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Sara González Manso: «Creo en los sentimientos verdaderos de la vida»

La autora burgalesa publica su primer poemario, ‘De luz y sombra’ (Talón de Aquiles) / Firmará ejemplares en la Feria del Libro el sábado 30 de mayo

La escritora Sara González Manso, con su primera obra.

La escritora Sara González Manso, con su primera obra.Óscar Corcuera

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Habla rápido, gesticula mucho, pero de su compañía emana una contradictoria tranquilidad. Confiesa que este es su primer contacto con la prensa y que no sabe cómo saldrá, pero que nos haya vinculado un contacto de tinta y piel imprime mucha confianza. «Hablamos de lo que quieras», arranca.

Sara González Manso (Burgos, 1992) es muchas cosas y pura energía. «Pertenezco a la última promoción que hizo el Bachillerato en la Escuela de Artes que estuvo en el polígono docente de Río Vena. Eso marca», ríe. Risueña y creativa, esta tatuadora de profesión publicó el año pasado su primer libro, un poemario titulado ‘De luz y sombra’ que fue editado por el sello Talón de Aquiles. El sábado 30 de mayo firmará ejemplares en la Feria del Libro de Burgos junto a otros autores locales y, aunque hizo una primera presentación el otoño pasado en el restaurante Maricastaña, «quiero volver a moverlo. Ahora me encuentro más segura».

La autora burgalesa pertenece a una generación que quedó muy impresionada por el fenómeno de Harry Potter. Su despertar lector coincidió con la publicación de las aventuras del pequeño mago de J. K. Rowling y, como a otros tantos niños de su edad, les inculcó una pasión por la literatura fantástica que quizá en anteriores épocas no tenía tanto predicamento. «¡Yo hice cola en la librería Octavos para recoger los libros de Harry Potter el día que salían! Mi madre me reñía porque los leía a escondidas debajo de las sábanas hasta altas horas de la madrugada teniendo que ir al colegio al día siguiente. Creo que ahí nació mi gran pasión por los libros», asevera y confiesa que «subrayo y escribo en los libros. Sé que hay a personas que eso les parece un delito», ríe.

A algunos ávidos lectores, siempre con su cabeza enredada con historias contadas por otros, se les revela en algún momento de su vida la epifanía de la escritura. A Sara González Manso le ocurrió sin querer, sin planteárselo seriamente, con la levedad de quien pasa por allí y siente que una fuerza invisible te coge de la mano. «Yo no empecé a escribir queriendo escribir». Explíquese, Sara. «Ya escribía en mis años de instituto en el Comuneros de Castilla. Me presenté a un concurso del centro y gané el primer premio. Así seguí escribiendo pequeños relatos, poemas... pero nunca con la idea de publicar un libro. Lo mismo me pasó con el dibujo, era algo que me simplemente gustaba practicar».

Un ejemplar del primer poemario de González Manso, 'De luz y sombra'.

Un ejemplar del primer poemario de González Manso, 'De luz y sombra'.Óscar Corcuera

González Manso siguió formándose. Cursos de diseño gráfico y maquetación, fisioterapia, yoga... «Luego tuve varios trabajos, hasta que los tatuajes se cruzaron en mi vida durante la pandemia», explica e indica que despliega su arte en Inferno Tatoo.

Llega la publicación

«Yo escribo a mano, siempre. En libretas pequeñas, cuadernos, papelillos, pósit... ¡soy muy fan de la papelería!», ríe. «Un día, navegando por Instagram, vi un post donde decían que buscaban poetas. Me decidí, pasé a limpio diez poemas y los envié. Dos meses después recibí un correo de una editorial, Talón de Aquiles, donde me decían que era apta para escribir un libro... ¡No me lo creía!», exclama y revela que revisó el contrato de publicación con mucho detalle. «Soy muy cuidadosa con estas cosas».

A partir de ese momento, Sara González Manso recopiló todos estos manuscritos que había ido trazando en los últimos tiempos para darles un sentido. Que, aunque ella no lo sabía al principio, lo tenía. Y también un título, ‘De luz y sombra’. «Creo que son las materias de las que estamos hechos todos. Nuestra parte buena y nuestra parte mala... Los libros, y especialmente en la poesía, son una extensión de tu propia vida. Los textos de ‘De luz y sombra’ los fui escribiendo en momentos muy bonitos y en otros muy jodidos. Por ejemplo, ‘Gris’ lo escribí en la sala del hospital esperando una prueba médica», recuerda la autora. «Estoy harta de ser valiente», reza ese poema, tan directo y sencillo como lleno de significado que fue redactado en una nota del móvil. «Creo en los sentimientos verdaderos, el postureo en las cosas serias de la vida me parece una estafa. La romantización de lo bueno o de lo malo es muy peligrosa».

El primer poemario de González Manso está dividido en dos partes, la luz y la sombra, que dialogan continuamente. Hay composiciones de un solo verso y otras de casi una treintena. Lee en alto sus textos, aunque todavía le da vergüenza recitar en público. Ha derramado muchas lágrimas durante la escritura de los poemas, aunque su sonrisa brilla mientras habla de ellos. «Este libro es lo más ‘yo’ que he hecho en mi vida. Mi gente más cercana lo ha sabido ver», admite y reconoce que hay dos composiciones dedicadas a su abuela, ‘El balcón’ y ‘Adiós’, que le emocionan especialmente.

La conversación acaba desviándose, al ritmo del jazz que suena en el Café España, por los parajes de sus pasiones literarias. La poesía de Elvira Sastre, Patricia Benito, Sara Búho o el inevitable Gustavo Adolfo Bécquer; la espiritualidad filosófica Pablo D´Ors -«he leído y releído su ‘Biografía del silencio’»- o la filosofía espiritual y combativa de Byung-Chul Han; la neurociencia de Nazareth Castellanos (que estará en la Feria del Libro de Burgos el 5 de junio); la ciencia-ficción de Flàvia Company; el ‘Frankenstein’ de Mary Shelley o la cultura japonesa y el poder hipnótico de los haikus. «Creo que todas estas influencias están o se colarán en mis escritos futuros». ¿Hay algo nuevo a la vista?, pregunto. «Además de seguir escribiendo poemas, tengo una idea sobre una novela... ¡Quién sabe!», concluye con simpatía.

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