El Correo de Burgos

Presentación literaria

Jesús Salviejo: «La novela negra es capaz de dar respuestas a la sociedad de hoy»

El escritor vallisoletano presenta este jueves, 23 de octubre, en el Palacio de la Isla ‘La última canción de Alice Wren’, XIV Premio Wilkie Collins de Novela Negra, a partir de las 19:30 horas

Jesús Salviejo presenta en Burgos ‘La última canción de Alice Wren’.

Jesús Salviejo presenta en Burgos ‘La última canción de Alice Wren’.LOLA FAJARDO

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Los libros y la literatura acompañan a Jesús Salviejo Sánchez (Valladolid, 1965) desde que tiene uso de razón. «Mi abuelo Vicente actuó de preceptor conmigo desde que cumplí cinco años. Me enseñó a leer con una mezcla explosiva (ríe). Por una parte, con los cuentos tradicionales y, por otra, con Víctor Hugo, del que tenía las obras completas... Era un hombre que se había formado en París, muy culto e inquieto. Me inoculó el amor por las letras y por la curiosidad literaria, me hizo un lector muy constante que llega hasta hoy», confiesa el escritor pucelano.

Este jueves, a partir de las 19:30 horas, Jesús Salviejo presentará en el Palacio de la Isla de Burgos su quinta novela, ‘La última canción de Alice Wren’ (M.A.R. Editor), en un acto organizado por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua en colaboración con la Asociación Provincial de Libreros. La cita tiene entrada libre hasta completar el aforo.

La obra de Salviejo se ha cocinado a fuego lento a través de muchas lecturas y no menos vivencias, creando un sustrato muy fértil para que sus textos broten con fuerza y verdad. «Tras la niñez, tuve una adolescencia tumultuosa, como todas, y me refugié en la literatura... Libros de viajes y aventuras, los poetas malditos franceses, la novela histórica inglesa, los rusos, la narrativa norteamericana...», destaca y admite que en ‘La última canción de Alice Wren’ hay una gran influencia de la música pop anglosajona de los años 60 y 70 que su hermano Ángel Alberto escuchaba en su juventud. «Y el cine de aquella época, que fue toda una revolución con directores italoamericanos como Scorsese, Coppola, Cimino...».

Tanto leer, tanto leer, un día el pequeño Jesús empezó a escribir breves ripios y cuentos, intentando imitar a los maestros que tanto adoraba. «Recuerdo los relatos de adolescencia, atormentados, tumultuosos y, probablemente, lamentables», ríe. «Aunque luego gané un concurso en el instituto... Pero con los años he visto que la adolescencia me sirvió para darme cuenta de que no tenía ni puta idea de nada».

Escribir y vivir

Como a la mayoría de las personas, la adolescencia -la mejor / peor etapa de la vida- acogió, zarandeó y rompió a Jesús Salviejo como podría hacer Poseidón en sus dominios con alguien que no sabe nadar. «Tras COU, dejé la escritura porque pensé, acertadamente, que uno no puede escribir si no sabe de qué va el mundo. Me centré en estudiar y, por así decirlo, en vivir».

Salviejo es licenciado en Filosofía y Letras en la especialidad de Historia de América y cursó talleres de Guion para Cine y Televisión en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños de Cuba. Ha dado muchas vueltas por el mundo y fue cooperante en Bolivia. Todas esas experiencias, inexorablemente, también tienen una huella sonora en sus textos.

Tras un período de abandono, recuperó el hábito de la escritura, «sin voluntad de publicar ni nada de eso. Sólo porque me lo pedía el cuerpo», señala. «Pero algo me ocurrió en Bolivia, y todavía no sé muy bien qué fue, que de allí surgió la idea de mi primera novela, ‘No sorprende la lluvia’ (2009). Fue una escritura a borbotón, un viaje por mi memoria en Cuba y por la memoria de mis padres. A partir de ese libro, sí empecé a sentir la necesidad de publicar mis historias», indica Salviejo.

Jesús Salviejo recogió el XIV Premio Wilkie Collins en el Tenerife Noir de manos de Alejandro Martín, director del festival, el pasado marzo.

Jesús Salviejo recogió el XIV Premio Wilkie Collins en el Tenerife Noir de manos de Alejandro Martín, director del festival, el pasado marzo.TENERIFE NOIR

Años después de ese estreno literario, el escritor comenzó a frecuentar las mesas de novedades de las librerías. ‘Un asunto de sombras’ (Létrame, 2019), su segunda novela, fue finalista del I Premio de Creación Literaria Villa del Libro de Urueña. Con ‘Chankoro’ (M.A.R. Editor, 2021) tuvo un éxito destacado y aumentó su número de lectores. Su cuarta novela, ‘En el desván de las caracolas’ (M.A.R. Editor, 2023) es una reescritura completa de ‘No sorprende la lluvia’. Su quinto título en narrativa, ‘La última canción de Alice Wren’, fue la obra ganadora del XIV Premio Wilkie Collins de Novela Negra. Antes hizo su primera incursión en la poesía con ‘Hotel Silencio’ (M.A.R. Editor, 2024).

