¿Quién fue Francisco Grandmontagne? Barbadillo de Herreros y la Institución Fernán González le homenajean este sábado
Este sábado, 18 de julio, la Real Academia Burgense cierra su año académico en la localidad serrana y junto a su Ayuntamiento conmemoran los 90 años del fallecimiento del escritor y periodista con diversas actividades

Retrato de Francisco Granmontagne restaurado digitalmente.
Hay muchas figuras de nuestro acervo cultural que, por razones diversas, extrañas y hasta peregrinas, acaban deslizándose con el tiempo por el tobogán del olvido, siempre esquivo y gris. No es algo propio de Burgos, esto ocurre en toda la geografía mundial. Por eso, actos como el que se va a celebrar este sábado en Barbadillo de Herreros merecen un espacio en los medios y un rato de su tiempo, lectoras y lectores.
El Ayuntamiento de la localidad serrana y la Institución Fernán González van a rendir un homenaje al periodista y escritor Francisco Grandmontagne Otaegui en la conmemoración de los 90 años de su fallecimiento, acaecido el 1 de junio de 1936, pocas semanas antes del golpe de Estado que dio comienzo a la Guerra Civil española.
Cultura
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Para muchísimas personas el nombre de este escritor se circunscribe únicamente a una calle de Gamonal, seguramente la de mayor intensidad comercial del barrio burgalés. Los más viejos del lugar también recordarán que la línea 6 de la red de transporte urbano de la capital del Arlanzón era conocida así, cuando antaño circulaba por dicha rúa. «En su pueblo natal también hay una calle con su nombre», señala Javier Domínguez Garachana, alcalde de Barbadillo de Herreros.
Este sábado, el Ayuntamiento de esta localidad de la Demanda y la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes rendirán un homenaje a este escritor que vivió, convivió y se rozó con algunos de los personajes más importantes de la cultura española de la bisagra que comprende los siglos XIX y XX y que fueron reunidos en la llamada Generación del 98. Escritores muy populares como Antonio y Manuel Machado, Pío Baroja, Azorín, Ramón del Valle-Inclán, María Lejárraga, Concha Espina o Juan Ramón Jiménez unidos a intelectuales Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu o Ángel Ganivet formaron una prole cultural –cuyos miembros entran y salen de ella según los estudios académicos a los que acudamos– que imperaban un nuevo pensamiento para España tras las pérdida de las últimas colonias y el desastroso siglo XIX que tan bien retrató, sin ir más lejos, Benito Pérez Galdós en sus ‘Episodios Nacionales’. Con muchos de estos relevantes nombres se codeó Grandmontagne a lo largo de su vida.

Estampa de la iglesia de la Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
Para conocer mejor la trayectoria del escritor y periodista burgalés, la Institución Fernán González ha preparado dos conferencias, que suponen el cierre del año académico 2025-26. El acto, con entrada libre, comenzará a las 11:30 horas en la iglesia de la Visitación. Tras los saludos del regidor del pueblo y del director de la academia burgalesa, René Jesús Payo, Juan Carlos Pérez Manrique disertará sobre ‘Francisco Grandmontagne, vivir y escribir entre las dos orillas’, que analizará el trabajo literario y periodístico que desarrolló el protagonista primero en Argentino y luego en San Sebastián. La segunda charla, que ofrecerá María Jesús Jabato Dehesa, lleva el título de ‘Francisco Grandmontagne y Unamuno’, cuenta la relación de amor-odio que se fraguó entre ambos escritores a lo largo del tiempo.
Origen serrano
Grandmontagne nació en Barbadillo de Herreros en 1866. Su padre, de origen vasco-francés, había arribado en el pueblo para trabajar en la Fábrica de Fundición de Hierro junto a sus hermanos, que dieron un gran impulso a la factoría como señala Juan Carlos Estébanez Gil en su obra ‘Francisco Grandmontagne y la Generación del 98’ (1998), uno de los estudios más importantes publicados sobre el escritor. Francisco vivió su infancia en la sierra hasta que murió su padre, momento en que se trasladó a casa de su tía materno en Fuenterrabía / Hondarribia, el escritor, músico y filólogo Claudio Otaegui. De allí, sin haber cumplido los 18 años marchó a Argentina en 1883 en busca de un futuro próspero y, tras varios empleos, llegó a periodismo.
«Allí colaboró en periódicos como La Nación, El País, Caras y caretas o El Tiempo y llegó a ser redactor jefe de La Prensa de Buenos Aires. En 1893 inició la andadura de La Vasconia: revista ilustrada con José Rufo de Uriarte», indica María Jesús Jabato. «Invitaron a Miguel de Unamuno a participar, pero no contestó hasta dos años después. Ahí comenzó una relación entre Grandmontagne y Unamuno que empezó de manera cercana y afectuosa, pero que terminó los días en un claro enfrentamiento y con los egos encendidos, entre otras cosas por sus diferente alineación con la dictadura de Primo de Rivera».

