda municipal que el Ayuntamiento concede a las peñas para el cuidado de las bodegas subterráneas no es fija. Ha habido años en los que el Consistorio ha optado por concentrar el presupuesto en una o dos inversiones grandes para que las utilizasen las peñas que más lo necesitaran. En otros, las propias peñas se turnan o regulan. “Si vemos que hay una peña que lo necesita más, lo normal es cederlo. Hay buena colaboración porque lo importante es que todas las bodegas subterráneas estén bien”, afirma Cebas.
Imagen de una de las galerías
En las tres bodegas subterráneas que protege la peña El Alboroto, la humedad sigue siendo protagonista. Según explica el encargado de las subvenciones, Moisés Martín González, el principal problema llega, en su opinión, con las tuberías viejas situadas en la primera capa del suelo de Aranda, seis metros arcillosos con materiales impermeables que protegen la humedad y sirven de cúpula para sujetar las bodegas. “Con las construcciones de edificios, ese equilibrio se ha ido rompiendo y muchas tuberías están rotas y filtran. Nosotros hemos ido haciendo muchos arreglos, pero siempre hay cosas por hacer”, señala.
En esta ocasión, el esfuerzo inversor se dedicará a la reparación del sistema eléctrico de las bodegas Frente La Manca y Tejadillo. “Además, vamos a intentar rehabilitar la antigua cuba de 140 cántaras, que presenta deterioro por carcoma y polilla, y tapiaremos una zona de la bodega El Tejadillo por desprendimientos”, añade desde la junta directiva, Eduardo Castrillo, a sabiendas del coste desmesurado que conllevaría su rehabilitación.
La concejala de Turismo, Amaya Sanz, incide en la importancia de afianzar el respaldo institucional hacia el patrimonio histórico, conjugando la inversión económica con su divulgación ciudadana y turística. En este sentido, el Ayuntamiento destaca la “excelente sintonía y la total predisposición” que el tejido peñista viene demostrando con la ciudad en los últimos años. Un compromiso que ya quedó patente el año pasado con el acuerdo pionero para abrir las bodegas a las visitas del público, “iniciativa que se reforzará y ampliará gracias a esta colaboración continuada”.
El Ayuntamiento reconoce de forma expresa la implicación diaria de socios y directivas en el cuidado y mantenimiento de estos espacios. “Las peñas actúan como auténticas custodias de un patrimonio subterráneo que, más allá de ser su lugar de encuentro social y festivo, representa una de las mayores señas de identidad de Aranda de Duero”, agradece, consciente de que este esfuerzo compartido entre la administración local y las asociaciones posibilita acometer obras de consolidación estructural, mejoras funcionales y la restauración de elementos etnográficos clave, como cubas o cerrajería tradicional, siempre con el permiso de Patrimonio, al ser un Bien de Interés Cultural.
Todos coinciden. “Los arandinos tenemos que estar orgullosos de este patrimonio que sigue vivo 500 años después. Los turistas, cuando vienen, simplemente alucinan con lo que tenemos. Pongámoslo en valor”, anima José Antonio Cebas, de la junta directiva de la peña El Chilindrón.