«Ganar el Premio Wilkie Collins ha sido una gran alegría, claro. Pero las últimas semanas antes de entregar el manuscrito fueron una locura. Quince días antes de finalizar el plazo de admisión me di cuenta de que me había pasado de extensión muchísimo, lo había escrito en otro formato y me confundí con las páginas. Tuve que recortar y reestructurar toda la novela en muy poco tiempo».

Jesús Salviejo admite otro error: subestimó un género literario que tiene un código muy marcado, con unas reglas y una tradición muy señaladas. «Menosprecié tontamente el género negro como escritor y aprendí mucho de sus claves durante el proceso... Y me di cuenta de que la novela negra es capaz de dar muchas respuestas a la sociedad de hoy. Porque se habla de los fuertes, de los débiles, de la ley, del dolor, de la incertidumbre, del miedo... Temas de nuestro día a día.»

El oscuro confinamiento

La última obra de Salviejo comienza con un hombre -que responde al alias de señor Samsa- que asiste a una fiesta privada en la que la codicia, la corrupción, el sexo, la violencia y la droga son las anfitrionas. A la vez, una niña a la que llaman Karen, víctima de trata de seres humanos, logra escapar de sus secuestradores que la retienen desde que la capturaron, años atrás, en Bangkok, y emprende una huida desesperada que la aleje de la esclavitud, en busca de un destino que parece contradecir a su propio karma, empujándola hacia un mundo nocturno en una ciudad, Valladolid, que desconoce y en la que cada sombra parece esconder una amenaza.

Mientras, la aparición de un cadáver en una bodega desconocida en las Tierras de Medina del Campo, hará que la policía tenga que esclarecer el suceso, en un escenario en el que ya hay un despiadado asesino en la calle con el nombre de SARS-CoV-2. El llamado popularmente ‘coronavirus’.

A partir de ese momento, el inspector de homicidios de la Policía Nacional Abraham Cruz y la subinspectora Alice Wren, encargados de la investigación, se verán envueltos en una cadena de sucesos aparentemente inconexos, que los conducirá a un mundo turbio, subterráneo, dominado por la ambición, el ansia de poder y la crueldad, en el que nada ni nadie son lo que parecen y en el que las peleas de perros, la trata de seres humanos, el asesinato y la corrupción no serán sus mayores enemigos.

«Al principio del confinamiento me creí eso de ‘todos saldremos mejores’... ¡Fui muy ingenuo!», asevera. «El confinamiento me proporcionaba unos elementos muy interesantes para la trama: el aislamiento que sufrimos y compartimos, qué habían hecho los delincuentes durante ese tiempo y, algo muy curioso, cómo investigas tú un crimen si el principal asesino está en la calle, el virus».

La novela de Salviejo tiene como clave de bóveda el concepto de ‘transformación’ en varios personajes y ámbitos de la historia. «Tenemos al personaje del señor Samsa, que pasa de ser un hombre normal a un monstruo. El nombre es un homenaje al personaje de Kafka, claro. Pero también hay transformaciones positivas... Está Karen, a la que no han hecho más daño porque no han podido, que se revela contra la cosificación que han hecho de ella. Y Alice, después del trastorno postraumático que tiene tras estar en la guerra, lucha por convertirse en algo que no sea nocivo para los demás».

Malos, perros y canciones

Como toda buena novela negra que se precie, en ‘La última canción de Alice Wren’ tenemos a unos ‘malos’ que harán todo lo posible para llevar a cabo sus malvados planes: Jägermeister, Tattoo, Whistler, el citado Samsa, los sicarios Mr. Blue y Mr. Red... «Además, me interesaba resaltar lo cutre que es la gente que nos está amargando la existencia. En varios episodios lo demuestran», subraya Salviejo. «Por otro lado están los policías, donde todos tiene sus luces y sombras: la misma Alice, su compañero Abraham Cruz alias ‘el Danés’, la comisaria Sofía Areces, Rubén, Sonia, Javier, Bea... Cada uno tiene sus secretos, claro».

Hay otro personaje, de dos ruedas, que tiene un protagonismo que no pasará desapercibido para el lector: Electra, la motocicleta de Alice. «Dice mucho de alguien que está acostumbrado a ir solo, a no llevar a nadie, a escapar». También hay una presencia importante de perros. Unos, usados para peleas clandestinas. Otros, como excusa para salir a la calle durante el confinamiento de la primavera de 2020. «Hubo un aumento enorme de perros durante esa época. Más tarde, el nivel de abandonos fue brutal... ¿Que íbamos a salir mejores? Ja», admite Salviejo con indignación.

La música y las canciones de grandes artistas del siglo XX riegan el texto de ‘La última canción de Alice Wren’ con su magia y sonoridad. Versos de Elvis Presley, Paul Carrack, Dean Martin o Bob Dylan rodean a los personajes de la novela con su recuerdo e inspiración.

En ‘La última novela de Alice Wren’, el escritor maneja varias ‘poéticas’. La de Kafka, con la que te topas al comienzo y en toda la estructura. «Luego quise tocar el esperpento, con el personaje de Max, y el cuento tradicional, con de ‘Caperucita y el lobo’ y ‘Alicia en el país de las Maravillas’, con esa niña que se enfrenta a las bestias, a los monstruos de la novela», concluye Jesús Salviejo que, este jueves, con su voz de locutor radiofónico o narrador de audiolibros, hablará con los lectores burgaleses de su último título publicado y del resto de su obra literaria.

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