El Correo de Burgos

Cáritas alerta. Tener empleo ya no garantiza una vida digna ante el encarecimiento de la vivienda en la provincia

El aumento de los alquileres y la falta de oferta dificultan el acceso a la vivienda en Burgos y, especialmente, en Aranda pese a su actividad industrial y su estabilidad en el empleo

Un cartel anuncia el aquiler de un inmueble en Burgos.

Un cartel anuncia el aquiler de un inmueble en Burgos.© Tomas Alonso

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En la Jornada Mundial del Trabajo Decente, que se celebra hoy, 7 de octubre, Cáritas advierte, “tener empleo ya no garantiza una vida digna”. Según explica, la crisis de vivienda se ha convertido en uno de los principales rostros de la exclusión, expulsando a muchas personas trabajadoras y, especialmente, a la juventud, de la posibilidad de construir su proyecto de vida. “Alquileres inasumibles, salarios precarios y condiciones laborales inestables hacen que llegar a fin de mes sea cada vez más difícil, pero, mientras tanto, crece la especulación y se concentra la vivienda en manos de unos pocos, debilitando el acceso a un derecho fundamental”, rechazan.

Así se observa en Aranda y en Burgos. Según sus datos, el precio medio del alquiler en la provincia se sitúa en torno a los 10,96 euros/m² mensuales, tras registrar un incremento interanual cercano al 8,5%. En Burgos capital, el precio medio alcanza los 11 euros/m² al mes, con una subida anual del 7,5%. “Los pisos de 1 o 2 habitaciones en zonas universitarias o céntricas oscilan entre los 500 y 690 euros mensuales”, denuncian.

La situación no mejora en Aranda de Duero, donde los pisos más económicos o de menor tamaño se encuentran entre los 350 y 550 euros al mes. “En otras localidades, como Miranda de Ebro, Briviesca o Medina de Pomar, las rentas de pisos básicos parten desde los 350 euros hasta los 400, subiendo según los metros cuadrados y el tipo de vivienda”, señalan, sin olvidar las casas y chalets de la provincia, donde se observan importantes variaciones. “Pueden ir desde los 500 euros en zonas rurales hasta más de 1.200-1.500 euros en municipios del alfoz o residenciales”, informan.

Desde Cáritas insisten en que la posibilidad de acceder a una vivienda de alquiler en Burgos y su provincia se ha complicado en los últimos años debido a factores que han creado una tormenta perfecta, como una drástica contracción de la oferta de pisos disponibles, el auge de los alquileres temporales y un incremento de precios que está obligando a un esfuerzo financiero inédito para las familias locales.

Un salto en el tiempo

Si echamos la vista atrás, en el año 2020, el precio por metro cuadrado en la provincia rondaba los 6,9 euros/m². En la actualidad, el coste medio provincial se sitúa en los 10,96 euros/m², lo que supone un incremento de más del 40% en apenas cinco o seis años. “El verdadero problema para los inquilinos no es solo cuánto cuesta el piso, sino encontrar uno disponible”, apremian.

La situación en Miranda de Ebro, con una de las peores crisis de stock y una alta demanda industrial, es crítica, pero no es la única. En Aranda de Duero, advierten, hay pocas opciones habitacionales por debajo de los 500-550 euros mensuales. “Nos encontramos con situaciones familiares con verdaderas dificultades para conseguir un alquiler por el mero hecho de tener hijos”, señalan.

En Aranda y su comarca, analiza Cáritas, existe un desequilibrio entre una alta demanda laboral y una oferta residencial bajo mínimos que ha disparado los precios de la vivienda. De esta forma, aunque el salario medio en Aranda es de los más elevados de la comunidad, gracias al sector metalúrgico y agroalimentario, los precios del alquiler —cuyo coste medio suele rondar o superar los 730 euros mensuales en los portales del mercado— absorben un porcentaje excesivo de la nómina de los trabajadores con sueldos base o contratos temporales.

Paradoja arandina

En su opinión, la relación entre la población trabajadora y el mercado de la vivienda en Aranda de Duero y la comarca representa una de las mayores paradojas socioeconómicas de la zona. “A pesar de ser un motor económico con sueldos industriales competitivos y una baja tasa de desempleo estructural, la falta de oferta de vivienda asequible dificulta la atracción y retención de trabajadores”, expone con preocupación, porque, mientras el mercado laboral se mantiene estable, los salarios de los trabajadores no suben en la misma medida que la inflación, y esto supone que, cada vez más, desempleados y asalariados tengan dificultades para cubrir sus necesidades más básicas, entre ellas, su vivienda. “En Aranda y su comarca hay un total de 1.880 personas desempleadas y 21.300 personas trabajando”, urge.

La inquietud es evidente. “Año tras año constatamos el empobrecimiento de muchos trabajadores debido al alto coste de la vida, la temporalidad, las dificultades para la conciliación laboral y familiar, así como el aumento de las enfermedades psicosociales”, cuestiona.

Papa León XIV

Cáritas recoge las palabras del papa León XIV. “No basta con exaltar la libertad individual si se acepta que una multitud viva sin trabajo digno y sin acceso a los bienes fundamentales”. “Sin un techo digno, el trabajo pierde su sentido y la exclusión se perpetúa”, rechazan, mientras reclaman empleos estables, salarios justos y condiciones que permitan vivir con dignidad. “Exigimos políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda asequible, frenen la especulación y protejan a las personas, porque, sin trabajo decente, no hay vivienda digna ni justicia social”, termin

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