Fuera de onda, dentro de la escena: «La gente de Burgos no tiene el reconocimiento que merece»
La Semana de la Música Local viaja al pasado con una exposición en el Bardeblás, «al más puro estilo fanzine», que rememora el espíritu combativo de los ‘olvidados’ por las instituciones

Álex, Ana, Mac y Ana Olga, montando la exposición sobre la escena musical burgalesa de los años 80 y 90 en el Bardeblás.
«Ningún tiempo pasado fue mejor ni peor. Cada época tiene sus circunstancias». Si hablamos de música, dejando a un lado las modas, Ana Andueza podría escribir de carrerilla una tesis doctoral sobre el pasado y presente de la escena burgalesa. Los 80 le pillaron demasiado joven, pero se sabe la historia de pe a pa. Una década después, conoció a un montón de «gente peleona» que, a falta de redes sociales, se movilizaba a pie de calle.
Asociarse o morir en el intento. No había otra. Andueza, promotora de la Semana de la Música Local en la biblioteca Miguel de Cervantes, atesora un sinfín de recuerdos. Entradas, carteles de conciertos, publicaciones hechas a mano... Material inédito o prácticamente desconocido que se expone desde este lunes, «al más puro estilo fanzine», en el Bardeblás. Nostalgia, en cierto modo, y muy buenos recuerdos. El relato de bandas míticas como Magenta, Incidentes Genuinos, Milagro o Último Gobierno que despuntaron en Burgos e incomprensiblemente «tocaron ese techo y de ahí no pasaron».
«En todo esto estaba el Álex. No lloro porque me estás grabando», comenta emocionado el gerente del Bardeblás en un breve parón mientras se monta la exposición. «Aquella época fue una explosión de libertad. Ahora cada vez es más difícil hacer cosas», reflexiona este veterano melómano sobre el que sobrevuela la amenaza de cierre del local después de recibir varias denuncias por ruido. Y aunque enfrenta la situación con «incertidumbre», se siente «agradecido y feliz» porque «el respaldo de la gente me ha superado».
Mientras Álex se afana en engalanar el establecimiento con retales de viejos tiempos junto a Mac y Ana Olga, Andueza explica la razón de ser de esta muestra. «Queremos transmitir la filosofía de que con pocos medios podemos hacer lo que queramos si hay voluntad y ganas». Y «contar la historia de Burgos», por supuesto. Una historia que, por cierto, poco o nada ha cambiado en lo que a reivindicaciones se refiere.

Carteles y entradas de conciertos en Burgos en la década de los 90.
«Ya en los 80 se protestaba porque no había locales de ensayo ni facilidades. Después, en los 90, estaban las famosas cochineras». ¿Y ahora? «La principal dificultad sigue siendo la falta de espacios», enfatiza a sabiendas de que la única opción municipal es el Andén 56, donde «la gente no se mueve», y las naves de Pentasa con «la espada todo el rato encima».
Tampoco ha cambiado, mal que pese, el trato que el Ayuntamiento dispensa al talento local. Lo mismo da quien gobierne. A fin de cuentas, todos «utilizan a los grupos de relleno». De ello se percataron en su momento quienes constituyeron la Asociación de Músicos Independientes, cuyo boicot al Festival Pop-Rock de Burgos en 1990 fue todo un éxito gracias a la organización de Se acabó el muermo, que reunió a bandas como Frío o Gommia.
Se notaba que por aquel entonces «había mucha cultura de base en la ciudad», desde «el movimiento social en torno a la insumisión o a favor de la lucha zapatista». Abundaban los conciertos «a través de colectivos vecinales o de bares que se ponían de acuerdo para montar un festival». Si algo aprendió Andueza de aquellas experiencias es que «cualquier tipo de crecimiento social se produce de abajo hacia arriba; al revés no ha funcionado nunca».
Llegados a este punto, la conclusión es evidente: «La gente de Burgos no tiene el reconocimiento que merece». Lo dice la promotora de la Semana de la Música Local y lo corrobora el alma máter del Bardeblás al agregar que «en cualquier concierto, tendría que haber un telonero de aquí sí o sí». Pero no a cualquier precio, ya que «contratas a alguien que cobra miles y miles de euros para rateárselo al de Burgos y pagarle a los dos años».

'Se acabó el muermo' se concibió como un boicot al Festival Pop-Rock de Burgos.
Al hilo de esta cuestión, Álex va más allá. «La M.O.D.A. habla de Burgos en cada concierto ocho o diez veces. Hacen más publicidad que el Ayuntamiento gastándose el dinero en una valla publicitaria». También refiriéndose a la Maravillosa Orquesta del Alcohol, Andueza considera que «han dado un ejemplo a las instituciones llevándose a Memocracia, El Nido o Sioqué para que la gente les conozca». En eso consiste, a grandes rasgos, «impulsar la cultura de base».
«Propuestas hipnóticas»
A falta de varita mágica, Anduza tiene claro que «cada uno puede hacer algo desde su ámbito». Como mínimo «ir a conciertos». Pero «no solo los de tus colegas. Y si vas a ver a alguien grande con dos grupos locales, vete a verles porque has pagado la entrada para todos».
Sobre esta idea pivota, precisamente, la Semana de la Música Local. Con su novena edición en marcha desde el pasado miércoles, el hilo conductor de este año es lo diferente, lo que «habitualmente no escuchas en una sala de conciertos». Desde la raíz y la fusión de géneros, «todas las propuestas son hipnóticas y te atrapan porque ofrecen otros estímulos».
Cultura
«El ocio debe llegar a los pueblos para que la gente no tenga que irse a las ciudades»
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Tras una primera y exitosa sesión del taller de Voces Desatadas a cargo de Claudia (Malavara) para «aprender a respirar, relajarse y cantar jugando desde la improvisación», la programación de conciertos arranca este martes, a las 19 horas, con la actuación de El Ámbole, dúo formado por Julio de San Esteban y Juanjo Villalaín que combina sonidos serfadíes, andaluces y castellanos con maestría y duende.
Tomarán el testigo, el jueves a la misma hora, La Dieta. Flamenco, flauta travesera y corazón burgalés. Encajaban como anillo al dedo al igual que Deep Hang, puro trance sonoro para el 18 de junio. Un día antes, por cierto, de echar el cierre a la Semana de la Música Local con un Micro Abierto bajo la batuta de Lylo, una de las voces más potentes y magnéticas de la ciudad. Entre medias, la segunda jornada de Voces Desatadas promete. Tanto que Andueza deja caer la posibilidad de que este taller se convierta en «una actividad más de la biblioteca». Lo pensó, de hecho, después de que «sacáramos una canción de El Nido a voces que nos quedó súper bonita».