La vida doméstica del Palacio de Castilfalé de Burgos
La compañía Arawake Theatre muestra el emblemático edificio de la calle Fernán González en una ruta teatralizada llena de historia, anécdotas y mucho humor / El espectáculo ‘El mayordomo y la archivera’ lleva once otoños recorriendo esta construcción renacentista que acoge el Archivo Municipal de Burgos

Los actores Jorge da Rocha y Chus Gutiérrez son ‘El mayordomo y la archivera’ en la ruta teatralizada que muestra el Palacio de Castilfalé.
«Más de una década vistiendo este traje y cada vez me sienta mejor», confiesa entre risas el actor Jorge da Rocha al acabar otra función de ‘El mayordomo y la archivera’, la ruta teatralizada de 75 minutos de duración que muestra el interior del Palacio de Castilfalé mientras narra su centenaria existencia aderezado de fábulas, chascarrillos y otras ocurrencias.
Ya son once años los que Da Rocha –y desde hace tres junto a su cómplice en Arawake Theatre Chus Gutiérrez– los que lleva acompañando a las visitas por las estancias de este noble caserón de la calle Fernán González. Cada otoño se enfunda su elegante traje blanco y negro para dar a conocer a burgaleses y forasteros quiénes habitaron esta elegante morada. Comenzaron el espectáculo el 6 de octubre y todavía quedan muchas fechas para disfrutarlo en los meses de noviembre (los días 3, 4, 5, 17, 18, 19, 24, 25 y 26) y diciembre (1, 2, 3, 9, 10, 15 y 16). La entrada cuesta 3 euros y se puede adquirir por internet en Teleentradas o en las taquillas físicas del Teatro Principal, la Casa de Cultura de Gamonal, Cultural Cordón y el CAB.
Suenan las doce campanadas del mediodía. El grupo de visitantes de la jornada en que hicimos esta información parecen encontrarse en un limbo espacio-temporal entre la portada gótica de la Coronería de la Catedral y la renacentista del Palacio de Castilfalé. Todos se miran y cuchichean entre sí esperando que alguien les abra la puerta. Y ahí llega la archivera, Chus Gutiérrez, que sale al encuentro de los convidados desde la puerta lateral que da acceso al Archivo Municipal.
Tras llamar con la aldaba al portón del palacio, el mayordomo recibe con mucha educación y cortesía a la docena larga de visitantes. Antes de iniciar la ruta pide a todos los asistentes limpiar su calzado en un felpudo «para que esas partículas que traen de la calle no lleguen a las plantas nobles». La pulcritud y la seriedad del mayordomo provoca las risas en unos y el desconcierto en otros. En el zaguán y en el patio central comienza la archivera a narrar la historia del edificio.
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El patio, que únicamente se utiliza para celebrar bodas civiles y algunos actos oficiales en la actualidad, es de los pocos elementos renacentistas –junto a la portada, el zaguán y la gran escalera– que quedan de la edificación original del siglo XVI. Mientras el mayordomo brujulea por el primer piso buscando a los condes de Castilfalé, la archivera nos explica que «el mercader Nicolás de Gauna encargó la construcción del palacio al maestro Juan de Vallejo. Años más tarde, su viuda se lo vendió por 6.500 ducados a una de las familias más ricas de la época, los Maluenda, que comerciaban con lana merina y la enviaban a Europa a través del puerto de Laredo».
Tras pasar por varias manos, en el siglo XIX lo adquirió el marqués de Castrofuerte y «cambió la utilidad al palacio para convertir en casas de vecindad los pisos primero y tercero, una especie de apartamentos donde vivía todo tipo de gente que accedía por la parte de atrás. Él se quedó con el segundo, donde están las estancias más nobles, y entraba al palacio por la puerta principal», detalla. Esto ocurrió así hasta 1969, cuando los herederos de los condes de Castilfalé, que lo compraron en 1919, lo cedieron al Ayuntamiento de Burgos, que lo restauró y rehabilitó para instalar el Archivo Municipal a partir de 1990.
El piso noble
Los componentes de Arawake Theatre, cual flautistas de Hamelin, guían a los temporales vecinos por las estancias del palacio. El ascenso del primer al segundo piso se hace por otra imponente escalera, en cuyo techo hay un espectacular artesonado en madera atribuido al maestro Juan de Aras. Mientras el mayordomo limpia, en colaboración con los visitantes, los pasillos de suelo ajedrezado que dan al patio central, la archivera comenta algunos de los bienes que los engalanan: los cuadros de personajes ilustres, entre los que se encuentran los propios condes de Castilfalé –don García Muñoz Jalón y doña Asunción Vinuesa Bessón–, un arca de caudales de hierro y un barqueño de madera noble con incrustaciones metálicas y de concha.
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Uno de los momentos más emotivos de la visita sucede cuando se recuerda al compositor burgalés Antonio José Martínez Palacios, fusilado en el Monte de Estépar hace ahora 90 años. En el primer piso, como si de un altar profano se tratara, un busto, un cuadro y su propio piano homenajean al autor del ‘Himno a Castilla’. Chus Gutiérrez nos recuerda que el Archivo Municipal conserva un gran fondo documental y fotográfico sobre el músico que se puede consultar también en internet.
Llega el momento de conocer las estancias, sobre cuyas paredes alumbra un pequeño museo de lienzos pintados por artistas como Marceliano Santa María, Modesto Ciruelos, Isidro Gil o Dióscoro de la Puebla. El primer aposento es un suntuoso comedor con vistas a la Catedral –algunas de las personas que hacen la ruta desenfundan sus teléfonos móviles cual pistolero del oeste para retratar la Seo desde tan privilegiado lugar–; anexo se encuentra otro cuarto donde se exponen algunos cuadros y libros curiosos pertenecientes al archivo, como un incunable de la ‘Divina Comedia’ de Dante; el oratorio, donde hay una talla románica de la Virgen, otra de san Lorenzo y un cuadro del interior de la Catedral de Josep Mestres Cabanes; y por último, el salón del té o del vermú, según la hora.
Como ya hizo con los condes ante sus retratos, el mayordomo invoca al pasado con una ‘bandeja tecnológica’ que, como si de una tabla güija con pantalla se tratara, nos trae al presente a algunos de los personajes que anduvieron antaño por el palacio. En el salón de té, mientras ofrecen un pequeño ágape a los visitantes, ambos guías recuerdan a la escritora y periodista María Cruz Ebro, «una mujer con ocho apellidos burgaleses», gran amiga de la condesa de Castilfalé.
A largo largo del recorrido, el mayordomo del palacio charla con mucho humor sobre su convenio laboral –y sus conflictos con los patronos–, su gusto por los chupitos de brandy Torres 5, lo que canta mientras trabaja en soledad –tiene mucha simpatía por los Rolling Stones–, sus ejercicios de calistenia para mantenerse en forma o sus ratos en el bar El Patadón cuando salía de trabajar. Bendito trabajo al servicio de la nobleza.
Para finalizar, Jorge da Rocha y Chus Gutiérrez agradecen a todas las personas su cortesía, rinden sus respetos al retrato de Alfonso XIII y bajan por la monumental escalera al ritmo de un número de revista que popularizó Lina Morgan. A los pasados y a los futuros visitantes, gracias por venir.

