El Correo de Burgos

Feria de Libro 2026

Sergio del Molino: «Rosario Weiss fue una mujer excepcional»

El escritor y periodista presenta este miércoles, 3 de junio, en la Feria del Libro su último libro, ‘La hija’ (Alfaguara) / La cita, en la carpa grande del Espolón a las 19:15 horas

El escritor y periodista Sergio del Molino.

El escritor y periodista Sergio del Molino.JEOSM

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Burgos, desde hace varios años, es para Sergio del Molino (Madrid, 1979) uno de los lugares ineludibles en sus giras de presentaciones. Por la capital del Arlanzón ha desfilado con títulos como el archifamoso ensayo ‘La España vacía’ o ‘Los alemanes’, Premio Alfaguara de Novela 2024. Este miércoles comparece en la 50ª edición de la Feria del Libro con su última obra, ‘La hija’ (Alfaguara), que será presentada en una conversación con el arriba firmante en la carpa grande del Espolón a partir de las 19:15 horas.

La obra de Sergio del Molino, una de las más destacables de la literatura española contemporánea, huye totalmente de la pureza de géneros. Sus ensayos atesoran ciertas zonas de ficción y sus novelas reservan habitualmente entre sus páginas unos jardines ensayísticos donde meterse. Siempre con una mirada muy reconocible donde destaca el rigor, la pasión y el humor.

«Aunque hay gente que me tiene por un escritor tremendamente autobiográfico y ensimismado. Por el contrario, creo que mi fuerte es ser capaz de imaginar vidas muy distintas a las mías», indica Del Molino y refiere algunas obras suyas como ‘La mirada de los peces’, ‘La piel’ o ‘Calomarde’. «También pasa porque tengo una convicción: las vidas de todos nosotros se parecen bastante. Incluso aunque esos personajes hablen otros idiomas, hayan vivido en épocas extrañas o existan barreras culturales. Quien no quiere ponerse en lugar de otro es porque no le da la gana».

‘La hija’ es un artefacto literario sobresaliente. Para parte de la crítica, su mejor obra. El escritor y periodista podría haber narrado la misma historia -la vida de la pintora Rosario Weiss, «hija de Francisco de Goya», según el propio autor- de manera lineal, volcando toda su investigación en las páginas con su magnífica prosa marca de la casa. Pero no hubiera sido un libro ‘made in Sergio del Molino’. Está planteado en dos partes, complementarias y que se miran y admiran cara a cara: la narración novelesca del manuscrito encontrado del conde y diplomático Juan Antonio Rascón, «un hombre enamorado de Rosario que quiere estar a la altura de su tiempo, pero es un chaval un poco perdido en una España violenta y muy difícil», y el manuscrito encontrado de Sergio del Molino, donde el escritor reflexiona y cuenta las peripecias vividas durante la investigación y documentación de ‘La hija’.

«La segunda parte nació de mi método de trabajo. Cuando comienzo un libro lo que hago es escribir, no tomar notas, ni esquemas ni llenar una pizarra con cosas», ríe. «Arranco a escribir y suelto pensamientos, a ver qué hago con todo lo que llevo acumulado. A partir de ahí ya veo hacia dónde voy a tirar. Esa segunda parte era una escritura en bruto en principio sólo para mí, pero me di cuenta enseguida de que aquello tenía mucho interés, que guardaba muchos puntos de conexión con la novela y tenía mucho de vínculo con el lector», explica el autor de ‘La memoria de los peces’. «Escribí las dos partes en paralelo pensando que ninguna de las dos agotaba el personaje, pero que las dos juntas a lo mejor podían llegar a algún tipo de verdad que por separado igual no conseguían».

Sergio del Molino, en la Feria del Libro de Madrid.

