«Me considero un escritor muy libre y es algo que pocos se pueden permitir»
El escritor Félix J. Alonso Camarero regresa a las librerías con ‘Namibia o la fascinación de los límites’, el relato de dos viajes -separados por catorce años- por el país africano

El escritor Félix J. Alonso Camarero, con su último libro.
A veces la vida contemporánea -de mecha corta y caducidad etérea- nos nubla la vista y bautizamos de moderno a cualquier escritor de aluvión que radiografía su ombligo o nos narra la última nadería que le sucedió en aquella inolvidable noche de verano. Y quizá la modernidad esté en lo más clásico, en lo que nunca pasa de moda, porque siempre ilumina al lector con su imperturbable presente. Quien conoce la literatura de Félix J. Alonso Camarero (Castroceniza, 1943) sabe que es muy moderna. Y él.
Nos tomamos un café con el escritor burgalés -corto de café, largo de Quijano, por supuesto- y echamos un párrafo que viaja mucho más lejos que el destino de su última obra, ‘Namibia o la fascinación de los límites’. El libro es una edición corregida de la versión digital publicada en Amazon en 2015, ahora por fin lo tenemos a nuestra disposición en tinta y papel y sin perjuicio de sufrir un calambrazo electrónico durante la lectura.
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«Yo fui un niño rural, en la posguerra, y no partí del pueblo hasta que entré en el seminario en la adolescencia. Luego, me salí y marché a Barcelona a trabajar, donde también hice tres cursos de Filosofía y Letras», explica Alonso Camarero mientras narra algunas de sus experiencia en la capital condal en los años 60 y 70 que parecen salidas de una novela de Juan Marsé o de Vázquez Montalbán. «A veces me lo he preguntado... ¿por qué esas historias que yo he vivido nunca me ha dado por reflejarlas en un libro? No lo sé, aunque algunos detalles aparecen», responde lacónicamente. «En Barcelona parecía un gallego. Tenía una gran morriña por mi tierra y siempre tenía ganas de volver a Burgos», ríe.
La naturaleza sí tiene mucho espacio en la obra del autor de Castroceniza. Admite que hay tres obras que abrazan los paisajes de su memoria, desde su pueblo hasta aquel lejano país del suroeste africano. «Además del libro de Namibia, los otros dos son ‘El nogueral vencido’ [2003], que dediqué a Bernardo Cuesta, y ‘Tú y mis sentidos’ [2021], que dediqué póstumamente a Jorge Villalmanzo. Eran muy amigos míos y quienes de verdad me promovieron en Burgos. Cuando publiqué mi primer libro me dije ¿y ahora qué hago? Ellos me ayudaron», confiesa con emoción.
Desde su juventud, Alonso Camarero fue un gran lector y pronto supo que quería escribir. «Durante mi estancia en el seminario me llegaron a requisar todos mis libros», ríe y admite que le encantaba Pío Baroja y Jaime Gil de Biedma. Como escritor tiene once libros publicados y reconoce que «la literatura ha sido desde siempre un refugio en mi vida. Me considero un escritor muy libre y es algo que pocos se pueden permitir. No pienso en el rédito económico de mis libros, sólo pienso en escribirlos», subraya y revela que alguna vez que lee páginas de sus obras se muestra satisfecho de ellas. «También tengo poesía, pero no me atrevo a publicarla».
Los dos viajes
«Este libro que acabas de abrir, lector, no es un libro de aventuras ni un trabajo periodístico o una guía turística. El autor no ha pretendido escribir nada de eso sino el memorial de sensaciones que fueron despertando en su conciencia los espectáculos de espacio de luz que ofrecen las tierras de Namibia». Así comienza la introducción de la nueva obra del autor de ‘Contando la calderilla’, que se divide en dos partes. Cada una refleja las sensaciones y andanzas del escritor en dos viajes, uno en 1999 y otro en 2013. «El primer viaje quedó marcado por la visión de los cajeros automáticos. Y el segundo, por los teléfonos móviles. Es un salto tecnológico brutal que, en occidente, tuvo otros tiempos. Eso me demostró que la globalización revolucionó o modernizó África en poquísimo tiempo».
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La primera vez que pisó el país africano fue gracias a unos amigos, que eran médicos en el Instituto Social de la Marina. «Yo era un turista incipiente, apenas había salido al mundo. Namibia me deslumbra. Allí descubro los parajes que aparecen en las películas del oeste, eran tan parecidos a los de la costa oeste americana...», explica.
La prosa poética de Félix Alonso Camarero vuelve a brillar en ‘Namibia o la fascinación de los límites’, obra que cuenta con ilustraciones en la cubierta y el interior de Fernando Arahuetes, y se puede adquirir en las librerías Hijos de Santiago Rodríguez, Librería del Espolón y Luz y Vida.