Estela funeraria en homenaje a Francisco Grandmontagne.
El escritor y periodista de Barbadillo de Herreros también publicó en Argentina dos novelas, ‘Teodoro Foronda’ y ‘La Maldonada (Costumbres criollas)’, y el ensayo ‘Vivos, tilingos y locos lindos’, muy elogiado por Unamuno. En 1902 regresó a España y se instaló en San Sebastián, donde fue nombrado primer presidente de la Asociación de la Prensa tras su fundación en 1910. «En la conferencia hablaré de la relación de Grandmontagne y Unamuno, que tuvo sus buenos y malos momentos. Finalmente se enemistaron y la muerte se los llevó el mismo año, en 1936. Una curiosidad que compartieron: a ninguno de los dos funerales acudió algún miembro de la Generación del 98 ni de la del 27, gente con la que habían compartido muchos lances personales y profesionales», apunta Jabato. Grandmontagne, fallecido el 1 de junio, fue enterrado en el cementerio de Polloe de San Sebastián, y Unamuno –que murió el 31 de diciembre de aquel fatídico año–, en el cementerio de San Carlos Borromeo de Salamanca.
Día de fiesta
Tras el acto organizado por la Institución Fernán González, el consistorio ha preparado una serie de actos. «A la una de la tarde vamos a reinaugurar la estela funeraria de Francisco Grandmontagne que nos regaló el Ayuntamiento de San Sebastián en 1986 y que hemos restaurado recientemente», señala Domínguez Garachana y apunta que en representación de las autoridades donostiarras acudirá el exalcalde Odón Elorza. «A la una y media habrá una concentración de pendones de pueblos de la Sierra de la Demanda y se hará una pequeña procesión con el grupo de danzas Justo del Río», explica. A las tres de la tarde, comida popular –«la inscripción se cerró hace unos días y la recaudación irá para el arreglo de la iglesia»–, y ya por la tarde habrá más bailes tradicionales donde se unirá el folclore burgalés, con las danzas de Justo del Río, y el vasco, con el grupo de danzas Kresala de San Sebastián.
Barbadillo de Herreros, pueblo bañado por el río Pedroso y en cuyo pasado brilla una gran actividad minera y metalúrgica, tiene una población permanente de «unos 60 vecinos. Pero como en toda la provincia, durante el verano viene mucha gente de vacaciones y tenemos hasta 800 habitantes en agosto», señala el alcalde y recuerda que los dos destinos principales del éxodo de sus vecinos fueron Cataluña y el País Vasco.
«En el pueblo se sabe que Grandmontagne fue un ilustre escritor que nació aquí, pero como he dicho siempre es un gran desconocido. Y así se ha dicho siempre, que ha sido la figura más ignorada de la Generación del 98. Muchos de sus coetáneos hablaban muy bien de él, como Antonio Machado o Miguel de Unamuno, pero el tiempo lo ha dejado en el olvido a pesar de sus grandes méritos culturales», concluye Domínguez Garachana, que invita a todos los interesados a visitar Barbadillo de Herreros «este sábado o cualquier día» y profundizar en la historia de este insigne escritor nacido en la localidad serrana.