Sergio del Molino, en la Feria del Libro de Madrid.Alicia Medina / Alfaguara

Rosario Weiss nació en Madrid en 1814. Parte de su niñez la vivió en la Quinta del Sordo, en las afueras de la capital, ya que su madre, Leocadia Zorrilla, era el ama de llaves del pintor. En 1824 marcharon a Burdeos y allí vivieron juntos hasta que Goya murió en 1824, a los 82 años. La vida del Goya viejo en el exilio de Burdeos «se redujo a Leocadia Zorrilla, Rosario Weiss y cuatro amigos. Goya tiene una vida muy doméstica en Francia, él que había llevado una vida cortesana de fama y gloria en Madrid... En Burdeos nadie le conoce e incluso su obra se ha pasado de moda. En parte acaba haciendo lo que le da la gana porque ya no tiene público», indica Del Molino.

Uno de los temas que articulan este libro es la relación entre el artista aragonés y Rosario Weiss, «que fue de padre e hija. La paternidad es presencia, hay que ejercerla, y Goya lo hizo», subraya el escritor. «Rosario fue educada de un manera extraña para lo que era común en su generación. La crían dos hippies», ríe. «Rosario crece en un mundo donde no se le exige ir a misa ni se le inculcan los valores tradicionales del decoro y la decencia. Ha vivido en Francia, tiene varios maestros... es una mujer excepcional que no encaja en ninguno de los moldes de la época y quizá eso la aboque a ser artista, porque es el único espacio donde ella puede encontrar una forma de expresión y de ser. Fuera de ahí no sería nadie, sólo una señorita más a la que hay que hay que casar o una soltera eterna. Además, se sobrepuso a serie de circunstancias muy hostiles en una etapa histórica muy difícil».

Tristemente, Rosario falleció muy joven, a los 28 años y por cualquier motivo de los tantos por los que se moría la gente en el siglo XIX. Así, nos quedamos sin todo el arte que le quedaba por legarnos. «Una verdadera pena. Porque cuando ella murió estaba explotando y no paraba de tener encargos. Incluso hubiera podido tener una carrera en Francia, yo me la imagino triunfando en París poco antes de llegar la revolución impresionista. Esto todo historia-ficción, pero es bonito pensarlo».

Pinturas en peligro

Entre todas las obras pictóricas que reseña Sergio del Molino en ‘La hija’ hay tres en particular en las que se detiene con mayor profundidad. Por un lado están las Pinturas Negras, que Goya sobre volcó sobre yeso en las paredes de la Quinta y que «fueron arrancadas para llevarlas a lienzo sin mucho cuidado por Santiago Martínez Cubells y luego fueron muy alteradas». Otra obra que sigue guardando muchos misterios es ‘La lechera de Burdeos’, el último cuadro que pintó Goya y en el que «seguramente esté la mano de Rosario Weiss». Finalmente están los cuadros de Rosario Weiss ‘La atención’, que fue encontrado en 2023 y se expone en la actualidad en la sala 62A del Museo del Prado, y ‘El silencio’, que continua desaparecido.

«Todas estas vicisitudes nos hacen pensar en la cantidad de arte que se ha podido perder de no ser por puros azares», reflexiona el escritor. «De Rosario apenas se tienen localizadas pinturas al óleo, lo que más se conserva son sus magníficos dibujos», entre los que se encuentran los famosos retratos de Larra, Espronceda y Mesoneros Romanos. Este último es uno de los personajes contemporáneos a la artista que atribuía a Goya su paternidad, teoría que respalda Del Molino en su obra.

«Creo que es el libro de mi carrera donde más me he volcado», revela Del Molino. «Las cosas más bonitas que me han dicho sobre el libro lo han hecho artistas. Les ha gustado lo bien que se describe la intimidad del trabajo en el taller, el oficio... Me ha encantado porque yo no sé hacer con un seis y un cuatro la cara de mi retrato», ríe. «Pero creo que sí entiendo la mirada artística, lo hago desde la literatura y me es fácil trasladarla a otros lenguajes. No sé dibujar ni pintar, pero sí entiendo el arte», concluye.

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