El Correo de Burgos

Gamonal baila, canta y reivindica

El Nido se encomienda a Las Candelas para reclamar «espacios municipales de calidad donde crear, ensayar, aprender y compartir». Edén y Khorea arrasan en la plaza Nueva y actuarán en la próxima edición del Zurbarán Rock

Rodrigo Cachorro y Álvaro Herreros, de El Nido dieron un emotivo pregón tras el chupinazo de Las Candelas.

Rodrigo Cachorro y Álvaro Herreros, de El Nido dieron un emotivo pregón tras el chupinazo de Las Candelas.Oscar Corcuera

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«Ojalá nos demos cuenta de que Gamonal es uno de los grandes activos de esta ciudad. Y, como tal, un activo que Burgos debe lucir, pulir y fomentar». Sin necesidad de «grandes escenarios ni alfombras rojas», la acertada y aplaudida reflexión conjunta de Rodrigo Cachorro y Álvaro Herreros, componentes de El Nido, puso este sábado de manifiesto que Las Candelas es mucho más que una simple festividad de barrio. Podría considerarse, de hecho, un inmejorable punto de partida en el calendario. Y ejemplo vivo de que la cultura popular, la que nace y sobrevive a pie de calle, tiene mucho que decir.

Presentes en el tradicional chupinazo a las puertas de la iglesia Real y Antigua, Cachorro y Herreros ofrecieron un emotivo pregón en la Casa de Cultura de Gamonal cargado de reivindicaciones y unas cuantas pullas muy bien traídas. Frente a los estereotipos y los prejuicios de quienes conciben este barrio como «una especie de gueto donde solo pasan movidas violentas y donde la gente es cutre y va en chándal», ellos ven un gran enclave «lleno de gente con talento, con ganas de crear, de encontrarse y de expresarse». Gracias, en gran medida, a su propia «idiosincrasia».

Lejos de caer en la autocomplacencia, El Nido incidió en la necesidad de habilitar «espacios municipales de calidad profesional donde crear, ensayar, aprender y compartir». Porque no basta con los locales del Andén 56 mientras las naves de Pentasa destinadas a tal fin «cuadriplican» el número de bandas.

El grupo de metal leonés Corvus V se dejó la piel sobre el escenario durante el festival de Las Candelas, en la plaza Nueva de Gamonal.

El grupo de metal leonés Corvus V se dejó la piel sobre el escenario durante el festival de Las Candelas, en la plaza Nueva de Gamonal.Oscar Corcuera

En clave de ciudad, les parecía «impensable» que Burgos «se olvidara de su barrio más poblado» en caso de obtener la Capitalidad Europea de la Cultura en 2031. De ahí que no dudasen en solicitar lo que «llega con cuentagotas o no llega». Desde «más música made in Gamonal en las plazas» hasta «shows, exposiciones, performances y propuestas artísticas más punteras y de renombre». «Ojalá», y con esto concluyeron, que «cada burgalés se acuerde del Arlanzón, de la Catedral, de Fuentes Blancas y de la Cartuja, pero también de las naves de locales de Pentasa cuando se dé golpes en el pecho con esa vanidad tan nuestra que nos sale cuando hablamos de Burgos».

Mientras los chicos de El Nido se sinceraban ante el auditorio recién proclamada la Corte de 2026, la plaza Nueva de Gamonal ya empezaba a ser un hervidero. No hay frío que pele cuando el Zurbarán Rock entra en escena y el festival de Las Candelas celebró su quinta edición con lo mejorcito del panorama emergente de Burgos y de Castilla y León.

Abrieron la velada, a las 7 de la tarde, los vallisoletanos Alterade. Todo un reto lo de ser los primeros con la plaza a medio gas. Por suerte, las guitarras hicieron su efecto y en cuestión de minutos ya se registraba un aforo bastante considerable. Con tan solo media hora de show, al igual que el resto de aspirantes a tocar en la próxima edición del Zurbarán, demostraron valentía y dejaron un gran sabor de boca. Sin duda, la elección perfecta para romper el hielo en una noche fresca pero sin lluvia.

Del rock denso, profundo y potente de Alterade al metal heterogéneo de Corvus V. El combo leonés regresó a Gamonal dispuesto a adueñarse de la tarima saludando al público con botes de humo. Para entonces, la plaza Nueva ya estaba a rebosar. Y lo siguió estando, más aún si cabe, pasadas las 9 de la noche con Edén, los más heavies de la cita, sobre el escenario.

Cerraban la jornada los de casa. Antecessor y Khorea, bandas hermanas con distintas propuestas metaleras pero un denominador común: la potencia tanto en estudio como en directo. Merecían estar ahí, desde luego. Por calidad y por trayectoria, ya que sus miembros han contribuido a vertebrar una escena que aún puede deparar muchas sorpresas.

Solo podían ganar dos grupos, uno por categoría. Finalmente, el jurado se decantó por Edén y Khorea. No fue una decisión sencilla, ya que el resto de bandas puso el listón por las nubes. 

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