El mayordomo recibe a las visitas del Palacio de Castilfalé.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

La archivera narra la historia de este palacio de casi cinco siglos de existencia.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Patio del Palacio de Castilfalé, que se conoce al principio de la visita.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

El trabajo de los dos guías hacen sonreír a los espectadores de la ruta teatralizada.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

La monumental escalera del siglo XVI del Palacio de Castilfalé
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

El patio interior recuerda la grandeza de este edificio civil.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Chus Gutiérrez, junto al piano, el busto y el retrato del músico Antonio José.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

El gran artesonado renacentista de la escalera del primer al segundo piso.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

La bandeja mágica nos trae al presente al conde de Castilfalé.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

El mayordomo a veces tiene que retomar sus labores de limpieza em mitad de la visita.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Las vistas de la Catedral desde el palacio bien merecen una fotografía.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

El gran salón del palacio respira mucha elegancia.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Sala de la exposición de libros antiguos y otras obras de arte.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

El mayordomo muestra una foto de tiempos gloriosos del palacio.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Visita al oratorio del palacio.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Las nuevas tecnologías ayudan al mayordomo durante el recorrido.
'El mayordomo y la archivera' enseñan el Palacio de Castilfalé

Jorge da Rocha y Chus Gutiérrez muestran una fotografía a una visitante.